SOCIEDAD

Oda al odio

Yuri Lorena Jiménez
Revista Dominical

Marilyn Manson, un grupo de rock de filosofía satánica que estimula el odio hacia todas las cosas, ha encontrado cuantiosos seguidores en Estados Unidos y más allá de sus fronteras.

No muy a menudo el doctor Luis Diego Herrera Amighetti descubre fenómenos tan sugerentes como el que empezó a hilvanar hace algunos meses con información proveniente de su consulta psiquiátrica y de otros ambientes en que se desenvuelve.

Un grupo importante de preadolescentes y adolescentes, así como algunos adultos de ocupaciones muy diversas, compartían una misma preferencia en materia de música: el gusto por Marilyn Manson, un grupo de rock que ha alcanzado inusual éxito en su país de origen -Estados Unidos- y en el resto de América.

Preocupado por la posible vinculación entre este factor y los problemas de conducta o actitud que motivaron a los padres de algunos de estos muchachos a buscar atención médica, Herrera se dio a la tarea de investigar por su cuenta. Consiguió y escuchó los discos del grupo y revisó lo que de ellos se dice en diversidad de medios.

En estas páginas, la Revista Dominical complementa el artículo del doctor Herrera con información sobre estos cinco músicos cuya intención parece ser llevar los límites del ultraje cada vez más lejos. Es también nutrido el ejército de quienes apoyan a la banda y disfrutan de sus canciones. Igualmente se incluyen sus argumentos.

Anticristo Superestrella es el nombre del álbum que Marilyn Manson sacó en noviembre de 1996. Ya para enero de este año estaba en uno de los primeros lugares de popularidad, con más de 1 millón de copias vendidas; de hecho, la revista Rolling Stone lo declaró el mejor grupo debutante del año 1996.

La banda nació en 1990, en Fort Lauderdale, Florida, cuando un estudiante de fotoperiodismo que tenía una percepción oscura de la cultura estadounidense y una libreta llena de pseudopoemas reaccionarios, se encontró con un guitarrista y compositor igualmente inquieto. Este había pertenecido a cinco grupos y estaba ansioso por hacer algo diferente. Se juntaron así letra y música, y el par unió sus fuerzas.

Lo primero que hizo el escritor fue cambiar su nombre. Se decidió por uno que mostrara completo el espectro que quería proyectar y por eso lo tomó prestado de dos figuras clásicas -y trágicas- de la década del 60: Marilyn Monroe, la actriz suicida, y el psicópata Charles Manson, asesino en serie que mató, entre otras personas, a Sharon Tate, la esposa del director de cine Roman Polanski, cuando esta tenía ocho meses de embarazo.

En 1990 eran Marilyn Manson y los Spooky Kids: se habían unido cinco miembros más y todos adoptaron seudónimos similares al de su líder. El guitarrista, por ejemplo, se hace llamar Madonna Wayne Gacy, inspirado en la irreverencia de la cantante Madonna y en el sadismo de John Wayne Gacy, quien mató a 33 niños en una guardería.

Para quienes adversan al grupo, estos seudónimos son, sencillamente, una apología al delito. Para quienes lo defienden, la intención de los rockeros fue satirizar la fama que adquiere cualquier persona involucrada en un crimen en Estados Unidos, como O.J. Simpson o el mismo Manson, por ejemplo.

Los Spooky Kids añadieron a sus presentaciones en el escenario una serie de recursos teatrales, visuales y de sorpresa. Empezaron por sus estrafalarias y fantasmagóricas apariencias; luego van evolucionando rápidamente. Sobre la tarima podía aparecer cualquier cosa: un juguete que desplegaba letreros con frases como "Mata bien" o "Diversión anal", emparedados de jalea y mantequilla de maní que se lanzaban desde el escenario, muchachas enjauladas o crucificadas, cabezas de cabra a las que se les había arrancado la piel, desnudez y fuego.

Ya en 1992 el nombre de Marilyn Manson and the Spooky Kids se les había había hecho muy incómodo, y decidieron entonces acortarlo a Marilyn Manson.

Ahora su líder pretende que lo llamen "reverendo Marilyn Manson" pues dicho grado le fue conferido por el Dr. Anton LaVey, principal líder y representante de la iglesia de Satán.

