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Costa Rica, Domingo 27 de septiembre de 2009

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Televisión

Se acerca la ola coreana

  Calidad total La cultura popular y las telenovelas de Corea del Sur son un ‘boom’ en todo el mundo

María Lourdes Cortés | marialcortes@correo.co.cr

A la “ola coreana” la llaman hallyu , pero también podrían denominarla tsunami por su poder incontenible. Felizmente, el hallyu es una ola que no trae malas noticias, sino estupendas telenovelas.

Hallyu es un término de origen chino que designa la expansión de la cultura de Corea del Sur por el Asia, y ahora por el mundo. Una de sus más importantes expresiones son las telenovelas, de las que aquel país produce un centenar al año. En Latinoamérica, esas teleseries suscitan un entusiasmo creciente. Según datos de EFE, en el 2004 se emitieron 104 telenovelas coreanas en nuestro continente.

Hasta hace 20 años, Latinoamérica era la única región que exportaba lágrimas a granel. Hoy, las telenovelas aún son el producto audiovisual de mayor rentabilidad de América Latina. Al principio, estos programas eran vistos como melodramas repetitivos y lacrimógenos de baja calidad. No obstante, a fines de los años 80, irrumpieron las novelas brasileñas adaptando novelas de Jorge Amado, entre otros escritores de prestigio, y la percepción del público cambió.

Con las colombianas Café con aroma de mujer (1994) y, especialmente, con Yo soy Betty la fea (1999-2001), del guionista Fernando Gaitán, el fenómeno se internacionalizó de tal manera que Betty ha sido el formato de telenovela más vendido de la industria latinoamericana.

En Latinoamérica, el melodrama radiofónico comenzó en Cuba con El derecho de nacer (1949), de Félix B. Caignet. Al llegar la televisión, la misma historia se convirtió en la primera telenovela; de ahí en adelante, el género se popularizó en México, Venezuela, Brasil y Colombia, los productores más importantes del continente.

Nuestras telenovelas se ven en Europa, Asia y Oriente Medio, y las de Televisa se han doblado a 25 idiomas. Para el año 2000, el “mercado de las lágrimas” ascendía a unos $130.000 millones al año.

Dentro de esa tendencia, el éxito más estrepitoso ha sido Yo soy Betty la fea , franquicia que se ha reproducido en todos los continentes: se convirtió en la mexicana La fea más bella , la estadounidense Ugly Betty , las españolas Yo soy Bea y (en versión animada) Betty Toons .

A partir del mismo argumento, Alemania realizó Verliebt in Berlin ( Enamorada en Berlín ), en la India se hizo Jaissi, Jassi Khoi Nahin ( No hay nadie como Jassi ), en Rusia Nie rodis Krasivoi ( La suerte de la fea ), en Israel Estty Hamejoeret ( La fea ), y Lotte , la versión holandesa.

Éxito mundial. La “ola coreana” se inició en China con la telenovela Lo que es el amor , que paralizó Beijing y las principales ciudades chinas. Del audiovisual coreano se pasó a la música popular, y el hallyu se ha expandido a Hong Kong, Taiwán, Japón, Vietnam, Tailandia, Indonesia y Filipinas, con otras manifestaciones de la cultura popular coreana.

El hallyu se ha ampliado a aspectos de la cultura coreana como el cine, la gastronomía tradicional y el taekwondo, considerado el arte marcial más practicado en el mundo. Los actores coreanos se han convertido en ídolos en Asia, y algunos han sido contratados en Hollywood, donde han protagonizado películas como Blood: the last vampire, Landry Warrior, All in y Speed racer, entre otros filmes.

El género de la telenovela contribuyó a que el resto del mundo descubriese la cultura y la historia de Corea; además, tuvo un impacto extraordinario sobre la vida del coreano común y corriente. Con respecto al fenómeno de difusión de Amor y ambición en la década de 1980, el crítico Kang Myoung Seok señaló:

“El consumo del agua disminuirá en todo el país y no habrá tráfico en las calles. Incluso, llamar por teléfono a estas horas sería impensable. ¿Se debía esto a la ley marcial imperante que requería que todos volvieran a casa al anochecer? La gente estaba en casa, sí, pero era porque no quería perderse ni un episodio de Amor y ambición , la popular telenovela de la cadena MBC-TV. Esto era solo un ejemplo de la influencia que podía ejercer una telenovela con éxito en la vida diaria de una gran parte de la sociedad coreana”.

