"Mi ventana es comprender la situación que vive el país

Ernesto Rivera
erivera@nacion.com


Rolando Araya, El persistente heredero: Sucesor de una de las familias más tradicionales de la política, Rolando Araya ha intentado desde hace 15 años llegar a la presidencia.

A la una de la madrugada Miriam sintió que le venían las primeras contracciones y llamó a la única partera que había en Palmares. Luisa Rojas comenzó a ayudarla en una labor que resultó durísima. El niño se demoraba y la madre se debilitaba a medida que pasaban las horas. Miriam pasó toda esa noche en medio de grandes dolores, controlando sus contracciones y pujando, hasta que, a las 11 de la mañana del día siguiente, en medio de una terrible hemorragia, dio a luz a su primer hijo varón y perdió el conocimiento. Estaba exhausta. Era el 20 de agosto de 1947.

Además:

  • Familia
  • Finanzas
  • Expediente médico
  • Trayectoria
  • Galería de fotos
  • Volvió en sí tres horas después. El niño era rubio y sano. Su padre decidió llamarlo Rolando.

    Durante ese mes de agosto, en República Dominicana, el dictador Rafael Leónidas Trujillo, abortó una conjura en su contra organizada por "La Legión del Caribe", un grupo internacional en el que participaba un joven costarricense llamado José Figueres Ferrer. En Costa Rica, el presidente Teodoro Picado Michalski, creaba el primer Seguro de Invalidez Vejez y Muerte para los trabajadores del Estado y los privados administrativos.

    Ese fue también el año en que una pésima cosecha de tabaco dejó a Fabio Araya –el esposo de Miriam– sin un cinco, por lo que tuvo que echar mano de la plata que los vecinos le habían regalado al recién nacido para pagar los ¢30 que le cobró la partera.

    Cincuenta y tres años después, desde el amplio ventanal de su casa en Santa Ana, en la cima de una montaña a 1.200 metros de altura, Rolando Araya Monge tiene una visión panorámica del valle de San José.

    Busca por tercera vez en su vida convertirse en presidente de Costa Rica, tras imponerse en la interna partidaria y reunir un presupuesto superior a los ¢1.800 millones.

    Dirige, junto a su hermano Johnny, una campaña que, según los memoriosos, es una de las más duras que haya librado el Partido Liberación Nacional (PLN) desde la oposición.

    Cohesiona al electorado en torno a su figura, arremetiendo contra sectores de prensa (especialmente La Nación) y las encuestas de opinión que no lo favorecen, y prometiendo crear 290.000 puestos de trabajo, construir 150.000 casas y estimular la producción agropecuaria y la educación.

    El molde

    De su madre, Rolando heredó el sentido místico de la vida, y de su tío Luis Alberto, la ambición por ocupar la primera magistratura, más una lista de influyentes relaciones políticas y empresariales que han incluido desde expresidentes como Daniel Oduber (1974-1978), hasta empresarios como Calixto Chaves, pasando por su médico de cabecera, Carlos Sancho Rojas.

    Su padre le legó la nariz, la manera de sentarse, el tono de voz, la pasión por la política, el billar y los gallos de riña. Don Fabio Araya fue el molde inicial y muchas de las actividades que Rolando desarrolló durante su vida estuvieron destinadas a buscar su aprobación.

    "Yo no tuve oportunidad de estudiar –se lamenta don Fabio–; eso fue un gran sufrimiento para mí porque yo quería con toda el alma ser profesional, pero no pudo ser, así que me ocupé de que mis hijos fueran profesionales. Todos fueron buenos estudiantes, pero Rolando era excepcional".

    En el fútbol, el billar y los gallos de pelea, Rolando también cumplió los sueños de su padre.


    ¿Siente que los liberacionistas tienen el candidato que querían?. Yo no sé, pero es el que tienen.

    "Iba de portero –recuerda ahora Rolando Araya–; me hubiera ido mejor en el campo, pero papá era saprissista, admiraba al Flaco Pérez y yo hacía lo que él me dijera, así que me metí de portero. También fui billarista como él y a los 15 años ya me hacía 312 carambolas seguidas".

    "También fue gallero como yo –evoca orgulloso y por separado su padre–, me ayudaba a alimentar y a entrenar a los gallos. Cuando estaba como en sexto grado tenía un gallo blanco que era un gran peleador y era su preferido. Un día lo estábamos jugando en una pelea aquí en Palmares. La tenía casi ganada cuando el otro animal levantó la pata y lo mató. Viera usted qué sufrimiento me dio verlo llorar con su gallo muerto en los brazos".

    Durante aquella adolescencia rural, Rolando aprendió a conducir en una de las "cazadoras" de la empresa de su padre que tenía la concesión entre San José y Palmares. En esos buses, durante los cinco años del colegio, trabajó los domingos como cobrador del servicio entre Rincón de Zaragoza y Palmares.

    Por la misma época se hizo novio, en secreto, con una joven de San Ramón. "Fue el 22 de marzo de 1964 –precisa Lenny Polonio, era Domingo de Ramos, había ido a Palmares con mi mejor amiga y cuando estaba en el atrio de la iglesia sentí que alguien me miraba muy fijamente. Comencé a buscar entre la gente hasta que descubrí los ojos de Rolando. Esa misma noche él fue a San Ramón a averiguar quién era yo y a escondidas nos pusimos de novios".

    Sin embargo a los cuatro meses, Rolando partió para Lincoln Park, una barriada del sur de Detroit, Estados Unidos, a terminar el colegio becado por el American Field Service.

    "Fue un cambio terrible –recuerda Rolando Araya–. Palmares era un pequeño pueblo rural y ver de pronto aquella ciudad fue impresionante. El mal de patria no se me quitó hasta que me hice de una novia. Me tomé un año de vacaciones, pero cuando volví a Costa Rica y retomé el noviazgo con Lenny".

