INFORME ESPECIAL

Caballeros de seis coronas


Hace 20 años, el Deportivo Saprissa conquistó seis campeonatos consecutivos (1972-1977). Esta es la gesta en boca de sus protagonistas.

Se les nota el afecto. Pervive el espíritu compañero que les hizo sumar seis coronas, de 1972 a 1977. El futbol en el alma. La ese pegada al pecho. La amistad como emblema.

Un desayuno, el jueves 29 de enero, abrió el espacio de la añoranza, al cumplirse 20 años de la obtención del último de seis títulos consecutivos, cuando el elenco morado estableció esta marca nacional sin precedentes, tras derrotar 2 a 0 al Cartaginés, el domingo 29 de enero de 1978.

Wílberth Barquero, Francisco Chico Hernández, Hernán Morales, Heriberto Rojas, Carlos Solano y Gerardo Solano, seis de sus protagonistas, se ocuparon de narrar esas vivencias, motivados por Miguel Cortés, director del programa radiofónico Oro y Grana, y de la Facultad de Periodismo de la Universidad Central, moderador de este encuentro que organizó la Revista Dominical de La Nación.

Huellas de tierra y césped, un viejo balón de cuero en el centro de la mesa. Testigo y símbolo. Evocación. Referente.

-Miguel Cortés: ¿Qué tenía ese equipo que, de verdad, parecía invencible?

-Heriberto Rojas: La comunión del grupo, Miguel. El Saprissa de esa época era como una familia. Además, estuvo constituido por figuras que iniciaron su trayectoria en las ligas menores del club.

-Francisco Hernández: Es cierto; en aquel tiempo se acostumbraba a hacer carrera. Uno iniciaba en la categoría mosquito, a los 10 ó 12 años; al cumplir 14, pasaba a infantiles; con 17, en juveniles y así, etapa por etapa, hasta llegar a la famosa primera división.

-Gerardo Solano: Yo provengo de la zona sur, y me integré al equipo en 1971. Aunque no seguí el proceso de la liga menor, me identifiqué igual.

-Carlos Solano: A mí me pasó lo mismo. Llegué de Turrialba a Saprissa con 17 años de edad. Pienso que uno de los factores decisivos en el éxito de aquel cuadro fue que la mayoría abrigaba el sentimiento saprissista, desde la niñez.

-Roberto García: ¿Hubo quien no lo fuera?

-C. Solano: No sé. A lo mejor Yuba (Asdrúbal Paniagua); pero ¿quién duda de su grandeza...? Saprissistas auténticos defendiendo la camiseta. ¡Imagínense!

-M. Cortés: Wílberth, ¿vos eras saprissista?

-Wílberth Barquero: Todavía me acuerdo, carajillo en Esparza, tratando de sintonizar en un radiecillo de pilas aquel partido que Saprissa perdió el campeonato, contra la Liga, en 1966. ¡Qué llorada me pegué!

Identidad

-M. Cortés: ¿Cómo se formó el equipo?

-F. Hernández: Heriberto Rojas, mi hermano Fernando, Edgar Marín, son de inicios de los años 60; después aparecí yo en el año 67 y más tarde, entre 1971 y 1972, el grueso del conjunto.

-M. Cortés: Bajo el mando de Marvin Rodríguez, ustedes consiguieron los primeros cuatro de seis títulos. ¿Qué sucedió después?

-H. Rojas: Si hay continuidad en un equipo, eso indica que las cosas caminan bien. Yo creo que Marvin aportó bastante; es un entrenador con mucha experiencia que conocía muy bien a sus pupilos.

-H. Morales: Sin embargo, poco a poco la relación con Rodríguez comenzó a desgastarse. Se produjeron algunos altercados que afectaron la comunicación entre él y nosotros, y su mensaje ya no llegaba.

-F. Hernández: Hubo situaciones molestas, como el desencanto que sufrió Manuel Purito Ureña, en aquel entonces el novato del equipo; Marvin le creó una gran expectativa que incumplió después, y eso nos dolió a todos.

-M. Cortés: ¿Desobedecieron alguna vez las indicaciones del técnico?

-H. Rojas: Marvin daba sus instrucciones, pero siempre dio a cada uno plena libertad dentro del campo, porque había figuras extraordinarias, como Yuba, Chico, Edgar, Hernán, Carlos y Wílberth, que hacían lo que querían.

-M. Cortés: ¿Cuál era el más desobediente?

-H. Morales: Nadie en particular. El éxito de aquel Saprissa radicaba en que formábamos un grupo muy ameno, integrado por gente con mucha personalidad. Marvin era el estratega.

-M. Cortés: Entonces, ¿quién era el más chistoso?

-H. Rojas: "Chico siempre le sacaba chiste a todo, y eso nos ayudaba a liberar la tensión en el vestuario, antes de salir a la cancha.

-M. Cortés: ¿Ponían apodos?

-F. Hernández: Sí, pero no se pueden decir.

-M. Cortés: ¿Por qué?

