Costa Rica, Domingo 16 de marzo de 2008

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Música

Pot-pourrí a toda orquesta

  Identidad mediante la rapsodia, dos músicos resaltan la exquisitez de la tradición nacional

Fabiola Domínguez Aguilar | edominguez@nacion.com

Tras la invasión a España en 1808, las tropas de Napoleón Bonaparte quedaron encantadas del guiso ‘olla podrida’ o pot-pourrí (como ellos le llamaron). Antes, este plato se había conocido como ‘olla poderida’ o poderosa; pero después perdió la letra ‘e’ por descuidos en la pronunciación.

Ya en su casa, los franceses crearon el concepto de ‘popurrí’ referido a una composición musical de fragmentos o temas de obras diversas. Con humor, ellos compararon esa suma musical con la olla que “sumaba” diversas carnes.

En Costa Rica, ¿tenemos popurrís memorables? Sí: dos rapsodias sinfónicas que incluyen melodías tradicionales costarricenses: Gran fantasía sinfónica, de Julio Fonseca, e Inspiraciones costarricenses, de Carlos Guzmán.

Fantasía. Costa Rica no tenía aún Orquesta Sinfónica Nacional cuando el pianista Julio Fonseca (1885-1950) escribió el arreglo Fantasía sinfónica sobre temas folclóricos costarricenses , en 1937. Sin embargo, a esa rapsodia (o popurrí) se la conoció luego como una excelente obra de ese músico.

Fonseca fue uno de los principales compositores de nuestro país. Él ya había escrito otros trabajos musicales, como Tardes de noviembr e, su primera composición, y el vals Leda , su obra más conocida.

En aquella época, Costa Rica era gobernada por León Cortés. El liberalismo había dejado su huella en la cultura nacional pues una de sus mayores preocupaciones era inculcar las artes en la sociedad.

Con ese estímulo, Fonseca compuso Fantasía sinfónica… Él deseaba que aquellas melodías –algunas, anónimas– no se perdiesen y que adquirieran una orquestación compleja.

“Esa rapsodia nace como influencia de los viajes que don Julio realizaba a Guanacaste en 1927”, precisa María Clara Vargas Cullell, directora de la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica (UCR).

La recopilación de Fonseca empieza con la popular melodía Punto guanacasteco (de Leandro Cabalceta, Jácamo Jirón y los mellizos Ortega). Claramente podemos escuchar el registro grave encomendado a los instrumentos de metal y a las maderas. Luego, el registro es tomado por las cuerdas, y la sonoridad se incrementa hasta entrelazarse, en un fortísimo, con un fragmento del Himno nacional (de José María Zeledón ).

Además del punto y el himno, Fonseca incluyó ocho composiciones más: La noche buena (de José Joaquín Vargas Calvo), Parajillo chichiltote (autor desconocido), el Himno patriótico a Juan Santamaría (Pedro Calderón Navarro), El duelo de la patria (Rafael Chávez), Caña dulce pa moler (José Joaquín Salas Pérez), De la caña se hace el guaro (autor desconocido), Leda (Fonseca) y la marcha de Santa Rosa (Manuel María Gutiérrez).

La rapsodia de Fonseca no tardó en ser reconocida: muestra de ello fue la obtención de la medalla de oro en la Exposición Nacional de 1937, el mismo año de su composición.

Inspiraciones. Por otro lado, en el decenio de 1990 surgió en nuestro país la segunda rapsodia de música tradicional: Inspiraciones costarricenses , del compositor y líder del grupo Gaviota , Carlos Guzmán.

Ese arreglo musical fue solicitado a Guzmán por Gloria Waissbluth, directora artística de la Orquesta Sinfónica Nacional en ese entonces.

Ella le encargó realizar una composición en la que se incluyese música nacional pues, en un viaje a Europa, el público pidió a la orquesta que tocase música costarricense y latinoamericana. Sin embargo, ante tal petición, la orquesta notó que carecía de ese repertorio.

Guzmán especifica: “A mí se me ocurrió la idea de enlazar de una manera fluida un gran número de canciones costarricenses populares. Este arreglo debía pasar de una canción y de un ritmo a otro de una manera fácil de escuchar, y así surgieron las Inspiraciones costarricenses ”.

