Esquina del poema

Parra del Riego * Guillén

Saque de esquina poética, 2

Como decíamos anteayer, el deporte y la poesía hacen juego. La poesía puede ser lúdicra (con `r') y también seria; pero los versos siempre son juego pues nadie habla en verso. El verso es una fuga entretenida de la realidad. Se juega a hacer líneas con igual número de sílabas, a poner los acentos en las mismas sílabas (5ª, 8ª, 10ª) o a terminar los versos con sonidos iguales (rimas).

Todo arte es una digresión, risa echada al mundo para que no se duerma de sí mismo: la vida puede ser un programa en cadena nacional. El deporte resulta otra buena distracción, y es antigua la amistad deporte-poesía. Puede rastrearse en el canto XXIII de la Ilíada, en el libro V de la Eneida y en el canto X de La Araucana. Hubo deportistas poetas, aunque estos prefieren los juegos florales.

El peruano Juan Parra del Riego lanzó versos electrizados al afrouruguayo Isabelino Gradín, y el cubano Nicolás Guillén se la jugó con un homenaje a un pelotero de su país, Ramón Méndez: ¡qué batazo! (V. H. O.)

POLIRRÍTMICO DINÁMICO
A GRADÍN, JUGADOR DE FOOTBALL

Juan Parra del Riego

Palpitante y jubiloso
como el grito que se lanza de repente a un aviador
todo así, claro y nervioso,
yo te canto, ¡oh, jugador maravilloso!,
que hoy has puesto el pecho mío como un trémulo tambor.
Ágil
fino,
alado,
eléctrico,
repentino,
delicado,
fulminante,
yo te vi en la tarde olímpica jugar.
Mi alma estaba oscura y torpe de un secreto sollozante,
pero, cuando rasgó el pito emocionante
y te vi correr..., saltar...
Y fue el ¡hurra! y la explosión de camisetas
tras el loco volatín de la pelota,
y las oes y las zetas,
del primer fugaz encaje
de la aguja de colores de tu cuerpo en el paisaje,
otro nuevo corazón de proa ardiente,
cada vez menos despacio
se me puso a dar mil vueltas en el pecho de repente.
Y te vi, Gradín,
bronce vivo de la múltiple actitud,
zigzagueante espadachín
del goalkeaper cazador
de ese pájaro violento
que le silba la pelota por el viento
y se va, regresa y cruza con su eléctrico temblor
¡Flecha, víbora, campana, banderola!
¡Gradín, bala azul y verde! ¡Gradín, globo que se va!
Billarista de esa súbita y vibrante carambola
que se rompe en las cabezas y se enfila más allá...,
y, discóbolo volante,
pasas uno..., dos..., tres..., cuatro..., siete jugadores...
La pelota hierve en ruido seco y sordo de metralla,
se revuelca una epilepsia de colores.
y ya estás frente a la valla
con el pecho..., el alma..., el pie...,
y es el tiro que en la tarde azul estalla
como un cálido balazo que se lleva la pelota hasta la red.
¡Palomares! ¡Palomares!
de los cálidos aplausos populares...
¡Gradín, trompo, émbolo, música, bisturí, tirabuzón!
(¡Yo vi tres mujeres de esas con caderas como altares
palpitar estremecidas de emoción!)
¡Gradín!, róbale al relámpago de tu cuerpo incandescente
que hoy me ha roto en mil cometas de una loca elevación,
otra azul velocidad para mi frente
y otra mecha de colores que me vuele el corazón.
Tú, que, cuando vas llevando la pelota,
nadie cree que así juegas;
todos creen que patinas,
y en tu baile vas haciendo líneas griegas
que te siguen dando vueltas con sus vagas serpentinas.
¡Pez acróbata que al ímpetu del ataque más violento
se escabulle, arquea, flota,
no lo ve nadie un momento,
pero como un submarino sale allá con la pelota...!
Y es entonces cuando suena la tribuna como el mar:
todos grítanle: ¡Gradín!, ¡Gradín!, ¡Gradín!
Y en el ronco oleaje negro que se quiere desbordar,
saltan pechos, vuelan brazos y hasta el fin
todos se hacen los coheteros
de una salva luminosa de sombreros
que se van hasta la Luna a gritarle allá: ¡Gradín!, ¡Gradín!, ¡Gradín!

DEPORTES

Nicolás Guillén

Niño, jugué al beisbol.
Amé a Rubén Darío, es cierto,
Con sus violentas rosas,
Sobre todas las cosas.
Él fue mi rey, mi Sol;
Pero allá, en lo más alto de mi sueño,
Un sitio puro y verde guardé siempre
Para Méndez, el pitcher -mi otro dueño-.
No me miréis con esos ojos.
¿Me permitís que ponga,
junto al metal del héroe
y la palma del mártir,
me permitís que ponga
estos nombres sin pólvora y sin sangre?


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