Vida y milagros

Siempre Eva

ANY PEREZ



Sigue siendo amuleto, talismán y conjuro para los saprissistas. Dejó de ser parte del equipo, desde hace tres años, pero sus admiradores le siguen pidiendo cuentas deportivas a la leyenda del Caballero del Fútbol. Jesús, la familia y la construcción de viviendas ocupan ahora todo el tiempo de Evaristo Coronado.

-¿Una buena razón para no volverse entrenador?

-Soy una persona tímida y no me gustan los enfrentamientos. Como entrenador me arriesgo a los malos comentarios cuando pierda.

-¿Cuánto dura el éxito de un entrenador?

-Hasta que empieza a perder.

-¿Compraría un equipo?

-El fútbol es un negocio de alto riesgo, porque lo influyen factores que no son fácilmente controlables, y yo no soy de alto riesgo.

-¿Cómo se inmunizó contra los insultos?

-Casi no recibí porque sabían que yo no andaba en eso y que tampoco me desestabilizaban. Más bien, cuando Róger Ajún me puso El Caballero del Fútbol, en cierta forma me limitó, porque en la cancha a veces se ocupa hacer faltas, pero ese título no me lo permitía. Eso me creó conflictos.

-¿Cómo escoge su carro?

-De acuerdo con mi capacidad económica y mi necesidad.

-¿Le siguen pidiendo cuentas los aficionados?

-¡Siempre!

-¿Cómo arreglaría el desorden vial de San José?

-Por el momento con buses que atraviesen la ciudad de norte a sur y de este a oeste. No estamos para pensar en un metro, pero Costa Rica va creciendo hacia allá.

-¿Cómo recupera la autoestima cuando esta se baja?

-Nunca tuve formación religiosa, pero instintivamente, cuando tenía

problemas recurría a Dios.

-¿Cuán chineado es?

-No mucho, pero la afición sí que me ha chineado.

-¿Qué lo afecta de la celebridad: la envidia de los compañeros o la persecución de los admiradores?

-De la envidia ni me entero, pero la persecución me incomoda un poco porque no me gusta ponerme cortante con los aficionados y siempre termino atendiéndolos.

-¿Cuál es su lugar preferido de paseo?

-Orlando.

-¿A quién se quedó con las ganas de meterle un gol?

-A quienes quise marcarles, creo que les hice gol a todos. Con los años uno madura y comprende que lo más importante es colaborar con el equipo; si al principio hacía 18 goles y tres asistencias, al final era al revés porque entendí mi papel como líder.

-¿Ha mejorado, empeorado o está igual el futbol nacional desde que se fue?

-Es más competitivo, más técnico y táctico y más físico. Cuando empecé yo era de los altos y rápidos. Cuando me retiré era del promedio y la velocidad de un Bennett o un Drummond asombraba, pero hacia eso vamos.

-¿Qué se ha perdido de antaño?

-Carácter y garra. Dejan de luchar al primer tropiezo, quizá porque ahora todo es más fácil

-¿Quiénes iban a ser grandes y se quedaron en el camino?

-Prefiero no decir nombres porque son muchos. A eso me refiero con la falta de carácter.

-¿Cuál es el principal reto de Miguel Angel Rodríguez?

-La seguridad y la clase media porque la situación económica del país ha mejorado en estos últimos meses.

Encapsulado

Nombre: Evaristo Coronado Salas

Fecha de nacimiento: 13 de setiembre de 1960

Esposa: Patricia Hernández

Hijos: Carla (13) y Alexánder (9)

La ruta de infancia lo marcó. Su madre venía de Puriscal; su padre, de Santa Ana, y en Osa vinieron al mundo él y sus dos hermanos. Evaristo Coronado es un hombre sincero, humilde y reflexivo. "Gracias a Dios, papá dejó de tomar, pero en ese tiempo tenía problemas con el alcohol y mamá lo dejó y se vino con nosotros para San José."

Ese Dios al cual le pedía desde niño cuando tenía problemas -un poco en acto reflejo, porque nadie le enseñó mucho sobre creencias- es hoy su principal norte. "Mi familia empezó a asistir a una iglesia. Después me di cuenta de que estaba dándoles mal ejemplo y decidí acompañarlos. Ahora vivo feliz con Dios."

No es difícil imaginarlo llevando una vida de preceptos. Evaristo siempre ha sido formalito. "Siempre me fue bien en los estudios porque era ordenado y responsable". Además, se había fijado el reto de ser el primero de su humilde familia en tener carrera.

"Hacía mucho deporte, pero en el tiempo libre. Nunca participé de las selecciones del Liceo de Costa Rica porque veía cómo algunos compañeros tenían muy mal rendimiento académico y yo me había fijado tener muy buenas notas."

Esa determinación la ha seguido en todo. Cuando no goleaba en futbol, era lanzador certero de beisbol en los alrededores del Escarré.

El conocido fomentador del beis, Paco Vargas, reclutó a los chiquillos del barrio. Al poco tiempo, Evaristo era lanzador estrella de la Universidad de Costa Rica y goleador de sus selecciones juvenil y en segunda división.

En 1979 fue novato del año en beisbol y goleador en futbol. Cuando, en 1981 le ofrecieron jugar en primera, Evaristo se asustó. "Era capaz que en uno de esos equipos me ponían en reserva y yo prefería seguir siendo goleador de un equipo pequeño."

Cuando Wálter Elizondo y los directivos del Saprissa vieron al jovencito de 1,80 metros, veloz y anotador, de inmediato le ofrecieron un contrato. Solo que decía que le pagarían la mitad de lo que ganaban en primera división.

"Pedí que agregaran una cláusula: si no era goleador al terminar la segunda vuelta, que me desinscribieran, pero si lo era, me pagarían completo."

Antes de la primera vuelta ya lo estaban fichando por tres años más. "El futbol empezó a profesionalizarse de 1985 para acá con dos entrenamientos diarios y demás, por eso pude organizarme bien para estudiar."

Los éxitos fueron llegando. En 1989 fue Evagol, campeón con Saprissa, clasificado para el mundial y graduado universitario. "No me llevaron a Italia. Al principio me dolió, pero el apoyo de la afición me ayudó. Igual sucedió cuando lo expulsaron, "después se comprobó que no había dado ningún codazo, si no que había sido un hielo desde la gradería. Quien tiró el hielo era tan, pero tan saprissista que llegó a atestiguar a la Federación, con tal de no causarme daño."

El 25 de agosto de 1995 se retiró de las canchas. El mismo día en que se reinauguró el estadio Saprissa y con el mismo Comunicaciones como rival. "Me ha ido muy bien. Vivo feliz por Jesús, con mi familia, mi trabajo y el cariño y respeto de la afición."

El comentarista deportivo Róger Ajún lo calificó una vez de Caballero del Fútbol y el epíteto lo sigue honrando Coronado, hasta fuera de la cancha.


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