LN ÁNCORA

Costa Rica, Domingo 3 de enero de 2010

/ÁNCORA

Historia

Jueves de sociedad… y de mercado

  Mundo en pequeño Un día de mercado en la Cartago colonial retrata lo que era nuestro país en aquel tiempo

Guillermo Brenes Tencio | gmobrs@hotmail.com

¿Qué tenían los jueves en Cartago que no tuvieran los domingos? Hasta comienzos del siglo XIX, tenían el ser el día de mercado de la provincia colonial. Entonces, los ajetreados jueves competían en importancia con los domingos, dedicados a los actos religiosos.

El mercado público de la Plaza Mayor cartaginesa era la gran fuente de intercambios comerciales; a la vez, en los jueves, las tiendas seguían funcionando y aumentaba el comercio de ventas ambulantes.

Ese día, a la Plaza Mayor llegaban españoles, criollos, mestizos, indígenas, negros, mulatos, pardos y zambos. Como es bien sabido, Cartago fue el principal centro urbano de la provincia de Costa Rica y el eje rector de las actividades económicas y sociales. Frente a la Plaza Mayor se encontraban las sedes de las más importantes instituciones coloniales: Gobernación, Cabildo e Iglesia.

Todos los jueves, las amplias y mal empedradas calles de la Cartago colonial se animaban con una actividad particular diferente de los demás días de la semana. Desde la madrugada, empezaban a llegar las toscas carretas cureñas de los pueblos ubicados en el oriente del Valle Central, como Arrabal, Chircagres, Arenilla, El Tejar, Taras y Aguacaliente.

Con paso cadencioso, las carretas se instalaban en las inmediaciones de la Plaza Mayor; así, junto con los caballos, bueyes y mulas, obstruían el paso por las principales arterias de la ciudad capital.

Muy temprano repicaban las campanas de la Santa Iglesia Parroquial y de los otros cinco templos de la urbe, y despertaban a quienes dormían sobre los bultos de las mercaderías.

Al mismo tiempo, las señoras de las familias principales y sus esclavas (negras y mulatas) salían de sus “casas de morada”. Las esclavas aparecían con brillantes tinajas de barro para llenarlas del agua de las acequias que corrían a un lado de las calles, pues había que preparar los alimentos, el baño de las niñas de la casa o iniciar las actividades de limpieza.

Otras damas, con sus velos y rosarios de oro y perlas, se apresuraban a cumplir con los servicios religiosos, a los que eran tan afectas. Las acompañaban adustos caballeros vestidos de negro, que iban a la plaza Mayor con el objeto de realizar transacciones comerciales. Ya en las calles, los señores desayunaban por segunda vez en las fondas, donde departían con arrieros, con celadores y con guardianes del orden público.

A los primeros rayos del Sol, se apreciaba el humo que salía de las bajas casas construidas con adobes o bahareques, y de uniformes techos de tejas rojas. Las construcciones eran tan bajas que desde cualquier sitio se apreciaba, por el norte, el imponente volcán Irazú. Este era una montaña pletórica de verdor surgido de las copiosas lluvias. Sus colores lejanos contrastaban con las paredes blancas, de franjas azules o naranja-ocre de las encaladas moradas coloniales.

La plaza Mayor de Cartago desplegaba múltiples artículos para su venta; algunos eran importados, como géneros, mantas y sombreros de pita (traídos de Guatemala, Nicaragua, Panamá, el Ecuador o el Perú), trajes de lana y utensilios manufacturados en talleres ingleses, que generalmente llegaban del tórrido puerto de Matina gracias al contrabando.

Sin embargo, la mayoría de los artículos eran confeccionados con “recursos del país”, como bagatelas, chaquetas de pintorescos ornatos, zurrones de cuero, cestos de mimbre de Quircot, alfarería del sur de Cartago, jícaras y huacales repujados, utensilios de labranza, jabones, velas de sebo y faroles.

Con todo, la plaza Mayor o Principal estaba especialmente ocupaba por improvisadas tiendas para vender carnes, aves, granos, frutas, verduras, hortalizas, palmitos, plátanos maduros (o verdes), yuca, elotes, hierbas aromáticas y condimentos.

De igual forma, no faltaban los puestos donde se ofrecía la “bebida” –o sea, el aguadulce–, la sabrosa mazamorra, el chinchibí, el aromático chocolate de jícara acompañado de bizcochos, tortillas, maíz crudo, totopostes o prestiños.

La moneda de curso corriente era el cacao, pero el fuerte sonido del regateo de la peseta o el maravedí contrastaba con el silencio de la aceptación rápida por el bajo precio cuando se compraban frutas, como la anona, las guanábanas, la papaya, la granadilla, las naranjas, los limones, las limas, las moras, los higos y los membrillos.

En alegres y floridos puestos llamados ‘tiangues’, las mercaderías eran ofrecidas por los mismos productores, a veces acompañados de sus mujeres, quienes ayudaban a vocear el producto.

En líneas generales, el movimiento en las principales horas de mercado era vertiginoso, desde las múltiples y variadas actividades desarrolladas y el alto número de transeúntes que entraban en el recinto o salían de él.

Alrededor de las cuatro de la tarde, la plaza Mayor estaba de nuevo vacía. Por las calles desfilaban las últimas carretas traqueadoras rumbo a los pueblos vecinos y lejanos a Cartago. Las puertas de las casas se cerraban, y algunas ventanas –de rejas de madera torneada– dejaban ver tímidamente el interior de las casas solariegas.

Después de rezar el rosario, las familias se reunían a contar las experiencias y los chismes de aquel agitado jueves. De nuevo, al eco de las campanas y al ladrido de los perros, la soñolienta ciudad de Cartago se envolvía en la espesa bruma, en espera del nuevo día.

EL AUTOR ES MIEMBRO DEL GRUPO DE ESTUDIOS SOBRE ARTE PÚBLICO EN LATINOAMÉRICA (BUENOS AIRES). RECIENTEMENTE HA PUBLICADO UN ARTÍCULO EN LA REVISTA ACTA ACADÉMICA (UACA).

FOTOS

  • Nacion.com

    Plaza de Cartago , impresión litográfica publicada por la Editorial de la Universidad de Costa Rica y tomada del libro Tropical Travel, de Juan Carlos Vargas. EUCR para LN

ADEMÁS EN ÁNCORA
Áncora
Desde 1972, Áncora es la revista cultural de La Nación. Los domingos ofrece variada información y análisis sobre literatura, teatro, danza, cine, artes plásticas, lingüística, arte culinaria, filosofía, ciencias, libros y otros campos de la cultura.
Ámbitos
Este suplemento que se publica todos los sábados tiene como objetivo informarle sobre temas como construcción, arquitectura y urbanismo; pero también sobre esos detalles que hacen de su espacio un ámbito único y acogedor.
Proa
Reportajes, semblanzas, relatos, crónicas y entrevistas se mezclan en esta publicación dominical dedicada a resaltar el ángulo humano de la noticia y a interpretarla.
Teleguía
El mundo de la televisión y el entretenimiento en una revista semanal. Teleguía le ofrece cada domingo un reportaje de un programa o artista de la televisión nacional o internacional. Además, de todos los chismes faranduleros con El Topo.
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Noticias por email RSS Fax Horóscopo Cartelera de cine
QUIENES SOMOS | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS | ANÚNCIESE | TARIFARIO | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2009. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS