Anticipo

Natación nocturna

Autor: David Cruz
Editorial: Costa Rica


Devocionario

(Dibujo a pulso de una noche en San Juan, Puerto Rico)

Ninguna fotografía sabe esconderme del pasado.
En la vieja arquitectura de estrellas cansadas
brotan los días con sus relojes sin cuerda.
Los sonidos y su modernidad.
Las barcas del desprecio siguen arribando:
anclas sangrientas,
banderas de odio.
Llevamos bajo el brazo un compás,
truenos,
el diluvio de plazas y oficinas
donde las sosas se secan,
las tazas de té meditan
mientras el invierno amenaza
y trae consigo
cuerpos de ballenas muertas,
leños que parecen viejos buques.
La perfección de la noche
pinta la tormenta mar adentro.
El destino es un disfraz,
escapa al sur como las aves.
Es un asesino que regresa a la tierra
sin argumentos para envejecer.
Aquí los cruceros descansan
como casas deshechas por la sal.
Las tiendas se adornan con flautas
y serpientes de madera.
Todos los aromas
acaban con la realidad y sus siglos de oleaje,
como un corazón arponeado por el olvido.

Noble sombra

Hija del demonio gris de la carne,
recuerda tus pechos cuando se hayan quemado,
como las tardes que dejan de ser misteriosas
para convertirse
en obstinadas mendigas de la inocencia,
en carroña despreciada por los buitres,
en la sangre seca del ladrón
que olvidó robarse el amor.
De tus besos fieles a las noches,
largas como la muerte.
Recuerda las manos extrañas,
las camas húmedas
con tu sudor
empapado de alcohol
y los rastros de saliva de algún viajero
que soñó contigo.
Y a la mañana siguiente
partió en el tren
mientras tu sombra se lavaba
el veneno de los labios.


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