Domingo 26 de enero, 1997



InEVITAblemente Madonna

Yuri Lorena Jiménez
Revista Dominical

LLa leyenda de Eva Duarte de Perón, la actriz erigida en "madre de los descamisados", comenzó a fraguarse el día en que murió de cáncer a los 33 años. Pero debieron transcurrir cuatro décadas y varios proyectos frustrados para que Hollywood ratificara su condición de mito femenino del siglo XX.

La historia de la mujer que gozó del fervor de las clases populares de Argentina entre 1946 y 1952, revolucionaria social o demagoga sin escrúpulos, según las opiniones más encontradas, ya tenía el atractivo suficiente como para generar una revisión de su vida por parte de la industria del cine.

Sin embargo, la otra parte de esta historia estaba apenas por dar inicio, cuando empezaron a barajarse los nombres de las más famosas actrices para encarnar a la dama argentina.

La lista de candidatas para la mítica Primera Dama argentina incluyó nombres como Barbra Streissand, Patti Lupone, Cindy Lauper, Michelle Pfeiffer y Meryl Streep.

Pero el destino estaba escrito y tarde o temprano llegó la intersección de las vidas de Evita Perón y Madonna.

No pocos arquearon las cejas y se horrorizaron ante la sola perspectiva del "sacrilegio" que podría cometerse cuando surgió el nombre de una cantante mundialmente famosa, controvertida, irreverente y con una trayectoria desastrosa como actriz.

Con todo, Madonna se despojó de su altanería y arrogancia y desde el primer momento imploró al director Alan Parker para que le concediera el papel, pues, como ella misma aseguró en repetidas ocasiones, "nací para interpretar a Evita Perón".

Y la verdad es que, después de darle un vistazo al proceso de cómo lo logró, resulta difícil creer que el destino no le tuviera preparada esta suerte, el hacer realidad uno de sus deseos más atesorados.

Con visión de empresarios cinematográficos, juntar a una heroína recordada por generaciones mayores con una estrella idolatrada por la juventud moderna, le confería una gran expectativa a la producción y le garantizaba el éxito, si no por el mito de Evita, entonces por la fama de Madonna.

Sin embargo, la revolución que causó la producción del filme necesariamente trajo a colación el factor histórico, la vida de una mujer que, con cuatro décadas de muerta, sigue siendo considerada en Argentina y en toda América como un verdadero mito, un símbolo ubicado en el límite entre la realidad y la leyenda, cuya obra se ha visto reforzada por la gigantesca producción que recién se estrena en el mundo.

¿Quién fue Eva Perón?

La historia de esta mujer arranca el 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, localidad bonarense de Argentina.

De origen humilde, en su juventud trabajó con empeño para alcanzar renombre como actriz.


La otrora imagen sexual y pornográfica de Madonna quedó atrás con su magna interpretación del mito argentino.

Después de interpretar papeles secundarios en obras de teatro, la joven de tez pálida y rostro agraciado alcanzó popularidad gracias a la radio, medio en el que consolidó su oratoria.

No había cumplido los 25 años cuando, en enero de 1944, un violento terremoto asoló la ciudad andina de San Juan y en forma indirecta, cambió su vida.

Con el fin de ayudar a las víctimas de la tragedia, se le encomendó al entonces secretario de Trabajo y Previsión Social, coronel Juan Domingo Perón, organizar una campaña nacional de cooperación.

Con este fin, el funcionario convocó a personalidades de la farándula para analizar formas de recabar esa ayuda. Entre los asistentes se encontraba Eva Duarte.

Fue aquel día que ella empezó a sembrar su semilla, cuando tomó la palabra y dijo con resolución: "Nada de festividades, vamos directamente a pedir, sin ofrecer nada. En este momento no hay que organizar un espectáculo, ni un té, ni nada de eso. Vamos a la calle, al hipódromo, al teatro, a los lugares públicos y decimos a la gente: "Nuestros hermanos están en desgracia, ¡vamos a ayudarles!'. Tenemos que sacar dinero a los que tienen, porque a los que no tienen no se los podremos sacar...".

