INFORME ESPECIAL

Presos en cuerpo impropio

Kattia Picado Jiménez
La Nación

Los transexuales —personas de un sexo determinado por todo, excepto por su propia anatomía— pueden recurrir a la cirugía para corregir su naturaleza. Sin embargo, el proceso está lleno de inconvenientes sociales, morales, éticos, religiosos y económicos, además de que arriesgan su sensibilidad sexual

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana de su inquieto sueño, se encontró en la cama, convertido en un insecto gigante (...)". La cita de Franz Kafka en su famosa obra, La Metamorfosis, parece un cuento de terror.

Un ser humano con cuerpo de insecto... Sin embargo, existen personas que se sentirán identificadas, perfectamente, con la extrañeza que les causa su cuerpo en relación con su identidad interna. Se trata de los transexuales, personas nacidas con un cerebro perfectamente normal y saludable de un género; que poseen un cuerpo perfectamente saludable y normal... sólo que del género opuesto.

Sus vidas transcurren en medio de un conflicto por reconciliar su personalidad natural, su identidad de género y su propia imagen, con su cuerpo físico y su condición social. Cuando ese conflicto se vuelve incontrolable (y las condiciones socioeconómicas del sujeto lo permiten), algunas de estas personas recurren a los avances de la medicina para cambiar su anatomía y su papel social.

"La transexualidad implica una insatisfacción con el propio sexo anatómico y, por ende, se pide un cambio de los rasgos físicos por medio de una cirugía. Así, la persona intenta ser completa, es decir, acceder a ese cuerpo y mente en donde nada falta, se es todo", explica el sicólogo y especialista en Investigación Clínica, Wálter Vargas Valverde.

Según estudios realizados en Estados Unidos en la década pasada, la transexualidad es una condición que ocurre, raramente, una vez cada 10 mil nacimientos. De acuerdo con diversos especialistas consultados, actualmente no existe un método capaz de detectarla en el nacimiento.

¿Son homosexuales?

"Son mujeres atrapadas en cuerpos de hombres (o viceversa). De hecho muchos de ellos no se consideran homosexuales", afirma Natasha Jiménez, Encargada de Información de la Asociación Triángulo Rosa.

"Los homosexuales, bisexuales y travestis no desean cambiarse el sexo anatómico; ellos no encarnan a la mujer con la certeza del transexual", comenta el Dr. Wálter Vargas.

Sobre las dudas y la polémica de si la homosexualidad es biológica, genética o social, Vargas afirma: "Yo también me lo he preguntado. Creo que puede ser más social, una cuestión de educación".

El origen del gusto sexual por personas del mismo sexo es objeto de estudio por científicos alrededor del mundo, como lo indica un artículo de los norteamericanos Simon LeVay (del Instituto de Educación de la Homosexualidad Masculina y Femenina) y Dean H. Hamer (del Instituto Nacional de la Salud) en la Revista Investigación y Ciencia de julio de 1994:

"Estudios recientes de varios laboratorios, entre ellos el nuestro, indican que genes y desarrollo cerebral desempeñan un papel significativo, aunque todavía no sepamos cuál. Los genes podrían estar detrás de la diferenciación sexual del cerebro y su interacción con el mundo exterior, diversificando su ya amplia gama de respuestas a los estímulos sexuales".

En el ámbito local, el cirujano plástico Federico Macaya Bolaños manifestó que existen dos escuelas, una que atribuye la homosexualidad a factores genéticos, y otra que cree que el homosexual no nace, sino que "se hace" según diversos condicionantes sociales.

Un criterio parecido esbozó Rónald Antonio Pino King, también especialista en cirugía plástica. "Científicamente, aún esto no está bien definido. Existe la posibilidad de que el ser humano posea un gen alterador de las preferencias sexuales y que la ciencia pronto lo identifique, pues el estudio de la genética ha avanzado mucho".

Pino expresó que, con base en su experiencia e investigaciones, una combinación de ambos aspectos (el genético y el social) define la homosexualidad.

Recientemente, el equipo de investigación del doctor Dennis McFadden, de la Universidad de Texas, encontró, por primera vez, una característica genética diferenciadora entre las mujeres homosexuales y bisexuales, de las heterosexuales. Este rasgo se identificó en el oído interno de este grupo. Ellas reaccionaban en forma masculina ante ciertos sonidos, pues su estructura acústica se parecía más a la de los varones que a la de las mujeres heterosexuales.

