Semblanza

Apóstol de las aves

Alejandra Zúñiga V.

Alexander Skutch es toda una leyenda en el campo de la ornitología. Tiene 72 años de estudiar las aves del neotrópico, ha escrito una treintena de libros y vive en una casa sin electricidad ni teléfono.

Lo encontramos en una habitación luminosa, rodeado de revistas sobre ornitología y una foto de él junto a su esposa Pamela. En sus manos sostenía When elephants weep (Cuando los elefantes lloran), libro sobre la vida emocional de los animales.

Interrumpió la lectura cuando nos vio entrar. Guardó lentamente sus anteojos en la bolsa de su camisa y, en inglés, nos invitó a que tomáramos asiento.

Su pelo blanco, blanquísimo, la curvatura de su espalda y su sordera parcial evidenciaron que el conocido ornitólogo Alexander Frank Skutch estaba a punto de cumplir 96 años. Pero su lucidez y su memoria resisten valientes el paso del tiempo, tal y como lo comprobamos en aquella conversación matutina.

Skutch, originario de Baltimore, Estados Unidos, es una figura legendaria en el campo de la ornitología. Durante más de 70 años, se ha dedicado al estudio de las aves del neotrópico americano y ha plasmado sus hallazgos e ideas en decenas de artículos científicos y una treintena de libros.

Su obra más conocida, Guía de aves de Costa Rica (junto a Gary Stiles) se ha convertido en una biblia para quienes desean observar y estudiar las más de 800 especies que habitan en nuestro país.

Desde 1941, este hombre de hablar pausado reside en la finca Los Cusingos – hoy propiedad del Centro Científico Tropical–, en Quizarrá de Pérez Zeledón, a unos 20 kilómetros de San Isidro de El General.

Vive en una casa espaciosa, de piedra, madera y bahareque que él mismo construyó, sin teléfono, ni servicio eléctrico. A diario le acompañan los colibríes, los sargentos y las tangaras que vuelan en el jardín.

"Skutch es una de esas personas que no tienen paralelo", señaló Julio Sánchez, presidente de la Asociación Costarricense de Ornitología. "Mucha gente habla de conservación, pero él vive lo que predica".

En el campo

Y así ha sido desde su niñez. Skutch nació en Baltimore, Maryland, el 20 de mayo de 1904; tres años después, su familia se trasladó a las afueras de la ciudad.

Luego de declararse vegetariano (hasta la fecha), el primogénito de la familia Skutch cursó estudios superiores en la universidad de Johns Hopkins, donde realizó su tesis sobre la anatomía de la hoja del banano.

Obtuvo un doctorado en botánica en 1928 y ganó una beca para continuar sus investigaciones. Por ello, viajó a una estación experimental de la United Fruit Company, cerca de Almirante, Panamá.

Allí, un colibrí de cola rojiza (Amazilia tzacatl) cambió el rumbo de sus estudios.

"Mientras yo examinaba tejidos de planta bajo el microscopio, un colibrí construyó su nido justo afuera de mi ventana. Ello me fascinó tanto que decidí estudiar a estas aves. Ese pequeño pájaro me pasó de la botánica a la ornitología", aseguró.

Sin embargo, durante el resto de su carrera, ambas vertientes se han mantenido estrechamente ligadas. El mismo Skutch afirma en su libro The Imperative Call: "Toda mi vida, mi elección ha estado dividida entre el plumaje y el follaje; unas veces aves, otras veces plantas han atraído mi atención".

Luego de viajar varios años por Centro y Suramérica para estudiar ambas áreas, el científico decidió establecerse en Costa Rica en 1935.

Según el autor generaleño Carlos Abarca Jiménez, quien escribió A. Skutch: Una biografía, esa decisión se basó en la flora y fauna del país, su estabilidad política y el carácter amistoso de la población, entre otros.

Encontró el lugar ideal en Quizarrá, Pérez Zeledón: un terreno de 53 hectáreas, su mayoría cubiertas por bosque secundario, por el que pagó 5.000 colones y al que llamó Los Cusingos. "Este ha sido mi hogar desde entonces".