"Me gustó la forma de pensar y obrar de esta mujer --continúa diciendo Perón--. Me di cuenta de que no era igual a las demás. Tenía algo muy superior que los otros, y lo supe por su forma de hablar y por las proposiciones que hizo. Era práctica y tenía ideas nuevas."

Visiblemente impresionado, el coronel le encargó a María Eva Duarte la colecta en favor de los daminificados y días después la llamó para que trabajara en la secretaría que él dirigía.

Así nació una relación que crearía un nuevo capítulo en la historia de Argentina.

Primera Dama

La pareja contrajo matrimonio en 1945, año en que se confinó a Perón -entonces vicepresidente- en la isla Martín García, debido a su política obrerista.

Pero las masas, enardecidas por la elocuencia de los discursos que pronunciaba Evita, consiguieron que su líder fuera liberado y que, luego de una intensa campaña, resultara electo Presidente de la República en 1946.

Como primera dama, Evita desarrolló un amplio programa de asistencia social --que la convertiría en favorita para los sectores populares-- a través de la Fundación de Ayuda Social, organismo que comenzó con una contribución de 10.000 pesos y llegó a manejar más de 200 millones.


Para representar la labor social que desempeñó Eva Perón en Argentina hubo que contratar cientos de extras.

Durante el gobierno de Perón, presidió obras como la creación de una ciudad infantil para hospedar a niños huérfanos o provenientes de familias pobres, hogares de tránsito (servicios de urgencia para la atención de la mujer), hogares de ancianos en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Tucumán, clínicas y escuelas.

También ardua defensora de los derechos de la mujer, en 1947 impulsó la sanción de la ley del voto femenino. "Yo aspiraba a convertirla en la cabeza del movimiento peronista femenino. Y no me equivoqué", manifestó su esposo.

Nace la leyenda

Pero justo cuando Eva planeaba acompañar a Juan Domingo como vicepresidenta, en su segundo período en el poder, un cáncer del cuello uterino empezó a causarle estragos y la hizo desistir de la idea. Su última aparición en público fue el 4 de junio de 1952, al reasumir Perón la presidencia.

Sus últimas palabras fueron: "Cuidá a los obreros y no te olvidés de los "grasitas' (palabra con la que se refería a los pobres)", recordó su esposo.

María Eva Duarte de Perón falleció el 26 de julio de 1952, en Buenos Aires, a los 33 años. Su muerte causó conmoción entre los sectores populares que la habían comenzado a considerar su patrona.

Los restos cuidadosamente embalsamados de Evita se velaron en la Secretaría de Trabajo y Previsión, adonde se formaron filas interminables de personas que querían darle un último adiós a su heroína.

El cuerpo permaneció en exhibición en la sede de la Conferencia General del Trabajo hasta fines de 1955, año en que Perón fue derrocado y que los militares confiscaron el cadáver. Desde entonces, los restos de Eva fueron objeto de una confusa trama, hasta que fueron definitivamente sepultados en Buenos Aires en 1976.

La otra versión

Entre los mitos creados a raíz de su temprana muerte, se ha dicho que los argentinos solicitaron al Vaticano su beatificación. Aún hoy, en muchos hogares peronistas se venera su imagen en pequeños altares.

En abierto contraste con tal actitud, también son muchos los argentinos que recuerdan la mala reputación de esta mujer, de quien se rumoraba que había sido bailarina de cabaret durante su adolescencia.

"Perón fomenta el deporte y evita la prostitución", decía un eslogan con juego de palabras utilizado por los detractores del gobernante populista.

Por eso cuando Alan Parker eligió a Madonna para representar a la exprimera dama en su adaptación del musical Evita --de Andrew Lloyd Weber y Tim Rice--, su decisión levantó un polvorín de polémica.

Y es aquí, casualmente, donde la vida de las dos legendarias mujeres empieza a unirse: en la controversia.

