LN ÁNCORA

Costa Rica, Domingo 30 de agosto de 2009

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Arte

Maestro Rodin

  Homenaje Edgar Zúñiga celebra el legado de Auguste Rodin en una exposición en su honor

Darío Chinchilla Ugalde | dariochinchilla@nacion.com

Cuando Edgar Zúñiga Jiménez (1950) aún trabajaba entre santos y pasitos en el taller de imaginería religiosa de su padre, el joven aprendiz de escultor leyó un libro que lo invitó a cruzar Las puertas del infierno .

Se dice que a John Lennon le cambió la vida el escuchar Like a Rolling Stone , de Bob Dylan. Gabriel García Márquez tuvo una revelación cuando Franz Kafka convirtió a Gregorio Samsa en un bicho repugnante en el primer párrafo de La metamorfosis . Las epifanías artísticas pueden llegar montadas en las ondas radiofónicas o en un libro de reventa.

Para el joven Zúñiga, el ensanchamiento de su país artístico llegó a sus 16 años de edad gracias a un libro sobre el escultor francés Auguste Rodin (1840-1917) que le obsequió su padre, el artista imaginero Manuel María Zúñiga.

En esas páginas conoció a El pensador , Los burgueses de Callais y Las puertas del infierno . Su inquietud lo impulsó después a multiplicar sus conocimientos con las obras de Donatello, Henry Moore y el inmenso Miguel Ángel; pero primero fue Rodin.

Hoy, Zúñiga presenta Homenaje a Rodin , una exposición compuesta por una columna escultórica y doce piezas en bronce de pequeño formato. La muestra permanece en la Galería Valanti (Barrio Escalante, avenida 11, calles 33-35).

Áncora conversó con Zúñiga acerca de su nueva muestra y sobre el legado del artista francés.

El maestro. Rodin torturó las formas de la figura humana y las obligó a mostrar una belleza angustiante. La proporción fue la norma en la escultura académica, cualidad que sería segundona para Rodin; lo de él era mostrar la expresividad ante todo. Esa fue la primera cualidad que sedujo a Zúñiga.

“Otra cosa que me gustaba era el tratamiento de la textura y los acabados. Sus obras están muy bien modeladas pero muchas parecen esculturas casi inconclusas. Por ejemplo, Rodin podía tan solo insertar el dedo en el ojo de una figura y ya resultaba muy expresiva: esos hoyos negros le bastaban”, considera.

En cuanto a este tipo de características, el costarricense encuentra una influencia de Miguel Ángel en Rodin, sobre todo si se mira Los esclavos , esculturas del artista italiano.

Zúñiga se basó en estos dos maestros para crear su primer cuerpo de obra entre 1983 y 1988. Su propósito fue crear figuras que expresaran fuerza, incluso si estuviesen en posición de reposo. Este es el caso de Mendigo reclinado (1987), cuya postura muestra una gran fuerza, a pesar de ser una figura en actitud de recogimiento.

Como el maestro francés, el artista costarricense también se toma algunas licencias en cuanto a las proporciones de los cuerpos, las cuales se alejan de una anatomía realista. Muchas de las figuras adoptan posturas animalescas, como en Por subir (1987). Asimismo, las personas que aparecen en las obras del escultor suelen tener extremidades largas y grandes, así como cabezas pequeñas.

“Con esas obras quise plantear que era el momento de preocuparse más por la práctica que por la teoría; por esto puse énfasis en las manos”, explica el autor.

Contemporáneo. El año pasado, Zúñiga visitó el Museo de Rodin, en París, y este nuevo encuentro lo estimuló para rendirle un homenaje.

Tras 20 años de no hacer esculturas como las de su etapa marcadamente “rodiniana”, Zúñiga volvió a trabajar en este estilo y creó nuevas figuras en bronce. No obstante, su obra principal es una pieza que hermana sus primeros trabajos con los más recientes en forma de una gran escultura titulada Columna de la vida y la muerte .

La obra es una columna de hierro “rota” por varias figuras de yeso que emergen del metal. Cabe recordar que la producción reciente de Zúñiga se concentra en este tipo de elementos arquitectónicos intervenidos, los cuales el escultor relaciona simbólicamente con una unión entre la tierra y el cosmos.

Zúñiga conecta varios aspectos de esta obra con La puerta del infierno , la compleja escultura que Rodin tardó 30 años en preparar y que a su vez está inspirada en La divina comedia , de Dante Alighieri.

En primer lugar, el uso de yeso en una obra terminada es atípico pues este material se usa para el modelado inicial de la escultura. Según Zúñiga, Rodin tuvo tanta confianza en su trabajo que presentó su obra final en yeso. Actualmente existe una reproducción en bronce, pero la obra original sigue siendo exhibida en el Museo de Orsay, en París.

Por otra parte, Rodin usó varias de las figuras que componen la puerta para realizar piezas independientes. Este es el caso de El pensador , por ejemplo. En el caso de la escultura de Zúñiga, cada una de las piezas que salen de la columna tiene una réplica en bronce que también forma parte de la exposición.

Según el escultor, Columna de la vida y la muerte puede ser una alegoría del entramado social, pero también de la estructura mental de una persona.

“Surgen esculturas que refieren al amor, a la maternidad, a la angustia, a una necesidad de comunicación, a la resignación, al sueño, a la desesperación, a la convivencia con la naturaleza, a la pauperización, al éxtasis y otras emociones”, explica.

Zúñiga opina que los franceses todavía no le han dado el espacio que le corresponde a la obra de su escultor pues sus obras casi solo están exhibidas en el Museo de Rodin, una entidad privada. Del mismo modo, afirma que existe más obra pública del escultor mostrada fuera de Francia que en el propio país.

Rodin es un asombro que va durando más de 40 años a Edgar Zúñiga, quien concluye: “Él fue el primer escultor de su época que rompió con los conceptos clásicos de equilibrio y zona áurea. En su tiempo, los parisinos no lo aceptaban como académico ni como moderno. Sin embargo, creo que es el padre de la escultura moderna, así como Van Gogh lo es de la pintura”.

FOTOS

  • Nacion.com

    Homenaje a Rodin incluye obras de los 80 y del 2008. Edgar Zúñiga para LN

  • Nacion.com

    Columna de la vida y la muerte (2008), escultura en hierro y yeso. Carlos León

  • Nacion.com

    Alerta (2008), escultura en bronce inspirada en El pensador. Edgar Zúñiga para LN

  • Nacion.com

    Ensoñación II (2008), escultura en bronce. Edgar Zúñiga para LN

  • Nacion.com

    Edgar Zúñiga (1950) empezó su formación artística en el taller de imaginería de su padre Manuel María Zúñiga. Carlos León

  • Nacion.com

    El beso (2008), obra en bronce inspirada en la obra homónima de Rodin. Carlos León

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