-F. Hernández: Porque hay unos más o menos bonitos, pero otros son más o menos feos.

-M. Cortés: Entre nosotros, dígannos algunos...

-G. Solano: Pero no le preguntés a Chico porque es capaz que inventa otros.

-F. Hernández: A mí me decían Carraca. A Heri, Tapas (véalo por detrás); Lulo, a Gerardo; Caballo, a Wílberth...

-M. Cortés: ¿A Carlos?

-F. Hernández: Muñeco de pipa. (Risas).

-M. Cortés: ¿Y al entrenador?

-F. Hernández: Payasa. Y también Borrego.

Vocación, sacrificio

-M. Cortés: Wílberth, ¿a qué se debió su regularidad?

-W. Barquero: A que hubo mucho sacrificio en cuanto a la asistencia a los entrenamientos y a que supe acomodarme a los entrenadores, que eran muy diferentes en muchas cosas. Quizás, por eso, jugué completitos los seis partidos de las finales...

-H. Morales: Yo también los jugué todos.

-W. Barquero: Sí, pero lo expulsaron en uno. (Risas).

-H. Rojas: En esa época lo importante era jugar; cada uno de nosotros trabajaba en lo suyo durante toda la semana. Y el domingo... ¡futbol para divertirse!

-M. Cortés: Pero ¿eran profesionales?

-C. Solano: En el sentido futbolístico, sí, porque logramos conformar un cuadro de gran calidad y sólido prestigio, pero en lo económico, no. Además, los entrenamientos eran al mediodía, y uno tenía que salir soplado del trabajo a las 11, entrenar dos horas, tomarse un fresco de culei (Kool-Aid) con un sanguchillo, de nuevo al trabajo y más tarde, como fue mi caso, a la universidad.

-F. Hernández: No había tanta pizarra. Lo más aburrido era eso. Cuando Marvin ordenaba: `Vamos a la charla', transcurría media hora de impaciente espera. A veces Yuba se dormía.

"Por cierto, una vez en Limón Marvin se enojó por la falta de atención del grupo. `Tomen las camisas -nos dijo- planeen solos el juego; yo me voy para la gradería'. "Definimos más o menos cómo íbamos a jugar y, al final, ganamos 6 a 0."

-H. Rojas: Sí, pero hay que reconocer que Marvin es un entrenador muy sagaz. Tenía su psicología y trataba de influir; muchas veces lo llamaba a uno por aparte y conversaba. Es un tipo con un talento especial. El éxito del Saprissa se debió a su continuidad en el puesto.

-M. Cortés: ¿Es cierto que por ahí de 1975, los jugadores hicieron un pliego de peticiones, en busca de mejor trato, mejor salario, premios por partido ganado, empatado...?

-F. Hernández: Sí, porque la junta directiva comenzó a importar jugadores extranjeros, que ganaban ¢8.000 y ¢10.000 mensuales, en contraste con los propios, que no pasábamos de ¢1.500. Y la verdad es que muchos de los foráneos eran puro paquete.

-C. Solano: ¿Se acuerdan de aquel argentino? (Daniel Vásquez) Decía: `Che, laburo y laburo en el entrenamiento, pero el domingo me pongo el bombín.' Y de hablar, no pasó. (Risas).

-W. Barquero: Nosotros, los que nos quedamos, nos chupamos las dos partes, la parte bonita y la parte fea de transición, en la que nos quitaron a todos los compañeros que veníamos juntos y nos topamos con un montón de muchachos sin experiencia.

-M. Cortés: ¿Cuál fue el título que más les costó?

-G. Solano: El último porque a esas alturas el equipo se había diezmado. Ya no contábamos con Yuba , ni con Carlos Solano, ni con Coco, entre otros. La mentalidad futbolística del grupo, al mando de Josef Karel (checoslovaco), era otra. Contrario a los anteriores, que los ganamos casi sobrados, el último cetro nos costó sangre.

-F. Hernández: La afición opinaba que Cartaginés merecía ser el campeón. Y, ciertamente, tenía un equipazo. Pero la forma de jugarse el torneo dio al traste con sus aspiraciones.

-H. Morales: Karel no supo explotar las condiciones de los jugadores con los que contaba. El equipo que campeonizó en el 77 quedó en cuarto lugar al año siguiente, con una actuación desastrosa.

-Rodrigo Calvo: ¿Podrían mencionar algunos momentos felices y, en contraste, situaciones tristes que les tocó vivir en esa época?

-G. Solano: Un gol mío de larga distancia, que sirvió para vencer a la Selección de Chile, aún me pone la carne de gallina.

"El momento más triste fue cuando tuve que partir al Herediano. Después de seis títulos y de nueve años defendiendo la divisa morada, ningún directivo se acercó a hablar conmigo, y fueron mis compañeros quienes me hicieron una fiestita de despedida. Esa noche lloré."

-C. Solano: En 1976, después de que salí goleador, con 24 tantos, pedí ¢70.000 de ficha y me respondieron que con ese dinero compraban cuatro argentinos... Como muchos, me fui del Saprissa sin una despedida...