El género siguió expandiéndose hasta convertirse en un producto de exportación masiva. Algunas de las teleseries coreanas más célebres –la mayoría se ha exhibido en nuestro país– son Escalera al cielo , Sonata de invierno y Cuento de otoño , con una gran aceptación del público por encima de sus diferencias sociales y culturales.

De campesina a médica real. La teleserie Una joya en el palacio es la proyección más importante de toda esa tendencia gracias a su contenido histórico y a su ambientación de época.

Una joya en el palacio es más que un melodrama de amor; es un mosaico histórico de la compleja sociedad coreana de hace 500 años, lo que nos hace apreciar la multiplicidad y riqueza de su cultura: sus comidas, sus trajes, sus bellezas naturales, pero también sus palacios y pueblos.

El guion se basa en una historia real, la de Jang-geum, una campesina que se convierte en la principal cocinera del palacio y luego en el médico (o la médica) del rey. Jang-geum es la única mujer que ha sido médico de cabecera de un gobernante en la historia de Corea.

Sin embargo, Una joya en el palacio va más allá del drama histórico y de la historia de amor. Desde el primer capítulo nos atrapa por sus ambientes y costumbres, pero también por la construcción de sus personajes. La protagonista no es la típica mujer que aguarda a su “príncipe azul”, como a veces ocurre en las series latinoamericanas. Su gran actualidad es justamente que muestra la ascensión de una mujer al poder más alto en la corte coreana.

Por supuesto, Una joya del palacio es fiel a las convenciones del género. Al principio nos enfrenta con el drama de una niña –encarnada por una actriz extraordinaria– cuyos padres mueren y que procura entrar en la corte.

Su inteligencia y su espontaneidad le permiten realizar ese deseo, y poco a poco se convierte en primera dama de la cocina real. Luego, después de diversas peripecias típicas del melodrama, la tenaz protagonista estudia medicina y adquiere la confianza del rey.

El hecho de que la historia central sea la ascensión de una mujer a las más altas esferas del poder en la Corea del siglo XVI, nos lleva a disfrutar de dimensiones de una misma historia –algo que no suele ofrecer la telenovela tradicional– y nos obliga a no apartarnos de la pantalla.

La seducción del televidente comienza por el entorno histórico, con la reconstrucción de ritos y costumbres ancestrales, comidas y medicinas tradicionales. El atractivo continúa hasta perderse en el laberinto de amores, fracasos, peripecias y enredos que caracterizan a una heroína. Esta se enfrenta con su destino y al fin alcanza el éxito.

A los elementos dramáticos, universales a cualquier cultura, se suman la tenacidad y talento del personaje femenino, lo que añade un matiz novedoso al género de la telenovela.

Una joya del palacio es interpretada por los mejores actores de Corea del Sur, donde batió el rating con un promedio de 47% de espectadores. Una joya en el palacio ya se ha exhibido en más de 60 países, incluso en Centroamérica, con resonante éxito.

Esta telenovela es una excelente oportunidad de descubrir la cultura ancestral de Corea e introducirse en las intrigas palaciegas gracias a un argumento que combina ribetes feministas, luchas de poder y la fuerza inapelable de la voluntad humana.

FOTOS

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    La actriz Lee Young Ae interpreta el papel protagónico de Seo Jang Geum en Una joya en el palacio . María Lourdes Cortés para LN

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    Afiche promocional de la telenovela. María Lourdes Cortés para LN

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    Una cuidada dirección de arte se vislumbra en el vestuario y en los decorados de la serie. María Lourdes Cortés para LN

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Joya

a la mano

Desde mañana, lunes 28, Canal 13 exhibirá la telenovela más exitosa de toda Asia: Una joya en el palacio , en dos horarios de lunes a viernes: 10 p. m. y 1 p. m. (repetición).

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