Cocorí o el anhelo de una rosa negra

Manuel Bermúdez


La percepción cerrada de la cultura blanca antagoniza con la imaginativa y poética del negro. Este efecto discurre en toda la novela.

El pasado 24 de enero, mediante una circular dirigida a los directores regionales, el viceministro académico de Educación, Wilfrido Blanco, indicó que de acuerdo con las insistentes denuncias de cuatro ciudadanos y de una asociación llamada Proyecto Caribe, debía enfatizarle a los educadores que la novela Cocorí no era de lectura obligatoria. Esto por cuanto los quejosos señalaban elementos discriminatorios en el texto.

Además:
  • Cronología de hechos
  • ¿Qué dicen los pequeños lectores?
  • A favor y en contra
  • La decisión provocó una agitada polémica en la que diversos intelectuales, educadores, investigadores y periodistas han expuesto su criterio a favor o en contra de tal misiva.

    Entre los argumentos que se han esgrimido en la prensa como parte de la fuerte discusión que se ha dado, figuran los siguientes: la figura del autor, la trascendencia de la obra, la obligatoriedad de lecturas en la educación primaria, la percepción del texto por parte de un negro o de un no negro en la sociedad actual, los rasgos racistas de la sociedad costarricense y la necesidad de aprender a hacer lecturas críticas. También han ocupado lugar las rivalidades entre autores, los réditos comerciales que puede dejar una lectura obligatoria o sugerida, el análisis literario de la obra misma y el contexto en que fue escrita.

    Como puede verse, los múltiples argumentos hacen muy difícil conformar un panorama claro que evidencie los motivos de la contienda.

    Lo que sí parece indiscutible es que a pesar de que desde el 19 de diciembre del 2000, cuando el Consejo Superior de Educación estableció los actuales programas de estudio, no existen lecturas obligatorias sino solamente sugerencias, el haber enviado una directriz que recalca la no obligatoriedad de Cocorí y la atribución a que algunas personas lo estiman discriminatorio, constituyó un aval del Ministerio a dichas consideraciones.

    El negro visto con ojos de blanco

    Una parte que ha encendido la polémica es el inicio de la obra, cuando el niño negro se mira reflejado en el agua y se asombra. Esta es la metáfora inicial de toda la corta novela.

    Cocorí ha violado la advertencia de su madre y penetra en la selva, donde encuentra el estanque en que se refleja; esta búsqueda lo lleva a una nueva experiencia en la vida, la de hallarse a sí mismo. No se asombra por ver a un negro, cosa que algunos podrían deducir por la descripción que Gutiérrez, como blanco, hace del niño, sino por ver su propia imagen. De inmediato, Cocorí descubre el juego y ríe.

    Las descripciones de Gutiérrez acerca de algunos aspectos del niño negro podrían favorecer una perspectiva de exotismo o rareza, que algunos consideraran discriminatoria o racista, pero son muy puntuales y están en particular al inicio del texto.

    Como ejemplo, algunos señalan el uso de la palabra negrito para referirse al niño, lo cual, en efecto, marca un distanciamiento del personaje, cosa que posiblemente no habría sucedido si el texto lo hubiera escrito un negro.

    La escena en que Cocorí descubre a una niña blanca en la cubierta del barco, resulta, como es fácil de deducir, de las que genera más polémica. El protagonista jamás ha visto a los blancos, aunque ha oído hablar de ellos. En este momento se encontrarán dos culturas: una blanca y económicamente poderosa, como lo muestra la magnificencia del barco, y otra negra y pobre pero curiosa y generosa, que se aproxima en botes cargados de frutas y adornados con flores.

    En general en la obra, como ocurre con la literatura para niños, lo magnificente y soberbio, como el barco, el caimán, la selva, la serpiente, el mar, es castigado por el autor, quien lo hace verse como negativo y que infunde miedo, frente a lo menor y frágil. El mundo que el niño está por descubrir es impactante e infunde un temor que solo se supera hasta que se conoce y se comprende.

    La poesía de Cocorí

    Otra gran metáfora se halla en el recibimiento que la niña rubia da a Cocorí. Inicialmente lo confunde con un mono, pues jamás ha visto a un negro, pero luego, tras descubrir que se trata de un niño igual que ella, lo toca para intentar quitar el color oscuro de su piel, que atribuye a que tiene hollín. Cocorí, mucho más poético como personaje, compara a la niña blanca, que tampoco ha visto jamás, con un lirio de agua.

    Este pasaje fue corregido por el autor hace cerca de 20 años, para cambiarlo en nuevas ediciones: la niña ya no lo compara con un mono y la idea de insulto es suprimida.