Unos cuantos se preguntaban por qué iba Madonna a desmerecer a la señora Perón, si ésta ya tenía manchada su fama, pero la gran mayoría lo consideró un absoluto sacrilegio.

En respuesta, Madonna prometió que no mancharía la memoria de Eva Perón y se reunió reiteradamente con historiadores para apegarse estrictamente a la realidad, aunque esto no terminó de convencer a los argentinos.

Sin embargo, contra viento y marea la filmación de Evita, con Madonna como su protagonista, recibió su broche de oro con la reciente obtención del Globo de Oro, que Madonna conquistó por su actuación.

Además, según la prensa estadounidense, es la mejor interpretación hecha por la rockera en toda su vida, y no se descarta que pueda ganar el preciado Oscar de la Academia.

La cinta, cuyo costo total se estimó en $56 millones, contó además con la participación de Antonio Banderas y de Jonathan Pryce como Juan Domingo Perón.

16 años de intentos

Ya desde 1979 Robert Stigwood, productor de Evita en Broadway, y de éxitos cinematográficos como Fiebre de sábado por la noche, había iniciado esfuerzos para llevar a la pantalla grande la trama que tanto impactó en los teatros neoyorkinos.

Sin embargo, Alan Parker rechazó la propuesta de dirigir la cinta porque acababa de terminar Fama y no era inteligente realizar dos musicales consecutivos.

El proyecto se archivó por varios años hasta que aparecieron el director Oliver Stone y Madonna. "Ella es perfecta para el papel" había dicho Stigwood, después de reunirse con una Madonna vestida y peinada al estilo de los años 40. Stone, por otro lado, también convenció con una propuesta de guión.

Era 1987 y todo marchaba bien; solo faltaba conversar con el creador del musical para iniciar la producción. Andrew Lloyd Weber se reunió en Nueva York con ambos, y en el encuentro Madonna expresó insistentemente su interés de reescribir partes del musical.

A Stone le pareció absurdo que la cantante, sin poseer gran experiencia cinematográfica, hiciera ese tipo de demandas y decidió sacarla del proyecto.

Una cadena de contratiempos estaba por venir. Meryl Streep le rechazó a Oliver Stone la oferta de trabajar en la película porque estaba exhausta de sus recientes cintas; Disney canceló en 1991 la producción del filme (dirigido por Glenn Gordon y protagonizado por Madonna) debido a que el presupuesto de $30 millones era exorbitante; y en 1994, Oliver Stone abandonó definitivamente la idea de dirigir Evita, con Michelle Pfeiffer como la protagonista, luego de que el presidente Carlos Menem le denegara el ingreso a Argentina.

El mandatario estaba luchando por la reelección y su partido, el Peronista, lo presionaba para que no permitiera que "entrometidos de Hollywood" denigraran la imagen de su venerada Eva.

Pero la compañía productora siguió al pie aquello de "a mal tiempo, buena cara" y no desistió de la idea de realizar la película. Contactaron a Alan Parker, el aclamado director de producciones como El muro, de Pink Floyd y El expreso de Medianoche, quien aceptó la propuesta con una sola condición: olvidar el guión de Stone y empezar de cero. No hubo ninguna objeción y se le dio luz verde al proyecto.

Por fin Evita se haría realidad y Madonna no estaba dispuesta a ceder ese papel a nadie. "Recuerdo la Navidad de 1994, en que me senté a escribir una apasionada carta al director, donde le enumeraba las razones de por qué yo era la única persona que podía retratarla, de por qué sólo yo podía entender su pasión y su dolor". Sin duda, la misiva de cuatro páginas que le envió a Alan Parker como último recurso surtió efecto.

A los pocos meses, el director la llamó y le explicó que si ella deseaba ser su Evita, debía tener claro quién estaba a cargo. Madonna, mucho más madura y ya sin la arrogancia de los primeros años de fama y fortuna, entendió que lo suyo era estrictamente actuar y se puso a las órdenes del director.