Cirugía transexual

En esa búsqueda por la satisfacción y felicidad individual, los transexuales buscan un equilibrio entre su personalidad (femenina o masculina) y su sexo externo (mujer u hombre). Dentro de las posibilidades para lograr este balance, la cirugía plástica ofrece una operación cosmetológica con la cual a un hombre se le pueden reconstruir los órganos genitales de una mujer, y viceversa.

"La operación reduce (a los transexuales) los niveles de ansiedad y de malestar, pero me resisto a creer que es la única vía", opina el psicólogo Vargas Valverde.

Esta operación se practica en algunos países del mundo a partir de 1970, cuando salió a la luz pública uno de los primeros casos en Inglaterra (Corbett v. Corbett), gracias a una demanda legal.

El Dr. Macaya Bolaños afirmó que él tuvo alguna experiencia en operaciones de cambio de sexo hace 20 años en México.

"Como requisito para realizar las cirugías de este tipo a transexuales se requiere un exhaustivo estudio previo que determine si realmente se trata de un problema serio, o si es simple majadería", explica el especialista, quien agregó que es más fácil "hacer" mujeres que hombres.

Agregó que algunos pacientes costarricenses han recurrido a él para plantear la posibilidad de que les efectúe la operación, pero dice que su respuesta siempre es negativa en vista de la complicada intervención que se requiere, pues "no solo demanda mucho tiempo, sino que su costo es elevadísimo y se requiere un largo proceso previo para lograr la aprobación de diferentes sectores judiciales y éticos".

Sin embargo, aceptó que hay algunos casos en los que deberían buscarse los medios para que se efectúe la operación (no necesariamente en el país), pues cuando la transexualidad es auténtica, explicó, la desesperación de la persona puede inducirla incluso al suicidio.

Por su parte, el Dr. Pino King participó en algunas operaciones de cambio de sexo en Estados Unidos, cuando estaba realizando su especialización en aquel país, 15 años atrás. Comentó que estas prácticas no eran muy comunes. "Yo diría que, en un país tan grande como Estados Unidos, pueden haber unos 10 o 12 centros en los que se realizan las cirugías de cambio de sexo".

Pino King atendió un caso en Costa Rica hace aproximadamente una década. Se trataba de un hombre transexual que vivía con identidad y apariencia de mujer. Se presentó a un hospital nacional con el fin de solicitar la intervención quirúrgica. A partir de ese momento se inició un proceso de valoración sicológica, siquiátrica y con trabajadores sociales, que después de 4 meses recomendaron la operación.

Aunque los médicos estaban reticentes, con el visto bueno de las entidades respectivas empezaron a preparar todo para la fecha fijada. Sin embargo, sabían que estaban pisando terreno minado, pues no existía legislación al respecto. Afortunadamente para ellos (como lo manifiesta el Dr. Pino), un día antes de la intervención el paciente cambió de idea, después de tener una conversación con un sacerdote. "Por dicha se arrepintió sin haberse operado, porque imagínese si le hubiera pasado eso después del cambio de sexo...¡hubiera sido un gran conflicto!".

En los países primermundistas en que la operación está aprobada, se realiza solo en casos comprobados de transexuales.

Para tener certeza sobre los candidatos, estos deben vestirse, comportarse y vivir, asumiendo la nueva identidad que desean alcanzar, por un periodo de entre 2 a 5 años. El lapso dependerá de las disposiciones de cada país.

Superada esta "prueba de fuego", el candidato o candidata pasa a la fase de la cirugía, propiamente dicha. En un periodo de aproximadamente dos años, los cirujanos transformarán los genitales del paciente.

Diferentes prácticas

Otro cirujano nacional que prefirió mantener el anonimato, realizó las operaciones transexuales en Francia, en la década de los ochentas. "Estas cirugías sólo se practicaban bajo la tutela del Estado" —explica—, ya que formaban parte de un servicio público (en aquel momento). En ese entonces, Alemania y Bruselas también tenían clínicas que cumplían esos fines. De las conocidas, la más grande se encontraba en Casa Blanca, Marruecos; ahí cobraban, aproximadamente, $100 mil por la operación.

"Era una obligación del centro médico realizar la cirugía", afirma el cirujano , pues los transexuales franceses solicitaban la operación a una instancia jurídica. Una vez que aprobaran los requisitos psicológicos y reemplazaran su lugar de residencia, el juez autorizaba o desautorizaba la operación. El médico estaba obligado a acatar la sentencia.