En criterio de Herrera Amighetti, es habitual que los jóvenes costarricenses asuman patrones de consumo casi paralelos a los de Estados Unidos, y eso es parte de lo que está ocurriendo con esta agrupación.

"Desde el punto de vista de la tradición musical, Marilyn Manson (MM) parece ubicarse dentro de un género de música rock que algunos llaman rock industrial, o -más preocupante aún para los padres de familia- metálica de muerte (death metal)", detalló el especialista.

"Ya en la década del 80 se pueden identificar precursores de MM: Ozzy Osborne, Kiss y contemporáneos de Manson como Meat Beat Manifiesto y Nine Inch Nails. Pero sin duda alguna, Marilyn Manson se lleva los laureles como la más reciente, exitosa y quizá perturbada manifestación de esta corriente musical", añade.

Probablemente, lo que más debe inquietar a padres y formadores de jóvenes (profesores, orientadores, etcétera) es la filosofía que transmite Manson en sus canciones.

"Presentan sus temas en una mezcla de estrofas, algunas totalmente sin sentido, cuya única función es que rimen; y mezclan esto con obscenidades, insultos, blasfemias y, sobre todo, una búsqueda por la manera más grosera, ofensiva y ultrajante de enviar mensajes de odio. Odio hacia la sociedad, hacia los mormones, hacia las tiendas de juguetes, hacia las mujeres, los hombres, la moral cristiana, el capitalismo (del cual es un exitoso beneficiario), los homosexuales, los heterosexuales, sin ningún orden en particular ni sentido de prioridades, excepto transmitir nihilismo, resentimiento, hostilidad y deseo de escandalizar", puntualiza Herrera.

Efecto bumerán

Desde el principio, la música de Marilyn Manson provocó continuas protestas de las organizaciones conservadoras que velan por la cultura.

Mas no todos piensan que los extraños músicos son enteramente culpables. A juicio de Neil Strauss, periodista especializado de la revista Rolling Stone, todo estaba tranquilo hasta principios de este año, cuando la derecha religiosa comenzó a diseminar historias de bestialidad, altares satánicos, violaciones rituales y la distribución gratuita de drogas en los conciertos de Manson. Según afirma Strauss en la revista, las anteriores acusaciones son aparentemente falsas.

Lo que sí es un hecho es que los integrantes de Marilyn Manson destrozan biblias, hacen parodia de la hipocresía de los políticos, se pasan por el trasero la bandera de Estados Unidos, hacen coros obscenos con el público y le piden a sus seguidores que los escupan en el escenario.

Ahora los miembros del grupo están devolviendo los dardos. "Si la gente me va a odiar, quiero que me odien por razones válidas", ha dicho el líder del grupo que lleva su nombre.

Como bien lo asegura Rolling Stone en su edición 762, grupos organizados de padres, políticos y diversas organizaciones religiosas le han declarado la guerra a los conciertos de Manson. Cada vez que los rockeros visitan una ciudad, abundan los esfuerzos para que no puedan presentarse.

Las comunidades amenazan con emitir leyes que prohíban a Manson actuar en terrenos estatales o sencillamente ofrecen dinero para que se marchen, como hizo el estado de Carolina del Sur en abril, cuando ofreció al grupo $40.000 con ese fin.

Manson dice estar cansado de tanto alboroto. "No tengo problema en que la gente se oponga por creer que nosotros deterioramos la civilización occidental".

En su artículo, Neil Strauss reproduce otras declaraciones de Manson en defensa propia: "Ciertamente el grupo es culpable de muchas cosas, pero también es inocente de otras. Por ejemplo, no es cierto que regale cocaína pues sería una locura desperdiciar tanto dinero; lejos de hacerle daño a los animales, tengo un perro. Y estaría en prisión si -como se ha dicho- en mis conciertos se produjeran violaciones."

Sin embargo, varios costarricenses que admiten ser seguidores del grupo (y prefirieron omitir su identidad) reconocieron que, como lo afirma Herrera Amighetti, Marilyn Manson influencia negativamente sobre todo a adolescentes, cuyos valores y patrones de conducta están aún en formación.

