Teatro

Con el alma nica

Aurelia Dobles
adobles@nacion.com



César Meléndez ganó el Certamen de Monólogos y Diálogos, de la Compañía Nacional de Teatro, con la obra "El Nica"

Soy nicaragüense. Nací allá de padres nicaragüenses...", sin 'chocho' ni 'jodido' en su hablar: César Meléndez, uno de los artistas más populares de nuestro medio, está plenamente integrado a la vida nacional desde muy niño.

Además:

  • Ellos respondieron
  • Representaciones
  • Fragmento de "El Nica"
  • Entonces la conmovedora realidad que refleja su obra dramática, El nica, donde se da el gusto de hablar con el sabroso acento de su país de origen, resalta aún más: se asoma una vivencia desde dentro, aunque las circunstancias vitales de César hayan sido radicalmente distintas a las de José Mejiya Espinoza, obrero de construcción, protagonista de su pieza. Con esta, el autor ganó el reciente certamen Nacional de Monólogos y Diálogos, organizado por la Compañía Nacional de Teatro.

    Actor y cantante, en este monólogo interpreta él mismo al personaje, un humilde migrante nica que dialoga con una imagen de Jesucristo; así nos enteramos de su trabajo, de sus conflictos -sobre todo la violencia verbal de algunos ticos, el rechazo-, la nostalgia por su "Marilla", el dolor, pero también la fe y la solidaridad...

    Aventura de una vida

    Los padres de César eran un par de adolescentes de 12 y 13 años cuando él nació. Huyeron de Managua en periplo por distintos poblados nicaragüenses, hasta que se aventuraron a cruzar el San Juan, con César de cuatro años en hombros. Al llegar a la capital , durmieron en el Parque Central dos días, hasta que consiguieron trabajar en lo que hubiera. El ingenio del padre procuró un taller "arregla chunches", y luego fue chofer de bus. La madre lavaba y planchaba ajeno. Más tarde, César le enseñaría a leer a ella: "hijo, me estás sacando de la oscurana", le dijo. Y asistió al matrimonio de sus progenitores en la Catedral, en misa de tres. El chiquillo trabajó con el padre para comprarse los zapatos de la escuela, donde se destacó como líder y como el moreno vivaz que hacía siempre de Juan Santamaría en las veladas; luego sería Presidente estudiantil en el liceo Mauro Fernández y cantante en su Rondalla. El amor y admiración que siente por sus padres se le sale por los poros. "No sé cómo los iluminó tanta sabiduría para educarme, porque ellos no habían estudiado. Mis papás me enseñaron a querer el país donde yo nací, pese a la distancia y a no tener contacto. Pero también a respetar a todos los otros países y a darle amor al país que lo acoge a uno". Uno de esos afectos lo guarda César para su maestra en la escuela Miguel Obregón, de Tibás, la "niña" Livinda: "ella me formó".

    Vendría la universidad, salir de ella para trabajar hasta jalando sacos; su descubrimiento y éxito como cantante. Este hijo le compró casa a los padres con los ahorros logrados en República Dominicana, donde cantó con Wilfrido Vargas y en el hotel Jaragua, y hasta salió de cubano en la película "Habana".

    Y hoy, su actual pegue como actor (es el atrevido Ricky en La Pensión, de producciones La Mestiza).

    Donde mejor calienta el sol

    A los 30 años, ahora, representa su obra teatral El nica, reflejando la situación de esos inmigrantes que vienen a nuestro país en busca de mejores condiciones de vida.

    Pero César no la escribió consciente de las implicaciones sociales o políticas de su texto. Nació como un simple ejercicio en un curso de la Universidad de Costa Rica, en 1998, donde estudia la carrera de Artes Dramáticas, y solo con el ánimo de cantar la canción "Pobre la María", de Mejía Godoy, para desahogar su vocación de cantante, porque César lo fue en los grupos más populares del país: Manantial, Baby Rasta Band, Pimienta Negra, entre otros.