¿Y en Costa Rica?

En 1982, la Sección de Inscripciones del Registro Civil resolvió favorablemente un cambio de identidad de una mujer adulta que solicitó se le reconociera como mujer y se rectificara el asiento donde constaba su nacimiento como hombre.

Este sería el único caso documentado en el país, y la residencia de la mujer, para entonces, estaba fijada en Miami, Florida, por lo que no se tienen mayores datos de lo que ocurrió con ella después de su gestión legal para cambiar su identidad.

También se ha especulado con la posibilidad de que estas operaciones se realicen en el país con carácter clandestino.

Natasha Jiménez, del Triángulo Rosa, asegura que aquí se realizan, en forma privada, los primeros pasos de la cirugía, aunque no se completa como en otros países.

"Conocí a una persona que estaba en conversaciones con un médico para que le practicara la operación, pero nunca supe si se operó o no", manifestó el abogado y miembro de la Asociación Lucha por el Respeto a la Diversidad Sexual (Aludis), Marco Castillo Rojas.

"Yo tuve que diagnosticar dos casos en Costa Rica hace unos años; desconozco si los intervinieron o no, porque los remití al cirujano y no supe nada más", afirma el psicólogo Wálter Vargas.

En el país hay personas que desean practicarse estas operaciones, según manifiesta el cirujano; de hecho, él ha recibido algunas propuestas de pacientes que le expresan ese deseo. Sin embargo, aquí no cuenta con una legislación, ni jurídica, ni ética, que respalde la práctica. "No tengo idea de quién puede realizar algo así en Costa Rica, pues ni la ley, ni la ética médica lo permiten", confiesa el cirujano. "Yo no tengo voluntad para hacerlo aquí (...) En Francia fue diferente... ahora no lo haría. Es como jugar de Dios."

El Dr. Macaya Bolaños afirmó que él estaría de acuerdo en que se autorizaran estas prácticas en Costa Rica, siempre y cuando se establezca un cuidadoso proceso en la selección y estudio del paciente. Manifestó que la medicina del siglo XXI no es individualista, sino de equipo, y que por ello "en el caso de que se aprobara debería realizarse en el ámbito de la Caja Costarricense de Seguro Social bajo las manos de diferentes especialistas".

Para Macaya Bolaños, es muy difícil que las operaciones de cambio de sexo se realicen en consultorios privados costarricenses debido a la complejidad que encierran y al largo período de tratamiento que requieren los pacientes. "Podría asegurar que ningún cirujano plástico del país las ha realizado aquí, porque entre todos nos conocemos y ya habría trascendido", acotó.

Escollo legal

Después del lento, costoso y complicado proceso de la cirugía, el transexual debe tomar en cuenta que es necesario un cambio de nombre en el Registro. Su anterior identidad debe desaparecer.

Para este trámite, los interesados o interesadas deben contratar a un abogado e interponer ante los tribunales una "Diligencia de Cambio de Nombre". El cambio de sexo se realiza por medio de un "Ocurso".

El artículo 45 del Código Civil prohíbe los actos que generen una disminución permanente en la integridad física del cuerpo del individuo, según explica el abogado Luis Sáenz Zumbado. Las operaciones de cambio de sexo son consideradas una mutilación; por lo tanto, esta práctica está vedada por la ley costarricense.

"Si a un cirujano se le constata que realiza una operación de estas se iniciaría un proceso judicial por la vía penal", afirma el Dr. Wágner Rodríguez Camacho, presidente del Tribunal de Moral Médica del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica. "Según el artículo 123 del Código Penal esto es considerado como una lesión gravísima y el doctor se expone a una pena de cárcel."

Una puerta cerrada

La cirugía de cambio de sexo es un sueño difícil de alcanzar para los transexuales costarricenses. La educación religiosa y cultural han impedido la apertura ética y jurídica de esta práctica en nuestra sociedad.

En Costa Rica "predominan los preceptos de la Iglesia Católica. Ni siquiera creo que exista aceptación para instaurar una clínica... No me lo imagino", asegura la socióloga Ligia Córdoba Barquero. También existen mitos y tabúes arraigados en el costarricense; como por ejemplo, "el mito de que las parejas deben ser heterosexuales, hombres y mujeres, para continuar con la reproducción".

