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Costa Rica, Domingo 13 de julio de 2008

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Historia

Una larga anexión

  Insistencia El Partido de Nicoya no se integró a Costa Rica de un día para otro; hubo apoyos y también resistencias

Soili Buska | soilibuska@gmail.com

El 15 de agosto de 1826, el cabildo de Nicoya se negó a jurar lealtad al joven Estado costarricense. Su argumento fue: “si el decreto [de anexión] resulta derogado, como probablemente se cree, se hace ridículo un acto tan sagrado”. Sin embargo, al día siguiente, los nicoyanos perdieron el miedo a la ridiculez y aceptaron la ceremonia del juramento.

El hecho de que los nicoyanos dudasen de la efectividad de la anexión todavía dos años después de haber firmado el acta, revela que la anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica no fue un asunto resuelto en 1824. Efectivamente, el titubeo nicoyano en 1826 era solo un inicio.

Controversias. Cada 25 de julio, en Costa Rica se cuenta la gloriosa historia del espontáneo grito de la anexión (voluntaria) del Partido de Nicoya a Costa Rica, mientras que en Nicaragua se lamenta la pérdida de Guanacaste en las manos rapaces de su “codicioso” vecino.

No obstante, la documentación histórica revela que la anexión no fue un acto espontáneo o simplemente voluntario ni una imposición violenta. Más aún, la anexión no fue un acto , sino un proceso de experiencias variadas, en el cual los vecinos del antiguo Partido de Nicoya actuaron de diversas maneras a lo largo de unos diez años.

Como lo ha demostrado la historiadora nicaragüense Frances Kinloch, en las primeras décadas siguientes a la caída del régimen colonial, en Centroamérica no existían lealtades nacionales pues no había Estados nacionales.

El patriotismo –entendido como lealtad a un Estado– era casi desconocido aún en el año del fin de la Federación Centroamericana (1838). En ese año, las elites de la ciudad de Guanacaste (hoy Liberia) expresaban su deseo de tener la libertad de gobernarse con independencia o de decidir si pertenecían a un Estado o a otro según su voluntad, en caso de guerra entre los dos países.

Falta de fidelidad nacional revelaron también los generales granadinos que todavía en 1857 expresaron su deseo de anexar todo el Departamento Oriental de Nicaragua a Costa Rica.

¿A qué se debían las indecisiones en el Partido de Nicoya a la hora de decidirse por la anexión? Por un lado, los vecinos de la península preferían a Costa Rica desde finales del siglo XVIII, principalmente por sus nexos económicos y comerciales con la economía del Valle Central.

Por otro lado, en la parte norteña del río Tempisque, los vecinos del recién fundado poblado de Guanacaste rechazaron pertenecer al Estado de Costa Rica en 1824 porque mantenían estrechos vínculos con Rivas y la economía nicaragüense.

No obstante, en unos cuantos años, cambió la opinión de los vecinos principales de Guanacaste (Liberia); es decir, de las personas que ejercían el poder económico y político local: autoridades municipales y militares. De acuerdo con algunos autores nicaragüenses, el Estado de Costa Rica empleó la violencia para lograr el cambio.

Ciertamente, el Estado costarricense tuvo que ver en el cambio de opinión de esos vecinos, y también existieron situaciones conflictivas. Sin embargo, el convencimiento general en el Partido sobre los beneficios de la anexión a Costa Rica no se logró por medios violentos. La razón de más peso se vincula con la situación interna de cada Estado en formación.

Así, mientras Costa Rica experimentó solo algunas escaramuzas en sus inicios de formación del Estado, Nicaragua vivió una continua guerra civil. Costa Rica se convirtió en la opción más ventajosa por el temor generalizado entre los vecinos del Partido de Nicoya de que la guerra entre granadinos y leoneses se extendiera hasta su territorio y afectase sus intereses comerciales.

Además, la creciente demanda de alimentos en el Valle Central abrió mercados para el ganado guanacasteco. Las nuevas oportunidades en el mercado del Valle Central alentaron a las elites guanacastecas a aliarse con Costa Rica y no con Nicaragua.

Aún así, pasaron años para que surgiese el consenso general sobre la conveniencia de pertenecer a Costa Rica.