-F. Hernández: Marcos Rojas sacó de puerta; recibí el balon de espaldas. Un adversario, Mario Julián Fonseca, se barrió por detrás y me causó una lesión gravísima. Fue en 1973. Creí que todo había terminado...

¿Momentos de plenitud? Todos coinciden: la oportunidad que les dio el destino de alcanzar la gloria con la casaca morada. ("Ahora es lila", exclamó Carlos Solano).

Al desgranar las viejas imágenes de jornadas vivas, resurge el afán compañero que los llevó a sumar seis coronas. El futbol en el alma. La ese pegada al pecho. La amistad como emblema. n


Ofrenda al Príncipe

Mediodía y sol directo. Brisa leve en Jardines del Recuerdo. Seis hombres caminan sobre el césped del camposanto. Miradas al suelo, revisión minuciosa. `Aquí está', dice uno de ellos...

Francisco Chico Hernández cede a Hernán Morales el honor de colocar la ofrenda. El mediocampista se inclina y la pone al pie de la pequeña placa.

Se toman las manos.

Carlos Solano rompe el silencio: `Querido, Nando, aquí estamos tus compañeros de siempre. Pedimos que nos ayudes a salir adelante para que nuestras familias estén bien...'

Padre nuestro, que estás en el cielo...

De juego fino y personalidad depurada, la evocación de El Príncipe fue una constante en las horas anteriores, durante el convivio de los saprissistas en La Nación.

Chico contó una anécdota... "Jugábamos los últimos minutos de un complicadísimo partido contra Barrio México. Nos tenían presionados y el marcador estaba uno a uno, resultado que nos convenía.

"De pronto, un balón cayó a los pies de mi hermano. `¡Reviéntela, reviéntela!', le gritó Guillermo Coco Hernández con desesperación... `Tomá -le dijo Fernando-, reventala vos; si lo hacés, la gente no se va a extrañar, pero si soy yo quien la tira a las gradas, pues, claro, se van a dar cuenta.'


Los hexacampeones

Títulos: 1972, 1973, 1974, 1975, 1976 y 1977.

Presidente: Ricardo Saprissa Aymá.

Directores técnicos: Marvin Rodríguez (72-76), Giovanni Rodríguez y Guillermo Coco Hernández (76) y Josef Karel -checoslovaco- (77).

Jugadores: Juan Gutiérrez, Marco A. Rojas, Gerardo Granja, Gerardo Alvarado, Sergio Salazar, Edgar Ica Baltodano, Román González, Fernando Solano, Guillermo Coco Hernández, Heriberto Rojas, Wílberth Barquero, Javier Michelín Masís, Nelson Bastos, Luis Bolívar Quirós, Gerardo Laterza (paraguayo), Carlos Luis García, Francisco Cisco Jiménez, Jorge Pacheco, Ramón Dagoberto Díaz, Rafael Víquez, Abelardo Alfaro, A. Vásquez, Luis Diego González, Fernando Príncipe Hernández, Asdrúbal Yuba Paniagua, Hernán Morales, Jaime Jimmy Grant, Carlos Santana, Eddy Zamora, Manuel Gerardo Puro Ureña, Mario Arce, Daniel Silveira (uruguayo), Sigifredo Alvarez, Marco Valverde, Jorge Rodríguez, Edgar Marín, Francisco Chico Hernández, Carlos Solano, Odir Jacques (brasileño), Eduardo Flaco Chavarría, Luis Aguilar, Gerardo Solano, Santiago Zelada, Enenilson Franco (brasileño), Héctor Ricardo Palma, Carlos Losilla, José Francisco Catalán, Rafael Angel Oviedo, Daniel Vásquez (argentino), Miguel Angel Mansilla (uruguayo), Emilio Pity Valle, Rodrigo Pigo Soto y Rubén Schroh (argentino).

Principales anotadores: 1972: Odir Jacques, 18 tantos (goleador nacional); Edgar Marín, 13; Eduardo Flaco Chavarría, 6; Hernán Morales, 4. 1973: Carlos Solano, 11; Gerardo Solano, 11; Odir Jacques, 10; Hernán Morales, 7. 1974: Asdrúbal Paniagua, 12; Carlos Solano, 11; Hernán Morales, 7; Gerardo Solano, 5. 1975: Odir Jacques, 15; Hernán Morales, 8; Gerardo Solano, 7; Edgar Marín, 6; Francisco Chico Hernández, 6. 1976: Carlos Solano, 24 (goleador nacional); Gerardo Solano, 14; Carlos Santana, 8; Hernán Morales, 7. 1977: Miguel Angel Mansilla, 25 tantos (goleador nacional); Gerardo Solano, 17; Carlos Santana, 8; Rodrigo Pigo Soto, 7.

Fuentes: Historia del Deportivo Saprissa, de José A. Pastor; revista Sol y Sombra y Gustavo Retana, colaborador de La Nación.


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