A criterio de Córdoba Barquero, los costarricenses no están educados para respetar el derecho, que tienen las personas, a escoger una opción sexual. "Son personas extrañas porque se salen del común. Suelen ser el centro de burlas y del rechazo social." Para ella, el transexual tiene el derecho de decidir sobre su cuerpo sin que nadie lo juzgue.

"Nosotros partimos del respeto a todo ser humano. Sabemos que para los transexuales es bastante difícil; porque inclusive un homosexual, un bisexual o una lebiana, tienen cierto grado de respeto dentro de la sociedad. Pero estas personas (transexuales) no cuentan ni con la aceptación de la comunidad ‘gay’", comenta Natasha Jiménez de la Asociación Triángulo Rosa.

"Yo creo que deberían existir leyes con textos modernos porque, sin caer en el sensacionalismo, esta es una realidad. Opino que se debería comprender esta posibilidad (la operación de cambio de sexo), porque son asuntos que requieren una solución especial", opina el Dr. Rodríguez Camacho. Sin embargo, él considera que la operación no es la solución total de la transexualidad, "es sólo la punta del iceberg".

El Dr. Wágner Rodríguez considera que si existiera una apertura legal para esta operación, ni el Colegio de Médicos y Cirujanos, ni el Tribunal de ética se opondrían a la práctica. "Si es un candidato que cumple con los requisitos para la operación, si existen las técnicas quirúrgicas y si la práctica está acorde con los cánones legales y médicos, no creo que el Colegio se oponga", afirma.

"Sí estoy de acuerdo con las cirugías de cambio de sexo", admite el genetista Francisco Cruz Marín. "Si la persona tiene otras tendencias sexuales y desea operarse, creo que hay que ayudarlo a adaptarse lo mejor posible, todo depende del caso."

Iglesia: no rotundo

Monseñor Román Arrieta, máxima autoridad de la Iglesia Católica en el país, afirma: "Si el sexo de la persona está claramente definido como masculino o femenino, sin ambigüedad, y buscan un cambio de sexo, esto es considerado una mutilación que no se justifica. Es gravemente inmoral". Agregó que la Iglesia Católica tiene una posición de absoluto rechazo ante la posibilidad de instaurar este tipo de cirugías en el país.

Con este criterio coincide el padre Jorge Benavides Benavides, capellán del hospital San Juan de Dios. "Desde el punto de vista de la Iglesia esta práctica quirúrgica no es aceptada. Desconocemos las causas psicológicas que la motivan; pero la Iglesia dice que todo orden establecido por Dios y que el hombre tergiversa está en contra de la Ley Divina."

A pesar de que la Iglesia está dispuesta a ayudar a estas personas, el sacerdote considera que una operación de este tipo no es la solución. "Se puede lograr un equilibrio de otra manera; a través de una experiencia espiritual y la ayuda psicológica". De igual forma opina el sicólogo Wálter Vargas. "No estoy de acuerdo en que una persona se cambie de sexo, porque estas personas (transexuales) presentan una patología psicótica".

Nueva vida

Después de todo el tedioso proceso que deben vivir los transexuales para cumplir su meta... ¿Son felices con su nueva vida?

"¿Cómo se puede hablar de felicidad dentro de una estructura psicótica?", afirma el psicólogo Vargas Valverde.

"Puede ser que sí, puede ser que no. A veces estas personas construyen fantasías y creen que la vagina que se les fabrica va a ser como la original y no es así. Esto los puede decepcionar", comenta el Dr. Wágner Rodríguez.

Aparte del aspecto sicológico, es muy importante tener en cuenta, según lo apuntó el Dr. Pino King, que las personas operadas tienen que asumir los riesgos de cualquier otra cirugía –específicamente infecciones ú obstrucciones en las vías urinarias–. Además, muchos pierden la sensibilidad sexual para siempre.

Los profesionales entrevistados recomiendan que los interesados en cambiar su sexo por medio de una operación, efectúen los procesos necesarios para evitar futuras decepciones y frustraciones. Para ello, recalcan la necesidad de un estudio psicológico profundo y consultas con expertos para que les expliquen las transformaciones que sufrirán sus cuerpos y de cómo se alterarán sus vidas a partir de ese momento.

"Es necesario que la persona tenga un trabajo propio, para que no le importe lo que opinan los demás y para que vea esto como un justo derecho a decidir sobre su cuerpo y sus relaciones. Y si es del caso, recurra a un especialista que lo ayude a definirse", recomienda la socióloga Córdoba Barquero.