    La percepción cerrada de la cultura blanca antagoniza con la poética e imaginativa del negro. Este efecto discurre en toda la novela, donde la fantasía, la curiosidad, los sentimientos e ilusiones de un niño negro lo llevan a descubrir conceptos esenciales acerca de la existencia.

    Al partir la niña blanca, a la que Cocorí había prometido regalar un mono, solamente le queda la rosa que ésta le ha regalado a él; este será el elemento necesario para que el protagonista deposite su sensibilidad e idealismo. Pero la rosa se marchita y esto dispara en el niño una gran contrariedad que necesita explicarse.

    La fórmula literaria del héroe romántico que a partir de un elemento externo se ve impulsado en una aventura que lo transformará, es una estructura clásica, por lo cual el verdadero eje ideológico que podría señalarse es el de la superación del héroe o protagonista, como resultado de sus propios esfuerzos o características.

    Lo que algunos han visto en Cocorí como aspectos de discriminación parecen originarse principalmente en efectos estilísticos y de lenguaje propios de un no negro que describe a un negro, condición que solamente podría superarse si la novela hubiera sido escrita por un negro.

    Pero esta historia, que data de 1947, al igual que mucha otra obra literaria creada por no negros acerca del mundo de los negros, intenta narrar un mundo desde esa perspectiva. Es necesario, entonces, que los educadores sepan favorecer una lectura crítica del libro, ofrecer un contexto, explicar el lenguaje y estilo para evitar que se contamine el mensaje de un trabajo literario costarricense de gran valor.

    La mayoría de obras costarricense acerca de la comunidad negra, principalmente radicada en Limón, es de autores no negros, como Anacristina Rossi, Abel Pacheco, Tatiana Lobo, Yazmín Ross y Carlos Luis Fallas, entre otros. En todos ellos se podrá encontrar el mismo problema, lo cual no apunta a que deba estigmatizarse su lectura acusando dichas obras de racistas o discriminatorias, sino a favorecer su lectura crítica.

    Podría ocurrir que, dentro de unos años, algunos costarricenses, alegando discriminación contra los negros, reclamen en las lecturas de primaria la ausencia de una de las obras costarricenses más importantes en la cual el héroe es un negro, es decir, Cocorí.


    Cronología de hechos

    1947: Joaquín Gutiérrez, escritor costarricense residente en Chile en ese momento, publica la novela Cocorí.

    1983: El escritor Quince Duncan se pronuncia contra Cocorí, por considerarlo un libro racista.

    1985: Lorein Powell publica su tesis de filología "Lectura (en crisis) de tres obras racistas", que incluye a Cocorí y también Mamita Yunai, de Carlos Luis Fallas, y Sartoris, una novela del estadounidense William Faulkner.

    1995: El Consejo Superior de Educación incluye en el temario de Español para II Ciclo de Enseñanza General Básica el análisis de los textos Cocorí y El principito, de Antoine de Saint Exupéry.

    1995: Los alumnos Lindley Dixon Powell y Epsy Tanisha Swaby Campbell, interponen un recurso de amparo ante la Sala Constitucional contra el Ministerio de Educación, por haber sido obligados a leer Cocorí como requisito para la prueba de conclusión de estudios de segundo ciclo, obra que consideran con contenido racista y discriminatorio,.

    1996: La Sala Constitucional declara sin lugar el recurso planteado y señala que en Cocorí no existen elementos discriminatorios ni racistas, sino que por el contrario busca unir pueblos y culturas históricamente desunidos.

    2000: El Ministerio de Educación suprime el concepto de obligatoriedad en las lecturas y lo sustituye por sugerencias bibliográficas.

    2001: La especialista en literatura Olga Marta Rodríguez presenta la ponencia "¿Hay elementos racistas en Cocorí?, análisis literario de la novela de Joaquín Gutiérrez", en la cual descarta tal presencia.

    Enero del 2003: El viceministro Académico de Educación, Wilfrido Blanco, envía una nota a los Directores Regionales de Enseñanza en la que recalca que "por constantes consultas y demostraciones de inconformidad (...) aducen que la citada obra contiene aspectos discriminatorios", y señala que para el curso lectivo 2003 la obra Cocorí no es de carácter obligatorio.


    ¿Qué dicen los pequeños lectores?

    Estas son las opiniones de varios niños, quienes serían los principales sujetos de influencia según la tesis de que Cocorí es racista o discriminatorio. El sondeo se hizo estrictamente al azar, pero incluye a varios menores negros.

    Alejandro, 9 años: Me gustó el niño Cocorí, es muy valiente y curioso.