La elección del nombre obedeció a que este pequeño tucán de pico anaranjado sólo habita en esa zona y en el norte de Panamá.

Sin embargo, a Skutch no le agradan las aves depredadoras: "Siempre que me preguntan cuál es mi pájaro favorito, respondo que no tengo. Hay muchos que me agradan de manera especial pues son apacibles y viven en armonía. No le guardo cariño a los rapaces, por ejemplo, halcones o águilas".

Con dos dedos

En la soledad de Los Cusingos, el científico se dedicó de lleno a su gran pasión. Documentó los estilos de vida de decenas de especies, tanto residentes como migratorias, y escribió múltiples libros, todos con dos dedos y una máquina de escribir que aún hoy utiliza.

Skutch considera como su principal obra los tres tomos de Life histories of Central American birds, publicada en California por la sociedad ornitológica Cooper, pero reconoce que Guía de aves de Costa Rica es la más popular y la más vendida.

El ornitólogo Julio Sánchez comparte esa apreciación. "La llegada de este libro (con ilustraciones y excelente cobertura) favoreció la afluencia de observadores de aves al país. Perfectamente se puede hablar del turismo antes y después del libro".

A pesar de que sus textos más conocidos versan sobre historia natural y sobre sus experiencias en el trópico, Skutch también ha escrito sobre filosofía y religión, e inclusive publicó el relato Merenda, un romance en las selvas del trópico.

Ese podría ser también el título de su vida junto a su esposa Pamela, a quien conoció durante una visita a su padre, el cafetalero y naturalista inglés Charles Lankester.

"Él le advirtió: 'Antes de que se case con don Alejandro, conozca primero la finca donde vive'. Así que ello vino, decidió que no se veía tan mal y nos casamos el 27 de abril de 1950", señaló Skutch.

En junio de 1999, la salud de Pamela empeoró y fue trasladada a un centro hospitalario josefino. "Este año hubiéramos celebrado nuestras bodas de oro. No pierdo la esperanza de traerla de nuevo a Los Cusingos", indicó su esposo.

Para Skutch, su principal contribución a la ciencia radica en haber impulsado el estudio de las aves tropicales del continente americano.

Con ello coincide Julio Calvo, director del CCT: "Skutch fue pionero en generar información sobre las aves del neotrópico, y generó mucha conciencia sobre la importancia de protegerlas".

Sánchez describe sus aportes como "amplísimos". Destacó el panorama que Skutch brinda sobre la fauna neotropical, en áreas como la reproducción, el cortejo y la anidación, y no dudó en afirmar: "Tuvimos la suerte de que él viniera a vivir a Costa Rica (Ö) Skutch seguirá siendo consultado por el resto de los años".




El refugio de Skutch

Durante más de 50 años, el ornitólogo Alexander Skutch encontró la tranquilidad y el convivio con la naturaleza que buscaba en su finca Los Cusingos, a unos 20 kilómetros de San Isidro de El General.

Sin embargo, su avanzada edad le obligó a pensar en el futuro de su propiedad y el de los cientos de pájaros que habitan en ella. "Me di cuenta que me estaba poniendo demasiado viejo para cuidarla bien", señaló.

Por ello, en 1993, acudió al Centro Científico Tropical (CCT), organismo sin fines de lucro dedicado a la investigación y al manejo de áreas protegidas propias.

El Centro obtuvo el apoyo financiero de la National Fish and Wildlife Foundation, Tara Foundation y Weeden Foundation, así como de individuos, y logró adquirir un terreno de 82 hectáreas.

Nació así el santuario de aves neotropicales Los Cusingos, compuesto por bosque secundario, y donde anidan más de 170 especies, entre ellas, colibríes, tortolitas, golondrinas, palomas, loros, gallinas de monte y perdices.

"En estos momentos, estamos trabajando con la Universidad de York, en Canadá, para establecer un corredor biológico entre Los Cusingos, la estación Las Nubes y el área de conservación Chirripó", informó Julio Calvo, director del CCT.

Por el momento, las visitas a Los Cusingos se autorizan solamente con cita previa. Para mayor información, puede llamar a los teléfonos 253-3267, 253-3308, o visitar la página web www.cct.or.cr


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