"Si estas operaciones se practicaran aquí debería implantarse un programa serio, que involucre una legislación apropiada, estudios psicológicos para los pacientes y el respaldo del Colegio de Médicos y Cirujanos", aconseja el cirujano plástico que omitió su identidad. Además, advierte a todas aquellas personas que están planeando embarcarse en este viaje sin retorno que soliciten información a cirujanos serios. "Para ello pueden llamar al Colegio de Médicos y Cirujanos (teléfono 232-3433) y preguntar por la lista de los que se dedican a este quehacer. (Aunque la operación no se realiza en el país, pueden recibir asesoramiento). También pueden hacerlo en la Asociación Costarricense de Cirujanos Plásticos, porque existe en la calle mucho ‘charlatán’ que se puede aprovechar de la gente para robarle el dinero y causarle complicaciones posteriores."

Libre... pero sola

Un reportaje publicado en la revista ELLE, en setiembre de 1998, contiene el relato de un español que cumplió su sueño: se convirtió, anatómicamente, en la mujer que se sintió siempre. Sin embargo, tuvo que trocar su renovada libertad por la incomprensión y la soledad de los hombres que, en adelante, se acercaron a su vida.

"Todos los transexuales tenemos falta de amor, pero yo soy afortunada", comenta Mónica Sendín un transexual español operado hace 3 años en Londres. Aunque acepta que al principio sus padres no lo tomaron muy bien, especialmente su papá, ahora ambos están orgullosos de Mónica y todos viven en el mismo edificio.

Desde los 14 años empezó a tomar hormonas para lograr el equilibrio entre lo que su mente le decía que era y lo que su cuerpo le imponía. "Me gasté dos millones (de pesetas), pero me han construido una vagina perfecta", asegura orgullosa.

A pesar de ser mujer por dentro y por fuera, sus relaciones con los hombres no son fáciles. Comenta que cuando conoce a alguien que realmente le importa, se siente obligada a contarle que es un transexual operado, porque tarde o temprano él se daría cuenta. Obviamente, después de esto todos se alejan.

"He renunciado al orgasmo placentero, pero tengo orgasmos suaves (...) Para mí tener un hombre encima vale por todo." A Mónica le gustan los hombres viriles, el clásico macho: "Aunque al final los mejores son los ‘gays’".

Su sueño... Como toda mujer: casarse por la Iglesia y con vestido blanco... "Ya sé que será imposible", comenta.

El precio de la "libertad"

Estos serían los costos básicos de un tratamiento de cambio de sexo en Costa Rica:

Consulta con cirujano plástico (*) ¢5.000 - ¢10.000

Consulta con genetista ¢10.000

Consulta con psicólogo ¢8.000

Consulta con abogado ¢5.000 - ¢10.000

Cambio de nombre en el Registro ¢20.000 - ¢30.000

Cambio de sexo en el Registro (**) ¢20.000 - ¢30.000

Operación (***) $25.000 - $50.000 (Entre 7 y 14 millones de colones)

Tratamiento con hormonas (no determinado)

(*) El costo de las consultas con especialistas se cobra por sesión de trabajo.

(**) El costo del trámite de cambio de sexo en el Registro no incluye el examen médico forense.

(***) El precio de la operación es un cálculo aproximado de lo que costaría esta cirugía en Estados Unidos. En colones, al tipo de cambio de compra al al 31 de marzo, serían entre ¢6.963.250 y ¢13.926.500

(Dentro de los gastos no se contemplan otros tratamientos cosmetológicos como depilación, retoques en los labios, cirugía de la nariz u otra parte del cuerpo.)

Según la revista ELLE, estos serían los costos del tratamiento en España:

Depilación con láser ¢215.860

Hormonas (por año) ¢44.843

Implante de pecho ¢1.437.493

Operación de nariz ¢1.257.841

Retoques de colágeno en labios (por sesión) ¢44.843

Consulta psicólogo (por sesión) ¢21.446

Consulta cirujano ¢17.825

Abogado (para cambio de nombre) ¢898.537

SUBTOTAL ¢3.938.688

Operación cambio de sexo (sumarlo al subtotal) ¢1.437.493 - ¢3.594.151

  • Se utilizaron los tipos de cambio publicados en La Nación del 31 de marzo, 1999 para realizar la conversión. ($154.99 por cada peseta y ¢278.53 por cada dólar)

    FUENTES: Entrevistas con especialistas y revista ELLE No. 144 de setiembre de 1998.


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