Basta con echar un vistazo a la página electrónica que posee este grupo en Internet y que ofrece a sus "visitantes" la opción de los llamados chats o pláticas (a través de la computadora se puede escribir a miembros del grupo y recibir respuesta). Un niño de 12 años, seguidor de su música, le pregunta a Marilyn Manson: "Si el mundo está tan mal como ustedes dicen, ¿qué puedo hacer yo para mejorarlo?". Y el líder le contesta: "Primero que todo, suicídate."

La protesta y los adolescentes

Las canciones solo dejan un mensaje confuso y poco elaborado de rebeldía, resentimiento, crítica social y odio indiscriminado. ¿Cómo deben actuar los padres?

Luis Diego Herrera Amighetti

Tras observar todo el fenómeno del grupo Marilyn Manson, no puedo dejar de pensar que a Brian Warner -el verdadero nombre del líder de la banda- le ocurrió algo muy malo en sus años de crecimiento.

Pero más preocupante aún es pensar en la posibilidad de que no le ocurriera nada en particular, que simplemente fuera un muchacho más de los muchos que produce esta sociedad de valores trastornados y jóvenes confundidos y desorientados; esta sociedad que encuentra la manera de hacer millones mediante una producción cultural nihilista, resentida y provocadora.

Cuando en consulta, le he pedido a algunos jóvenes aficionados al grupo que me expliquen la letra de una canción, se han visto en serias dificultades para elaborar algo coherente. No es que ellos tengan problemas de comprensión, sino que muchas de las letras de Marilyn Manson no se entienden. Lo poco que se extrae es un mensaje confuso y poco elaborado de rebeldía, resentimiento, crítica social y odio indiscriminado.

Alguien me decía que, guardando las diferencias, Manson es como el programa de televisión Los Simpson pues expresan todo lo negativo que ven en la sociedad. El problema es que Manson es parte de lo negativo de esta sociedad moderna.

¿Por qué razones la música de un tipo como este le puede gustar a un sector heterogéneo de jóvenes? En parte es la imitación inespecífica y generalizada de los patrones de consumo de Estados Unidos, que hacen a la gente aceptar sin ejercer ningún juicio de selección o crítica sobre lo que se consume.

Manson es escandalizante, llamador de atención, provocador, y todo esto apela al exhibicionismo normal del adolescente. Sus letras tienen, renglón de por medio, referencias a sexo y violencia, temas que atraen a grandes y a chicos pero que son de particular vigencia para los adolescentes. Finalmente, Manson transmite, como muchos otros grupos de rock, de manera confusa y caótica, un mensaje de protesta, contestatario, "anti-establishment" que suena bien al oído adolescente.

Como ponerse arete

No se piense que la exposición a la música de Manson y sus Spooky Kids -como se llamaban al inicio- es como un virus que invade las mentes adolescentes y las lleva directo al satanismo. Afortunadamente no es así. Para que un joven se involucre en el satanismo o cosas similares, tiene que estar perturbado sin la ayuda de Manson.

La exposición a este tipo de música y sus mensajes lo que hace es abrir un canal de expresión de su perturbación; no produce esa perturbación. Además, para la gran mayoría de jóvenes, el escuchar esta música es una manifestación similar a dejarse crecer el cabello para atarlo en una "cola" o ponerse un arete o un tatuaje: son los símbolos de disconformidad con la tradición y el mundo de los adultos.

Lo preocupante es que algunos jóvenes perturbados se lo toman en serio. Se identifican con Manson y sus enfermizas pretensiones mesiánicas de ofrecer una alternativa a la sociedad en que vivimos.

Manson dijo, en relación con su álbum Anticristo Superestrella: "Este disco será el castigo de Dios a América por los pecados que ellos han creado para sí mismos (sic), y tengo la esperanza de que seré recordado como la persona que trajo a su fin el cristianismo."

Algunos de estos muchachos (varios seguidores de MM se conocen como goths, visten de negro y se ponen un maquillaje estilo "morgue" en la cara), ven en Marilyn Manson un líder espiritual, que rompe con una serie de límites que, según su percepción, han sido impuestos por los adultos, quienes, de paso, son encasillados como una especie de hipócritas, materialistas e intolerantes.

