Paula Piedra, su sismógrafo

Luis Chaves


NO. Ejercicios mentales, un título que de entrada advierte perspicacia, iba a llamarse Accesorios sanitarios, nombre chato que invitaría a comprar el libro de al lado. La sola operación cerebral que movió a Paula a decidirse por el primero resume aquello que el lector descubrirá en los mejores momentos del poemario. DOS. El lenguaje contenido, inclinado a la observación inteligente antes que a la enfermiza inspiración lírica, marca un giro notable en las nuevas voces poéticas del país, fenómeno que raya en el prodigio si consideramos que es, además, el debut de Piedra en la literatura. TRES. Leyó a Pound y al primer Eliot antes que a Debravo y a Neruda. Así, su manera de acercarse a lo que llaman el "hecho poético" parte de una visión de mundo instalada en la economía de recursos y en una emotividad dominada por la elegancia. Forma y contenido están genéticamente amarrados en poemas cortos de gran eficacia, que alcanzan puntos cumbre en tres textos particulares. CUATRO. Entre ropas ajustadas se buscaba el alma, Usted no entendió nada, Nosotros en holograma y La fecha es importante son los puntos más altos del poemario, donde encuentra el equilibrio perfecto entre sutileza y energía. Como si supiera que la poesía, como el colesterol, se divide en buena y mala, en estos cuatro poemas transita la ruta más corta para llegar a la primera. Ella pone el cerebro, el lector el corazón, que es el negocio de la buena poesía. Otros poemas tienden al fraseo entrecortado y dificultoso, una narración asmática donde, para decirlo en jerga familiar, se le ven los calzones. Pero a estas alturas, dichos errores, típicos de opera prima, son justificables y casi enternecedores. Hay, sí, textos prescindibles, suele suceder en todo libro de poemas. Algunos dirán que eso demerita el conjunto. Pienso más bien que esas tuercas flojas, al lado de poemas afilados como un bisturí, le dan al libro entero una atmósfera poderosa y sugerente. Con sus altos y bajos, el libro maravilla como lo hacen las desafinadas bandas municipales, como lo hace la voz desafinada del mejor Bob Dylan. CINCO. Entiendo que Entre ropas ajustadas se buscaba el alma, poema que abre el libro, entra directamente al top 10 de los mejores poemas de la poesía costarricense. De los otros nueve, se lo aseguro, solo dos aparecen publicados entre los millones de páginas publicadas por la Editorial Costa Rica. Sus autores, Chase y la Grüter. SEIS. En su casa hay más discos que libros. Uno piensa que mientras sus contemporáneos consumían telenovelas y leían a Benedetti, Paula jugaba con los niños grandes del barrio y cada tarde de sábado veía cine karate. Podría predecir que Proust le va a gustar hasta que descubra a Céline. Alguna tarde me dijo, "leí a García Márquez". La dejé seguir, "¿qué es lo que tanto les gusta?". Paula Piedra: 1, Incondicionales del boom latinoamericano: 0. SIETE. Tal vez el andamiaje que tan bien sostiene a Ejercicios mentales es su intención de construir una voz desde la literatura menor. No esas ridículas pretensiones de escribir para la posteridad, de dejar una obra maestra, sino encontrar el sosiego en las cosas pequeñas y en la vida privada que es, por supuesto, política. Porque hay una pulsión política en el abordaje de los temas, en el uso del lenguaje, en la mirada sagaz. OCHO. Lo de Paula es poesía de quien se observa a sí misma desde una distancia prudente, una voyeur de su propia vida.


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