Punto de encuentro

Crónica de la Bienal

Proyecto L4, en Santa Ana. Arquitecto Jaime Rouillón ganador de la Bienal de Arquitectura. Eduardo Libby para LN

Jorge Grané
analabt@racsa.co.cr

La Bienal de Arquitectura de Costa Rica es una de las más importantes del continente

Las bienales de arquitectura son ventanas que abren sus hojas, cada dos años, para que nos asomemos al quehacer de los arquitectos y, al mismo tiempo, conocer el pensamiento de nuestra época.

Esta octava edición de la Bienal de Arquitectura y Desarrollo Urbano de Costa Rica, acaba de finalizar y ha marcado un hito por festejar ya que, a partir de ahora, ha ganando en credibilidad, convocatoria y atención.

La Bienal fue dedicada a la memoria del arquitecto Juan Bernal Ponce, quien fuera pintor, catedrático y crítico de arte, con profunda huella en varias generaciones de estudiantes y cuyas obras se exhiben en museos del extranjero.

Visitantes y sus aportes. Tocó abrir el ciclo de conferencias al arquitecto guatemalteco Rodolfo Azpurú , quien expuso la problemática del ordenamiento territorial de la ciudad de Guatemala, la cual muestra , al igual que muchas otras, los síntomas de una urbe que crece donde no debe, que es abandonada por sus habitantes e invadida por un tráfico caótico.

A continuación, el arquitecto Vladimir Klotchkov comparó a la ciudad de San José con el tejido muscular de un ser humano que se está desarrollando. De acuerdo con Klotchkov, San José ha dejado de tener la estructura de un niño y está transitando la dificil etapa de la adolescencia, con la crisis de identidad que esto supone.

Como cierre del ciclo del día miércoles, se presentó el arquitecto mexicano Alfonso Ramírez Ponce con una atractiva propuesta de relacionar el regionalismo arquitectónico con el musical. Comentó que el regionalismo sustenta la idea de pertenencia en la que juegan su rol el lugar geográfico, el tiempo histórico y la realidad. Luego, encendió a la audiencia con los ritmos musicales que son marca de los diferentes regionalismos latinoamericanos. Al final expuso parte de su obra, donde se destaca el exquisito uso del ladrillo como un material plástico, sensual y vivo.

El jueves inició el ciclo el arquitecto mexicano Rodolfo Santamaría quien, preocupado por el tema de la conservación del Patrimonio, está abocado a la investigación de la Colonia Roma, en la ciudad de México, de la cual mostró imágenes de su evolución, desde que era una antigua hacienda colonial.

A continuación, tocó el turno al arquitecto argentino, radicado en Brasil, Jorge Mario Jáuregui, quien expuso el trabajo que, juntamente con Fabiana Castillo, está desarrollando en la favela Rocinha, en la ciudad de Río de Janeiro. Jáuregui resuelve la complejidad de trabajar en un medio tan sensible con un método donde se "escuchan" las demandas y se toman en cuenta los aspectos socioculturales. El trabajo es un equilibrio entre ética, estética y política.

Seguidamente, el arquitecto Bruno Stagno habló como portavoz del grupo San José Posible, que pretende provocar un cambio en la ciudad con propuestas básicas pero con gran potencial de transformación. El transporte, el fachadismo, la arborización, los parqueos, la edificación en altura (no más de seis pisos), son algunos de los puntos por solucionar para hacer posible la propuesta que ya está en vías de concretarse.

El día viernes, el arquitecto alemán Oliver Schüette, quien colabora con Rem Koolhas, mostró algunos de sus proyectos ,como la Casa sustentable, ubicada en la ciudad francesa de Bordeaux. Seguidamente presentó el proyecto de la embajada de Holanda en Berlín. Más adelante, una serie de ideas con las cuales trabaja, en sitios tan dispares como Beijing, Laos o San José, donde investiga, con el grupo Micrópolis, propuestas para el repoblamiento de San José.

El arquitecto Luis Diego Barahona incursionó también en la problemática de la ciudad de San José y destacó la importancia de crear pequeñas pero impactantes intervenciones urbanas, a fin de ir cambiando la percepción de sus habitantes hacia un espacio amable y receptivo. .

Los arquitectos hondureños, Henry Merriam y Erasmo Padilla presentaron el preocupante caso de las tierras sin titulación en Tegucigalpa y los esfuerzo que se están haciendo por revertir está situación. El arquitecto panameño Ignacio Mallol presentó, a continuación, una impresionante muestra de la labor desarrollada por su empresa, Mallol y Mallol, donde se pudo apreciar la creatividad al servicio de la suntuosidad y el maximalismo. Sorprendió ver la pujanza arquitectónica de nuestros vecinos del sur, quienes parecen vivir una envidiable bonanza puesta al buen servicio de la arquitectura.

Del otro lado del océano. La tarde del sábado, la arquitecta Benedetta Tagliabue nos recibió en Barcelona por medio de una videoconferencia.

Comenzó mostrando las imágenes del Parlamento de Escocia, producto de un concurso ganado hace siete años, seguido por una propuesta urbana para Hamburgo y un pequeño pabellón en Luxemburgo. Además de una escuela en Nepal, una torre para la Compañía de gas en España y, por último, el mercado del barrio Santa Catarina, en Barcelona, el que ha mejorado notablemente la dinámica de su entorno.

El arquitecto belga, Peter Swinnen, del grupo 51N4E, mostró diversos trabajos, como un museo en Brujas, un edificio de oficinas en Bruselas y un centro de convenciones en una antigua fábrica de cerveza. Luego presentó tres trabajos en la ciudad de Tirana, Albania, a la que encontró rasgos parecidos a San José.

Del continente. La arquitecta mexicana Concepción Vargas hizo un recorrido por las pasadas bienales de México y su pregunta fue ¿cuáles son los valores que sustentan la arquitectura contemporánea?

Entre las obras expuestas se pudo reconocer a recientes visitantes de Costa Rica, como Felipe Leal, Ricardo Legorreta, Enrique Norten o Francisco Serrano.

Le tocó cerrar el ciclo de conferencias al arquitecto peruano Emilio Soyer, quien hizo un recorrido por sus obras realizadas en cuarenta años de práctica arquitectónica. En ellas persiste la influencia de la arquitectura de los incas, la cual le aporta a su trabajo un sentido de identidad.

Ganadores de la Bienal. El premio mayor de la Bienal fue otorgado al arquitecto Jaime Rouillón, a quien una vez más (y van tres) el jurado le reconoce su creatividad.

En la Bienal estudiantil resultó ganadora Silvia Hernández, de la UCR, con el proyecto Restaurante mirador.

Podemos ya decir que la Bienal de Arquitectura de Costa Rica ha ganado un puesto entre las más importantes del continente y se ha convertido en un obligado espacio de encuentro para estudiantes y arquitectos.


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