    Karen, 13 años: Me cayó mal la niña que dice a Cocorí que tiene hollín, es muy tonta. Cocorí me gusta mucho.

    Mónica, 11 años: Me gustó el niño Cocorí, pero no terminé de leer todo el libro.

    Mariana, 14 años: Es muy lindo, no tiene nada de racista y no está bien que otros no puedan leerlo porque lo van a quitar.

    Verónica, 16 años: No creo que tenga nada de racista, es muy divertido y leerlo es muy lindo, lo disfruté mucho y no quisiera que otros no vayan a leerlo.

    Diego Enrique, 12 años: Me gusta mucho. Es un libro muy lindo. Lo quieren quitar porque lo dice una diputada, pero lástima, porque otros no van a poder leer un libro tan lindo.

    Kimberly, 14 años: Es muy lindo, tiene un mensaje especial y habla de un sentimiento no muy común en la niñez, que es que él guarde la rosa. En quinto vi una obra de teatro y me parece una historia muy linda que no tiene nada de racista.

    Mariana C., 14 años: Esta muy mal que ahora ya no se lea, es un libro muy bueno, de racismo nada que ver.

    Juan Manuel, 12 años: Me gusta mucho el libro y creo que es una historia muy linda. En el periódico dijeron que lo van a quitar, lástima porque deberían poder leerlo otros niños como nosotros lo leímos.


    A favor y en contra

    Joaquín Gutiérrez Mangel escribió otras obras ambientales en la región caribeña de Costa Rica, como Murámonos, Federico y Puerto Limón.

    Con diversos argumentos, especialistas, académicos y otros involucrados en el tema discrepan en su visión del libro.

    Arnoldo Mora, exministro de Cultura.

    "Enseñar a leer de manera inteligente y crítica es más importante que cumplir un programa".

    Quince Duncan, escritor, exgerente de la Editorial Costa Rica.

    "La danza de los millones está precisamente en que tu obra sea declarada obligatoria y así, Única mirando al mar o Mamita Yunai o La loca de Gandoca o Cocorí, producen millones de millones en ventas y en derechos de autor/a..."

    Elena Nascimento (viuda de Joaquín Gutiérrez).

    "¿Cree usted que si así fuera Cocorí habría ganado el primer premio en un concurso literario de novela infantil en Chile? ¿O que haya sido traducido a tantos idiomas y editado hasta en la Editorial del Vaticano en Argentina? ¿O que la UNESCO lo haya hecho transcribir al alfabeto braille para ciegos?"

    Tanisha Swaby. Estudiante de psicología

    "La eliminación de Cocorí de las lecturas obligatorias para los estudiantes de primaria es un hecho que representa una satisfacción inexplicable para los niños y niñas negras de este país y quizás sean ellos quienes puedan explicarlo mejor.

    (...)Cocorí encarna justamente esto, ha sido uno más de los obstáculos solapados que la sociedad impone a los afrocostarricenses para la construcción de nuestra identidad, ha sido el motivo de burla en las escuelas por el que muchos niños y niñas negras reniegan de sí mismos. Puedo afirmarlo con la autoridad que sólo le da a una la vivencia y con la satisfacción que sólo se siente cuando se traen siglos de discriminación e invisibilización en la piel".

    Marjorie Ross, periodista y escritora.

    "Pienso que para los objetivos de quienes nos oponemos a la discriminación, habría sido mucho más valioso, en lugar de eliminar a Cocorí, haberlo utilizado para despertar el espíritu crítico, para enseñar a descubrir los estereotipos ocultos que pueden llevar al racismo, y para fomentar el reconocimiento, respeto y amor por las diferencias".

    Lorein Powell, filóloga.

    "Cocorí es una obra maestra en la que el racismo es magistralmente disimulado tras una fachada de paternal dominación cultural, de inocente y simpática aventura infantil".

    Abel Pacheco, escritor y Presidente de la República.

    "(...) Ellos me han pedido evitar a sus hijos igual dolor y, sin demérito de la magnífica obra del autor, no forzar la lectura de Cocorí en el nivel escolar, donde no se puede aún percibir el mensaje real de Joaquín".

    Sala Constitucional (al rechazar un recurso de amparo contra la obra).

    "Esta sala no encuentra ningún elemento discriminatorio o racista en ese libro, y advierte, que si ha existido algún tipo de reacción contra niños de raza negra por la lectura de ese libro, esto podría evitarse con una acertada intervención del cuerpo docente de cada Centro Educativo, pues ellos tienen la obligación de que el material literario objeto de examen, sea analizado en forma objetiva, y no tergiversado por los alumnos".


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