Pase adelante

Nelson Brenes: Un hombre de gran voz

Rocío Fernández



Érase un hombre a una voz pegado, érase una voz superlativa, un timbre grave, una campanilla de barítono dramático, un portador de tonos misteriosos como el remo de una galera y la cavidad de una pirámide.

Al maestro con cariño
"La voz que más influyó en mi vida fue la de mi padre porque con él me hice".

Nelson Brenes López ha sido a la radio local lo que James Earl Jones a su legendario papel de Darth Vader. Nadie se acuerda del timbre de voz de Obi-Wan (Ben) Kenobi (Alec Guinness) pero ninguna guerra galáctica de George Lucas habría triunfado sin el siniestro dejo asmático de Jones.

Algunas voces han elevado a sus dueños a la categoría de mito. Frank Sinatra (New York New York), Bola de Nieve (Ay mama Inés), Louis Armstrong (What a wonderful world) y Sean Connery (mi nombre es Bond, James Bond) así lo demuestran. En el paisaje nacional, Nelson estuvo en radioteatros (Radio Nueva Alma Tica), grabó campañas políticas (Orlich, Oduber, Castillo, Monge), fue la voz oficial de Noticias Columbia, locutor de La Palabra de Costa Rica y en los últimos años la voz que identifica a Radio Monumental y a Radio Universidad (Música clásica y más), donde produce media docena de programas sobre ópera, música en el cine, compositores locales, conciertos de la Orquesta Sinfónica Nacional y recitales en vivo.

Esta voz no estaba prevista. Surgió en un San José provinciano, bajo la batuta de un padre barítono y profesor de canto (Claudio Brenes), que inspirado en la voz grave del hijo dedicó artes y oficios a hacer de ella una profesión. Y el discípulo lo hizo tan bien que nunca se privó de nada.

– ¿Ha sido usted bohemio?

– Si uno aprende a usar la voz correctamente todo se vale.

Ningún atraso. Primero fue el teatro (Universitario y Arlequín) y la radio Universidad (era conocida en 1955 como la radio de la manzana). Luego fue el gran salto: el Servicio Latinoamericano de la BBC en Londres (1964-1978). Nelson estuvo todas las veces que Mary Quant sacó del armario la falda corta, los hot pants color vértigo y las pantimedias chillantes, cuando el universo se volvió pop y el mundo giraba alrededor de Trafalgar Square y la Escuela de Economía de Londres.

Entre 1964 y 1978, el timbre de voz tan peculiar de Nelson obtuvo como respaldo un contrato vitalicio de la BBC. Entre las 3.500 voces reclutadas para hablar al mundo en 52 idiomas, los ingleses deseaban exclusividad de por vida. Pero la enfermedad de su primera esposa marcó el retorno definitivo.

Casado de nuevo con Flor Mora Montero con quien comparte cinco hijos (los tuyos y los míos), la radio y la música siguen siendo su oficio: locutor y periodista de La Voz de América en Washington, director de Radio Nacional y del SINART y productor de Radio Universidad.

Con el guitarrista Frank Koonce presentó en San José y en Málaga, en sendos festivales internacionales, la elegía andaluza Platero y yo, con música de Mario Castelnuovo-Tedesco y textos de Juan Ramón Jiménez.

Luego del recital, el famoso Alirio Díaz le escribió en el programa: "A Nelson, genuina figura de nuestra cultura latinoamericana, quien me hizo conocer el gran Platero con profundo sentido artístico y me dejó la más memorable impresión de arte y verdadera cultura".

– ¿El secreto?

– El texto es como la música: tiene melodía, ritmo y armonía que hay que saber decir.


© 2001. LA NACION S.A. El contenido de Nacion.com no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com