Juras. Lo prolongado del proceso de la anexión ha sido demostrado por Luis Fernando Sibaja y Chester Zelaya en su libro La anexión de Nicoya (1974). Tal proceso comenzó formalmente en marzo de 1824, cuando el gobierno de Costa Rica invitó a los ayuntamientos del Partido de Nicoya a unirse al Estado costarricense. El ayuntamiento de Nicoya rechazó la anexión a Costa Rica el 4 de abril de 1824, pero la aceptó el 25 de julio de ese mismo año.

El Congreso Federal decretó la anexión temporal de Nicoya y Santa Cruz a Costa Rica el 29 de enero de 1825, y la del Partido entero el 9 de diciembre de 1825. El Senado de la República Federal de Centroamérica ratificó la decisión el 18 de marzo de 1826.

El Estado costarricense no tenía mucha presencia en el Partido en 1825; es más, la Constitución de 1825 ni siquiera lo reconocía como parte de Costa Rica.

Cuando el Congreso Federal aprobó la anexión en diciembre de 1825, el gobierno costarricense pidió a los jefes políticos que garantizaran la ejecución de la orden federal en Nicoya.

Entonces, desde 1826, el gobierno empezó a insistir en que los pueblos del Partido jurasen lealtad a la misma Constitución que omitía su existencia. El proceso de juramentaciones duró casi una década pues fue difícil lograr la unanimidad en los municipios del Partido sobre la anexión a Costa Rica.

Los santacruceños aceptaron primero unirse a Costa Rica. Algunos documentos históricos mencionan las amenazas del comandante militar Pedro Zamora, quien habría avisado a los santacruceños que, en caso de resistencia, tomaría medidas drásticas que incluirían el empleo de bayonetas, el embargo de bienes, la quema de casas y el traslado de los vecinos. Luego rebrotó la resistencia en Santa Cruz.

El 30 de diciembre de 1826, el jefe político Roque Rosales explicó al jefe del Estado las medidas que había tomado en su misión de juramentaciones. Decía haber realizado dicha tarea con el auxilio de las tropas, que permanecieron el tiempo necesario para lograr el juramento y la calma. Según Rosales, todo habría ido bien si no hubiera sido por la “inovediencia de la Municipalidad del Guanacaste q.e contaminó a los vecinos de S.ta Cruz”.

Los vecinos de Guanacaste (Liberia) juraron lealtad en septiembre de 1826, pero a la vez redactaron una constancia de que no tuvieron libertad para escoger “pues si se le deja actuar con libertad [al vecindario] ni ahora ni nunca ni en tiempo alguno lo verificaría, respecto a ser gravosa la dicha agregación”.

En 1826 existía una sospecha generalizada de que el Congreso Federal derogaría la anexión y “devolvería” el Partido a Nicaragua. Esta posibilidad se reflejó en la decisión momentánea de los nicoyanos de posponer la jura ante la Constitución costarricense, pero también en la prohibición impuesta por el gobierno costarricense de vender terrenos en Nicoya en 1826.

Más de una década de titubeos finalizó después de lograr una aceptación general en los municipios del Partido de formar parte del Estado de Costa Rica. En diciembre de 1834, la Municipalidad de Guanacaste pidió al Congreso Federal que ratificase el decreto de anexión, y fue apoyada por Nicoya en enero de 1835. En 1838, las tres municipalidades (Nicoya, Santa Cruz y Guanacaste) confirmaron su decisión de permanecer anexadas a Costa Rica.

La necesidad de los grupos dominantes del Partido de Nicoya de ratificar la anexión tantas veces y durante tantos años, revela las circunstancias azarosas y los múltiples intereses involucrados en el largo proceso de anexión.

LA AUTORA ES PROFESORA DE LA ESCUELA DE HISTORIA DE LA UCR E INTEGRANTE DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES HISTÓRICAS DE AMÉRICA CENTRAL.

FOTOS

  • Nacion.com

    Volcán Orosi , bahía de Santa Elena, Guanacaste, grabado de autor desconocido elaborado entre 1859 y 1860. Reproducción tomada del libro Tropical Travel: The Representation of Central America in the 19th Century , que contiene artículos recopilados y presentados por Juan Carlos Vargas. El libro ha sido publicado recientemente por la EUCR. EUCR para LN

  • Nacion.com

    El mapa muestra cuando aún el Partido de Nicoya no figuraba como territorio costarricense. Tomado del libro Centroamérica: Su historia (1996), de Elizabeth Fonseca, editado por FLACSO Y EDUCA. Elizabeth Fonseca para LN

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