    "Solo que cuando presentaba el ejercicio me llegó un texto de Rodrigo Soto, Yo también soy nica, que escribió en Tinta Fresca en el 97. Me impactó brutalmente y quise conocerlo, preguntarle si él es nica... 'Qué ganas de escribir esto en el ejercicio', me dije; le pedí permiso para incluir literalmente palabras de su texto en la obra".

    Desde un principio, cuando la presentó como ejercicio universitario, la obra generó polémica.

    ¿Qué actitudes notaste en la sociedad costarricense que quizás inconscientemente te llevaron a escribir la obra?

    -No puedo hablar de toda la sociedad, por supuesto, sino a partir de mi experiencia. Particularmente yo no he sentido una xenofobia tan fuerte, como sí la han sentido algunos familiares como mi mamá en la calle, o amigos que han llegado. Pero hasta me da miedo llamarlo con el término "xenofobia", aunque me atrevo: creo que es un fenómeno más bien reciente. En alguna medida quizás los medios de comunicación han contribuido a que exista ese ambiente. Hay actitudes de diversos tipos: gente que no tiene problemas en atravesar fronteras y extender la mano a los extraños; hay otros que tienen reparos pero ayudan; otros para quienes es difícil, pero se abstienen sin causar mayor perjuicio. Desgraciadamente, hay los que tienen una actitud agresiva, sobre todo hacia Nicaragua. Pero se trata de una problemática mundial, más allá de que sea una frontera, es una realidad globalizada. Siempre la gente busca donde mejor le caliente el sol, y normalmente va hacia un país vecino. De México hacia Estados Unidos, de Guatemala a México, etcétera. Ahora, son los afganos los que huyen hacia Pakistán, y en China ya les cerraron las fronteras...La migración es una problemática global".

    César ha representado El nica para diversos públicos, especialmente para estudiantes.

    Fomentar la tolerancia

    ¿Cuáles han sido las reacciones?

    -Me quedo sorprendido a medida que hago más representaciones. Al final la gente queda impresionada, como si alguna palabra se quedara sin decir. Hay algo confuso, algo que se mueve en su interior. Me atrevo a decir que por lo menos a la mitad del público se le mojan los ojos. Los menos, hasta donde he sabido, tienen una reacción adversa y me han llegado a decir cosas como que soy un mal hijo de este lugar, que no debería hacer esto, con todo lo que me ha dado este país... Creo en Dios, y soy consciente de lo que me han dado, tengo una suerte maravillosa, pero esta obra es la oportunidad de poner en un escenario lo que otras personas han pasado y pasan.

    Lo que más me sorprende son las reacciones de los jóvenes -y agradezco la gentileza de los colegios que me han invitado a presentar la obra a sus estudiantes-, que se supone no conocen mucho la realidad de terremotos, inundaciones, huracanes y guerras que ha vivido Nicaragua. Ellos se afectan, se ponen a llorar. Manuel Ruiz dice que la obra provoca una especie de catarsis, por como está construida. Hoy, que tuve función para niños de cuarto a sexto grado, me quedé asombrado, pues todos moqueaban. No sé si eso es lo que yo buscaba, pero hay algo que sale del texto de esa forma. No tengo la formación para poder explicármelo, ni a mí mismo. Lo que sí quiero es que este trabajo ayude a fomentar la solidaridad y la tolerancia, sobre todo. Que deje algunas interrogantes, y en esto debo darle el crédito a Rodrigo Soto, pues hay una parte que es íntegra suya, agradecerle que me haya permitido usarla."


    Ellos respondieron

    Espero en Dios que las cosas sean mejores para ellos, y que algún día los costarricenses y los nicaragüenses puedan unirse y amarse como hermanos."

    (Ver testimonio aparte)

    Milena Salazar. 5to. B.

    Esta obra me hizo reflexionar que por dicha la gente de Nicaragua que ha venido a Costa Rica han encontrado trabajo y refugio ya que tienen tanto problema en su país."

