ESTILO DE VIDA

¡Surfear en el césped!

Néfer Muñoz
Revista Dominical

Un par de inquietos hermanos han inventado en Costa Rica un nuevo deporte: el grassboarding.

En la cima, el vacío se abre, verde y repentino. Una, dos, ¡tres! y todo se precipita: el viento se despedaza en la cara, la piel se enfría y el panorama es un borrón acelerado de colores.

Esta es la sensación que ya muchos han vivido en la montaña. Se trata de un deporte inusitado, pensado y nacido a ras de zacate.

Sus gestores lo han llamado grassboarding.

La idea es muy clara: tomar las leyes del equilibrio y desbocarlas ladera abajo.

Si de familia deportiva se tratara, el grassboarding sería el hermano menor de la patineta y el surf, eso sí con una diferencia genética: el deslizamiento se hace descendiendo en pendientes y pastizales. Además, tiene un gemelo no idéntico, el snowboarding, que se practica en escarpados con nieve.

El interés que ha generado el grassboarding probablemente se debe a que está llenando una necesidad juvenil: es una alternativa novedosa y llamativa para quienes quieren surfear pero no pueden trasladarse a la playa y, además, viven en zonas altas.

La inventiva de esta reciente actividad tiene la huella de un estudiante de 22 años, Omer Villalobos.

"Cuando era pequeño, muchos chiquillos nos deslizábamos desde una cuesta de zacate sentados sobre cartones. Eso fue lo que me dio la idea de fabricar la tabla del grassboarding", comenta Omer, quien está dispuesto a brindar más detalles a través del 227-6831.

¡Fuera abajo!

Desde que en 1990 el joven Villalobos se empeñó en crear la tabla de deslizamiento tuvo un ayudante voluntario, su propio hermano menor.

Eduardo era quien probaba la resistencia de las tablas que Omer fabricaba en el improvisado laboratorio que montó en la trastienda de su casa.

Así que mientras Omer, estudiante de ingeniería química y arquitectura, mezclaba sustancias y resinas para elaborar la tabla ideal, era Eduardo quien se dejaba venir desde las cimas para probar los prototipos.

"Las primeras tablas se quebraban; después, las otras eran muy rígidas o muy flexibles", explica Eduardo, de 15 años.

La tabla idónea quedó lista el año pasado y entonces decidieron patentarla con el curioso nombre de "monodeslizador sobre césped" y así quedaría inscrita en el Registro Nacional, pues están en los últimos trámites de la patente. La tabla está compuesta de fibra de vidrio y diversas sustancias que importan de Dinamarca y que prefieren mantener en secreto.

Hasta el momento han fabricado unas 60 unidades y su demanda ha crecido a tal punto que ya consideran la posibilidad de formar una empresa para exportarlas.

De Francia tienen un pedido de 70 tablas y los hermanos Villalobos están trazando un plan de organización para dar a conocer internacionalmente el grassboarding.

La aceptación ha sido tal que recientemente fundaron una escuela y ahora todos los fines de semana realizan tours para enseñar su vertiginoso deporte.

Incluso, Omer y Eduardo crearon un logo para el grassboarding y lo están difundiendo en camisetas y ropa deportiva.


© 1997. LA NACION S.A. El contenido de La Nación Digital no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.co.cr