De moda

(Extraído del suplemento Compras de La Nación)

 

 

Última actualización: 3 de febrero del 2004

El síndrome "fashionista"

  • La moda va más allá de un par de trapos

    Paula Barrionuevo de Jesús. (*)
    compras@nacion.com

    Hoy es 15 y Silvia se despierta a las 5 a. m. como todos los días. No durmió bien pues Alejandra tuvo pesadillas y se pasó a su cama a la medianoche. Doña Mayra ya se despertó para ayudarla, pero hoy, como todos los 15, Silvia prepara tostadas francesas para los chiquillos. Por ello, hoy no asistirá a la clase de spinning de las 6. Pero está bien porque ha estado pensando en cambiarla por la de pilates desde que leyó acerca de los beneficios esa rutina de ejercicios. De todas maneras mañana es sábado e irá a clases de yoga para compensar. Antes de levantarse, mientras Alvarito y Ale todavía duermen, practica sus ejercicios de respiración, que aprendió en un curso de cura pránica hace meses. El cuarto aún huele a lavanda pues su aromaterapeuta le recomendó quemar un poco de aceite en la noche para dormir mejor.

    A las 7 a. m. ya Silvia y los niños están listos pues aunque están de vacaciones, ambos asisten a diferentes cursos de verano hasta las 11 cuando su abuela paterna los recoja en la escuela. Una vez que el bus pasó por Alvarito y Ale, Silvia ya se hizo el blower y está vestida para ir a su oficina; aún no se maquilla, pero lo hará como de costumbre mientras maniobra su Peugeot 206. Aprovecha presas y semáforos para aplicarse base, polvos, etc. Mientras repasa las tareas del día. Hoy duerme sola pues los chiquillos se quedan el fin de semana con sus abuelos o bien, con su papá (nunca se sabe, pues eso depende de los planes que tenga Álvaro). Con esto pensado no queda más que poner en funcionamiento una actividad más a su ruta, y hacer una llamada al salón utilizando (como bien lo indica la ley) su hands free: "si, buenas, una cita para manicure y pedicure?...ah sí y por favor apárteme de una vez los 10 minutos de solarium de esta semana"Öel clima del este de la ciudad no le ha permitido asolearse en meses.

    Antes de llegar a su oficina hace una parada en la gasolinera para comprar unas botellas de jugo, eso sí, con sucralosa, en lugar de aspartame pues según la etapa de inducción de la dieta de Atkins que está haciendo, es mejor evitar ese edulcorante. Por que si esta vez no baja cinco libras que le faltan jura hacerse la lipo.

    Una vez terminada su jornada Silvia se irá a casa, y terminará de leer el libro que su mejor amiga le recomendó: "Las mujeres que aman demasiado".

    Esta es una historia ficticia en donde cualquier similitud con la realidad es un reflejo de lo que algunos llaman "fashionista". Así como irreal puede ser más real de lo que creemos en donde la moda va más allá de un trapo, un color o un accesorio. La moda es algo innegable para todos, ya sea que la rechacemos formando nuestros propios modelos y cánones o que como Silvia, seamos víctimas por completo de ella en todos los niveles. Esta historia, está planteada en una sociedad costarricense, en donde nosotros mismos reinventamos las modas para hacerlas locales, con íconos propios y de forma inconsciente. En mi caso, a pesar de trabajar analizando estos cambios día a día, no me eximo y me declaro una víctima másÖel escape está en no tomárselo demasiado a pechoÖ

    (*) Diseñadora

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