Más que un sueño

El 2 de octubre de 1995, el proyecto comenzó a concretarse. Madonna, Antonio Banderas (Che, el narrador del filme), Jonathan Pryce (Juan Domingo Perón) y Jimmy Nail (Agustín Magaldi, el hombre que sacó a Eva de su pueblo y la llevó a Buenos Aires), iniciaron en Londres la grabación de las 29 canciones que conforman esta cinta.


Madonna estuvo acompañada en esta película por Jonathan Pryce, quien interpretó el papel de Juan Domingo Perón.

Después de grabar la banda sonora, el equipo viajó en enero del 96 a Buenos Aires para iniciar la filmación. La estadía del elenco no fue muy placentera. Más incómodo que las turbas de fans de la cantante, que la seguían a cualquier parte, fue la encarnizada oposición de los peronistas a la película. Consideraban que la versión de sus creadores tergiversa la historia de Eva Duarte.

En esto, no hay en Argentina criterios intermedios. Unos la recuerdan como la redentora de las clases bajas, y otros, como la mujer que a punta de encuentros sexuales escaló posiciones.

Madonna, muy familiarizada con este tipo de adoraciones y satanizaciones extremas, no dudó en expresar que su único objetivo era "personificar a Evita como una mujer valiente y respetable".

Parker por su parte, dijo que la película sólo pretendía contar, sin ningún afán de denigrar, la historia de una de las mujeres más poderosas e influyentes en la historia de esa nación suramericana.

La polémica se disipó con el paso de los días y la filmación transcurrió con tan buena suerte que el presidente Menem, después de un encuentro con Madonna, permitió que algunas escenas fueran filmadas en el balcón de la Casa Rosada, desde donde Evita pronunciaba sus discursos.

Madonna interpretó --frente a más de dos mil extras-- No llores por mí Argentina en la escena más importante de la cinta. De esta forma concluía la escala en Buenos Aires para continuar con la filmación en Budapest, Hungría.

Mamá Madonna

Lo peor había pasado ya. Madonna no tendría que lidiar más con cientos de fanáticos persiguiéndola todo el día, ni con los constantes ataques de la prensa.

Cuando llegó a Budapest se sentía la mujer más feliz: días antes su doctor le confirmó la noticia de que estaba embarazada.

"Realmente nunca sospeché que estaba en estado porque generalmente dejo de menstruar cuando estoy muy tensa, viajando y trabajando mucho", escribió Madonna en sus diarios publicados por Vanity Fair, y agrega, "quedé congelada cuando vi en el ultrasonido esa diminuta criatura viviente girando en mis entrañas".

En contraste con su actitud usual, esta vez Madonna no mercadeó con la hija que pronto tendría. Es más, reaccionó con vehemencia ante quienes la acusaron de hacerlo por pura publicidad: "Esos comentarios solo los puede hacer un hombre. Es muy difícil estar embarazada y traer un niño a este mundo por razones extravagantes o provocativas".

En el set de la película todos estaban sorprendidos con esta buena nueva que los puso a correr, debido a que todavía quedaban seis semanas de filmación. El departamento de vestuario tuvo que hacer varias modificaciones para que las prendas que usaría Madonna no dejaran ver su estómago; mientras que el director realizó algunos cambios en ciertas secuencias de tango que exigían mucho trabajo físico y podrían perjudicar el embarazo. Por lo demás, la filmación continuó sin ningún contratiempo.

El 28 de mayo terminó la filmación y Madonna partió hacia Estados Unidos para disfrutar sus últimos cuatro meses de gestación. El 14 de octubre de 1996 nació Lourdes María Ciccone León, el fruto de su relación con Carlos León, un cubano que conoció hace un par de años en Nueva York.

Definitivamente, 1996 quedará en la memoria de Madonna como el mejor año de su vida.

Hoy no es la misma que impactó al mundo con un libro de fantasías sexuales.

Su vida ha cambiado como se transforma la de muchas personas. Ella misma lo siente y lo dice abiertamente: "Cuando veo los ojos de mi hija, siento que estoy curada"



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