Además, Guzmán explica que él tomó en consideración tres factores para la elección de las canciones: debían ser las más conocidas, tener un aspecto en común, y ser muy melódicas e instrumentales. Trató de que, cuando el público las escuchase, pudiese reconocerlas fácilmente.

La rapsodia Inspiraciones costarricenses incluye 17 canciones muy tradicionales: Guaria morada (de Roberto Gutiérrez), Burro e’ Chilo (Héctor Zúñiga R.), Patriótica costarricense (Manuel María Gutiérrez), Caballito nicoyano (Mario Chacón), Ticas lindas , Pampa (Aníbal Reni), Luna liberiana (Jesús Bonilla), Caña dulce pa moler (José Joaquín Salas Pérez), Linda Costa Rica (Trino López Guerra) y Punto guanacasteco .

Tanto en la rapsodia de Guzmán como en la de Fonseca apreciamos la presencia de valses, tambitos, boleros y el punto. No obstante, la obra de Fonseca es más académica pues incluye himnos y marchas.

Hoy, el popurrí de Guzmán ha reemplazado al de Julio Fonseca porque es la composición representativa que generalmente tocan nuestras orquestas nacionales. Así lo confirma Marvin Araya, director de la Orquesta Sinfónica Juvenil: “A la gente le fascinan las I nspiraciones costarricenses . En España tocamos esta composición, y la gente bailaba en los asientos. Uno ve que transmite mucha energía”.

Además de España, ese popurrí se ha tocado en otros sitios, como en el Kennedy Center, en Washington, y en la Accademia Nazionale di Santa Cecilia, en Roma.

Contraste. Por otro lado, si la Fantasía sinfónica… es igualmente un popurrí nacional, ¿qué lo diferencia de la obra de Guzmán? Músicos entrevistados por Áncora coincidieron en una respuesta: Inspiraciones costarricenses contiene melodías más populares.

“La obra de Guzmán está más asociada con el carácter popular, y prueba de ello es que admite una coreografía, que ya se ha realizado en algunas ocasiones. A la de Julio Fonseca sería inimaginable ponerle danza o coreografía, ¡en especial al Himno nacional o al Duelo de la patria !”, expresa Manuel Matarrita, pianista y catedrático de la escuela de música de la UCR.

Por su parte, Marvin Araya explica: “El carácter de las dos obras es diferente. No creo que el arreglo de Fonseca sea música popular; es más clásico. Carlos Guzmán es de la generación de jóvenes compositores de música popular y emplea elementos más innovadores. Sin quitarle el mérito que se merece Fonseca, el nivel actual es superior al de antes”.

Además, Matarrita identifica un aspecto importante: Fonseca finaliza la composición con una fuga sobre el Punto guanacasteco . Matarrita añade que Fantasía sinfónica… es prácticamente más elaborada desde el aspecto contrapuntístico. El contrapunto es la exposición de un pasaje musical consistente en dos o más líneas melódicas que suenan de forma simultánea.

El músico agrega que ambas rapsodias poseen un lenguaje tonal comprensible por el público.

Los mencionados son los únicos popurrís compuestos de música tradicional. Existen otras piezas, pero son distintas pues, aunque se basan en el folclor costarricense, reelaboran mucho las melodías. Así son las composiciones de Mario Alfagüel, quien incorpora melodías folclóricas en sus creaciones.

Por su parte, María Clara Vargas Cullell concluye recordando que ambos popurrís ayudan a construir nuestra identidad nacional. Vargas indica que esta idiosincrasia sigue en proceso de formación: “Ahora, nuestra identidad musical es más amplia pues no solo se basa en las tradiciones guanacastecas, si no también en la indígena y la afrocaribeña”.

FOTOS

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Apasionada. Tanto la Orquesta Sinfónica Nacional (arriba) como la Juvenil rescatan nuestras tradiciones cuando tocan la rapsodia Inspiraciones costarricenses . Archivo

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Carlos Guzmán es el autor de Inspiraciones costarricenses, rapsodia que se caracteriza por su música popular. Alejandro Sandino

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Disco de acetato en el que se grabó Gran Fantasía... en 1985. Mario Rojas

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