Caudillos del balon

Aquel junio inolvidable de 1990, los valientes guerreros de Mondoví dejaron atrás el miedo escénico, por actuar en las grandes competencias del mundo del balón, y edificaron una epopeya sin precedentes en la Copa Mundial de Italia.

Fue la brillante actuación de un grupo de futbolistas que quisieron trascender para siempre y lo dieron todo, poniendo muy en alto el nombre de Costa Rica, "en una guerra donde solo los fuertes, los inteligentes o los grupos muy unidos pueden sobrevivir", como describió a La Nación el entonces entrenador del seleccionado tricolor, el serbio Velibor Bora Milutinovic.


Hernán Medford, con fuerza y velocidad, fue el eje ofensivo que destrozó a Suecia. Su marcador Stefan Schwarz no lo pudo contener.

La hermosa guerra de 1990 tuvo su éxtasis el 20 de junio cuando derrota sensacionalmente a Suecia 2 a 1, para clasificar a la segunda ronda y dejar atrás un largo recorrido de alegrías efímeras y frustraciones permanentes.

Sin embargo, la actitud de los jugadores antes de la Copa preocupaba a Milutinovic. La mayoría pecaba por falta de concentración en el juego, algunos no tenían un buen estado de ánimo y ninguno de los jugadores creía en la posibilidad de hacer un buen papel en el grupo C.

Bora, sin embargo, logró motivar a los futbolistas al máximo y psicológicamente los preparó para la batalla. El 11 de junio de 1990, en el estadio genovés Luigi Ferraris, se produjo el debut mundialista ante los escoceses. Allí, Luis Gabelo Conejo --escogido luego el mejor arquero del Mundial por la afamada revista parisiense France Football-- voló de un lado a otro, con salidas oportunas y paradas sensacionales.

Cuando Juan Cayasso calló las gaitas y hundió la pelota en el arco de Jim Leighton, a los 49 minutos, empezó una nueva historia para el futbol criollo. Antes, solo podíamos refugiarnos en la hazaña de los Chaparritos de Oro, en el Panamericano de 1956, o en el recuerdo dulce del triunfo sobre Italia, 1 a 0, en la Olimpiada de Los Angeles 84.

El gol de Cayasso, el desempeño fundamental de Gabelo y la actitud valiente y esforzada de todos los actores, lograron el emotivo triunfo por 1 a 0 y crearon un espíritu optimista y de locura en los costarricenses.

Otro día histórico se presentó el 16 de junio, en Turín. El rival, el entonces tricampeón mundial Brasil, superfavorito para ganar la Copa. Costa Rica apostó a la defensiva y, en ese campo, se cumplió un gran papel, aunque no fue capaz de rematar a marco o provocar un tiro de esquina.

Hubo exceso de temor y se aceptó la derrota por la mínima (0 a 1), gol de Muller (33'). Pero, de cara al pase a octavos de final, el resultado era bueno para seguir con vida. Faltaba un empate y al menos otro entre brasileños y escoceses, que jugaban el mismo día y hora que Suecia y Costa Rica.

Y se dio lo increíble, el resultado que puso al pueblo a vibrar y a celebrar como nunca lo había hecho. El primer período en Génova terminó con un gol en contra, anotado por el espigado Johnny Ekstroem en el minuto 31.

En el segundo tiempo, se produjo el milagro, la voltereta espectacular. Con un equipo inspirado, con el arrojo del capitán Róger Flores para empatar el resultado, al minuto 74, y la velocidad de Hernán Medford, al 86', para concretar los tantos ticos del soñado triunfo. ¡Histórico 2 a 1!

La histeria fue total. Una euforia impregnada de lágrimas. El mundo empezó a reconocer la gesta costarricense. El seleccionado, junto al impresionante Camerún, eran las esplendorosas sorpresas de la Copa Mundial.

Luego, el 23 de junio en el estadio de Bari, el equipo tuvo la opción de repetir en la segunda ronda la jornada histórica ante a Suecia. Pero el nivel de concentración no fue el mismo y Costa Rica perdió ante Checoslovaquia1 a 4 por goleada.

Tres anotaciones de cabeza del verdugo, Thomas Skuhravy, en los minutos 11, 63 y 82, y un soberbio tiro libre de Lubos Kubik, al 76', sellaron el resultado, que tuvo una alegría tica momentánea a los 55 minutos, con un vistoso gol de cabeza del novato Rónald González, el más joven jugador que actuó en Italia 90.

Para los técnicos de la FIFA, "el magnífico espectáculo de Costa Rica estuvo basado en cuatro elementos: gran capacidad de trabajo, talento, ambición y suerte. (...) Como premio a esto no solo lograron clasificarse para Italia, sino que hicieron gala de una espléndida actuación colectiva, demostrando que el futbol es, ante todo, un juego de equipo".

El trabajo fue titánico, aquel junio inolvidable. La hazaña se concretó con un futbol latino, de buen toque, habilidad, sacrificio y buena protección de la pelota. Costa Rica, con sus caudillos del balón, había aprobado su primera presencia en la élite del futbol mundial.






Paso a paso

Para clasificar al Mundial de Futbol Italia 90, Costa Rica gana el boleto en el primer lugar de la CONCACAF. En 1988, elimina a Panamá (1-1 y 2-0), y en 1989, domina la pentagonal final frente a Guatemala (0-1 y 2-1), Estados Unidos (1-0 y 0-1), Trinidad y Tobago (1-1 y 1-0), y El Salvador (4-2 y 1-0).

Durante el Mundial 90, la selección tricolor integra el grupo C, en las ciudades de Génova y Turín, y concluye en el segundo puesto, con cuatro puntos. Derrota a Escocia (1-0) y Suecia (2-1), y pierde ante Brasil (0-1). En la segunda ronda, en octavos de final en Bari, cae eliminado contra Checoslovaquia (1-4).

Costa Rica, en la mejor actuación de su historia, finaliza en el puesto 13 entre 24 participantes en el verano italiano. Juega 14 encuentros oficiales --entre eliminatoria y fase final--, de los cuales gana ocho, empata dos y pierde cuatro, con 17 goles a favor y 13 en contra; para sumar un total de 18 puntos de 28 en disputa (rendimiento: 64%).

La alineación base, designada por el técnico serbio Velibor Bora Milutinovic, estuvo integrada con: Luis Gabelo Conejo; Germán Chavarría, Róger Flores, Mauricio Montero, Héctor Marchena y José Carlos Chaves; Rónald González, Róger Gómez, Oscar Ramírez y Juan Cayasso; Claudio Jara.

Por cambios, durante el torneo, también participaron Hernán Medford, Alexandre Guimaraes, Roy Myers, Marvin Obando y Hermidio Barrantes. No actuán Miguel Segura, Vladimir Quesada, Giovanni Jara, Rónald Marín, Miguel Davis y José Jaikel.

El Deportivo Saprissa es la base de la formación mundialista, al aportar ocho futbolistas. Le siguieron Herediano con 5 jugadores, Alajuelense con 4, Cartaginés con 3, Puntarenas con 1 y Limonense con 1.

Durante el proceso mundialista, se utilizan 45 futbolistas, 29 en la eliminatoria y 16 en la fase final. Róger Flores es el único que actuá en los 14 juegos oficiales (diez eliminatorios y cuatro de la fase final); mientras que el máximo goleador es Juan Cayasso, con cuatro tantos.


Costa Rica se inmortaliza en la historia de los Mundiales. El toque preciso de Juan Cayasso vence la salida del arquero escocés Jim Leighton. Costa Rica triunfa 1-0, en su debut oficial el 11 de junio de 1990.