    (Ver testimonio aparte)

    Roberto Brenes. 4to.

    Me gustó mucho la obra, fue muy bonita y muy triste. Bonito porque me gustó cómo actuó y tristeza porque sentí cómo las personas tratan a los nicaragüenses y cómo los insultan".

    (Ver testimonio aparte)

    Aliyá Ramazanova. 6A.

    Ayer me sentí muy mal porque nosotros tratamos muy mal a esa gente sin conocerla ni saber por qué están aquí. Nicaragua, país hermano."

    (Ver testimonio aparte)

    Daniel Gallés.


    Representaciones

    El monólogo El Nica está disponible para funciones en escuelas, colegios, instituciones, empresas. Se puede contactar a César Meléndez o a Cristina Bruno Catania, al beeper
    225-2500.

    Se presentará el 24 de octubre, Día de Naciones Unidas, en el Teatro 1887.


    Fragmento de "El Nica"

    "José Mejiya Espinoza: -No debería hablarte jodido. Estoy arrecho con vos. ¿Dónde estabas cuando te estaba necesitando? ah. Te voy a acusar con tu papa que no estás haciendo tu trabajo, jodido.

    Razón tenía Rubén Darío, jovero: "En veces he mordido dudas candentes y hasta he sentido, señor, el pavor de tu ausencia". (Pausa). ¿¡Entendés lo que quiero decirte!?

    ¡Chocho!, además de todo te resentís.

    No me mirés así... Va puej... ¡Te perdono! Vos me perdonás las mías, y cómo este chavalo de barrio Riguero no te va a perdonar las tuyas, jodido. ¡Porque me las hacés también!, ¡y a veces me las hacés bien duras! ¡A la gran viuda!

    Va puej... ¿Pipitos otra vez?..., porque te conviene, verdad... ¡va puej!, ¿hermanitos otra vez? (agarra la cruz y la besa). ¡Juega el pollo!

    De todas formas tengo que darte las gracias. (Pausa, se sienta). Muchas gracias, on, pero no por lo que me pasó ahora con los compañeros... ¿compañeros? (dudando del verdadero sentido de la palabra). No, por eso no... Es por el trabajito que te pedí y que me diste tan pronto. Hoy fue el último día de mi trabajo, de mi primer trabajo en Costa Rica.

    Me pagaron, sabés... Me gané todos estos reales; y como te lo prometí, una parte para mantener un lugar donde dormir, pues, donde no mojarse por lo menos; otra parte para mandarle a la Marilla y que le va a caer como agua bendita en aquel desierto, jodido (pausa, viendo el sobre), y la otra parte para buscar qué comer... ¡porque miráme como estoy ya! (se levanta y se muestra al Cristo), ¡chocho, en la nada! Se me ven las costillas, ¡mirá!, ya me estoy pareciendo a vos... (Pausa). ¡Era una broma, hombre!

    (Va hacia el salveque a sacar algo. Descubre algo dentro del salveque, mira al crucifijo y le da la espalda como para que no vea, y saca de él un paquete de tortillas y una cajita de leche. Pone de nuevo el salveque sobre el catre y continúa hablando mientras se prepara una sopa de leche con sal).

    Pero... como dijo Rubén Darío: "La vida se soporta, tan doliente y tan corta, solamente por eso... porque en la carne existe el placer de vivir hasta la muerte"

    (Corta pedacitos de tortilla que golpean el plato y hacen ruido que generan un tempo musical. Canta mientras prepara la sopa).

    "José, pobre jornalero, como yo, se mecatella todito el día, como yo, lo tiene con reumatismo el tequio de la carpintería, como yo, María sueña que sueña con que su hijo sea carpintero, como yo, pero el zipotillo piensa, mañana quiero ser guerrillero... se acabó la tortilla...(se ríe de sí mismo). Creíste que iba a decir "como yo", verdad, te agarré jodido..."


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