Al igual que los comerciantes de pornografía, lo que Manson parece hacer es correr el límite del ultraje cada vez un poco más: esa es la manera mantener a su público atento y seguir vendiendo. Manson ha pasado de vestirse de manera mortuaria y provocadora a exponer sus genitales en público y a presentar imágenes de niñas enjauladas y crucificadas. Se ha cortado su pecho con vidrio, ha matado animales en el escenario (gallinas, por ahora) y le prendió fuego a la tarima con lo que quemó la batería y, por poco, al baterista del grupo. Todo esto es, en gran parte, un marketing pervertido pero efectivo para llenar las cuentas de MM y sus agentes.

Pero preocupa profundamente este fenómeno de MM y grupos similares porque transmiten un mensaje sin ningún valor que lo redima. Los Beatles casi se funden el sistema nervioso central de tanto hachís y LSD, pero siempre dejaron un mensaje de paz, libertad y búsqueda del crecimiento personal. La música protesta latinoamericana era dogmática y algo confusa en su mensaje pero, en el fondo, yacían los valores de igualdad y justicia social.

Lo que me angustia es que MM y otras manifestaciones "culturales" que presentan el cine y la televisión, han logrado aumentar el umbral de sensibilidad de las nuevas generaciones hacia la violencia física, la violencia sexual, la humillación y la trivialización del valor de la vida.

Cuando los adolescentes de los años 60 vieron las nuevas películas de vaqueros con violencia explícita, en las que volaban sesos por el aire, decían: "¡Qué asco!"; los de los 70 comentaban: "¡Qué increíble!"; los de los 80 opinaban: "¡Qué aburrido!" Y los de los 90 se están volando los sesos unos a otros. Esto ocurre en las bandas organizadas de Estados Unidos y es un fenómeno que ya estamos empezando a ver en nuestro país.

¿Qué hacer?

¿Qué podemos hacer los padres ante esta situación? Marilyn Manson, como muchos otros de estos grupos es -afortunadamente- efímero. Vendrán otros con cosas parecidas y probablemente más perturbantes.

¿Quemar los discos? ¿Botarlos a la basura? ¿Prohibirles escucharlos? No parecen buenas ideas pues siempre los podrían oír si quisieran.

Además, sería algo parecido -desde el punto de vista de la libertad de expresión- a lo que hizo Manson en Salt Lake City, cuando quemó una biblia en el escenario.

Hablar con los hijos sobre la música que oyen puede ser una mejor idea. Preguntémosles qué les gusta, qué les dice esta música; pero no para burlarse, criticarlos o persuadirlos de que la dejen.

Si los escuchamos atentamente, nos sorprenderemos de varias cosas. Quizá la más importante, es que nuestros hijos adolescentes tienen una serie de preocupaciones de orden moral. Andan buscando incesantemente valores con los cuales reconciliarse para seguir adelante hacia la vida adulta.

Los adolescentes son seres profundamente éticos detrás de sus apariencias rebeldes y desafiantes del statu quo. Necesitan, por así decirlo, contrastar los valores con que han crecido con los que les ofrece el mundo afuera de su familia; por eso, son tan conscientes de la lealtad para con los amigos, de la autenticidad en la vida personal y de la búsqueda de una identidad genuina.

Por eso también son tan críticos hacia los adultos, particularmente cuando no exhibimos congruencia entre ciertos principios y valores que predicamos, pero que con frecuencia violentamos, a veces sutilmente, a veces con descaro.

Cuanto más claros y firmes sean los valores de su familia, más fácil y menos caótica será la búsqueda y la síntesis a la que aspirarán los adolescentes de su casa.

Tal vez esa conversación con nuestros hijos nos obligue a ser más explícitos y conscientes de los valores que quisiéramos transmitir y más consecuentes con nuestras palabras. Tal vez, entonces, nos uniríamos con ellos en esa búsqueda de la integridad y la autenticidad y así los jóvenes no tendrían que huir en pos de figuras lejanas, sedientos de identificación. Mejor que logren tal identificación en el hogar, con su familia, entre amigos.

Luis Diego Herrera Amighetti es psiquiatra especializado en niños y adolescentes.


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