    En 1966 ingresó a la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Costa Rica, de donde egresó, cuatro años después, con medalla de honor y el título de ingeniero químico.

    Durante esa época, militó en la juventud liberacionista y participó activamente en la campaña que terminó llevando a la presidencia a José Figueres Ferrer (1970) y a su padre Fabio Araya Vargas a una curul en la Asamblea Legislativa.

    Ese mismo año, con el título de ingeniero bajo del brazo, viajó a Puntarenas, para trabajar en Fertica junto al ingeniero Ernesto Macaya y –un año después–, en noviembre de 1971, tras ocho de noviazgo, se casó con Lenny Polonio.

    "Teníamos el proyecto de viajar a Londres –dice su esposa–, pero cancelamos el viaje porque a los tres meses quedé embarazada y un día después de mi primer aniversario de bodas, nació Rolito. Por el bebé nos vinimos a San José".

    El político

    Era 1971, en Europa y Estados Unidos el precio de los hidrocarburos subía sin detenerse y daba lugar a una espiral de tensiones por controlar la zona de mayor producción petrolera. Se iniciaba la primera de las grandes crisis petroleras mundiales que, terminaría en la guerra de Yon Kippur, entre Israel y Egipto.

    "Para ese tiempo –dice Araya– había dejado Fertica y me había venido a San José a trabajar con Tobías Kader. Leía mucho sobre el tema energético y con Ernesto Macaya elaboramos un plan para que Costa Rica enfrentara la crisis que se venía. A través de mi tío, accedí a una cita con don Pepe y Daniel Oduber para mostrarles el plan. Oduber quedó encantado y me convocó para trabajar con él".

    Don Fabio, el padre de Rolando, recuerda que en 1973 Oduber lo llamó –quien estaba en plena campaña para la presidencia– y le ofreció el sexto puesto en la papeleta de diputados para su hijo. "Cuando Tobias Kader se enteró, vino a hablar conmigo y nos ofreció comprar una casa para Rolando, porque él todavía alquilaba, y un aumento que incluía asociarlo en sus empresas. Todo con tal de que no abandonara su empresa; pero él no aceptó, dijo que no quería ser millonario".

    En 1974 Oduber ganó las elecciones, Rolando Araya obtuvo su curul como diputado y su padre fue nombrado como viceministro de Obras Públicas. En tanto, los costarricenses discutían por la permanencia en el país del financista norteamericano Robert Vesco y el debate acerca de la soberanía panameña en el Canal lanzaba al general Omar Torrijos a las primeras páginas de los diarios.

    Juan Elías Lara Herrera fue diputado en la misma época (1974-1978), por el partido Renovación Democrática, de Rodrigo Carazo, y recuerda a Rolando Araya como "alguien muy ligado al Partido Liberación, casi sumiso. No intervenía mucho, era algo aislado, fue en esa época que hizo amistad con Junior (Rafael Ángel Calderón Fournier), a quien Oduber ayudó a conseguir la presidencia de la comisión de Sociales en la Asamblea".

    Elías Soley Soler, quien fue su jefe en la bancada liberacionista, lo recuerda como uno de los diputados más trabajadores: "Era muy serio, participó en la elaboración de la Ley de Asignaciones Familiares y era uno de los que coordinaban la labor parlamentaria con la del partido".

    Cuando terminó su período parlamentario, en 1978, Rolando Araya tenía 30 años, "aparte de una finca que había comprado a medias con papá –rememora–; no tenía dinero, ni un ahorro en efectivo, porque un diputado ganaba en esa época ¢10.000 al mes, que eran como $1.200, así que necesitaba trabajo".

    Cuando consideraba una oferta laboral de su exjefe Tobías Kader, la unión de política y familia se hizo presente otra vez.

    Se enteró de que si se presentaba como candidato liberacionista para la elección de Ejecutivo Municipal (hoy alcalde) de San José, recibiría el apoyo de Pueblo Unido, en una de cuyas fracciones –el PRD– militaban sus hermanos José Fabio y Johnny Araya.

    "Me presenté y gané le elección –recuerda–; el sueldo era todavía más bajo que el de diputado: ¢9.000, unos $1.100 dólares. La alcaldía fue uno de los puestos públicos que más satisfacciones me dio, porque tenía la posibilidad de resolver problemas concretos de la gente".

    Dos años después, dejó el cargo para ayudar en la campaña que llevaría a su tío a la presidencia; a su hermano Johnny a regidor por el partido Pueblo Unido, y a su padre, de nuevo, a la Asamblea Legislativa.

    Al ganar las elecciones de 1982, Luis Alberto Monge nombró a Rolando como su Ministro de Transportes. Allí, en ese gabinete de gobierno, trabó relación con otro de los hombres que lo ayudarían en su carrera política: Calixto Chaves, quien era Ministro de Energía y Minas.

    Durante es época, (de junio a octubre de 1982) Araya afrontó una fuerte polémica con la Cámara de Constructores de Carreteras y Puentes, debido a que el Ministerio de Transportes –que él dirigía– realizó una contratación directa de la firma española Agroman Empresa Constructora S.A. para la construcción de la carretera Barú-Piñuela-Palmar Norte.

    La polémica fue zanjada inicialmente por un dictamen del Contralor General, Rafael Ángel Chinchilla, quien respaldó la legalidad del contrato. Pero se reavivó durante la administración Arias Sánchez (1986-1990) cuando se descubrieron en el contrato cláusulas que permitían a la empresa reajustar el precio final de la obra. Incluso, existió una propuesta legislativa para que Agroman devolviera cerca de ¢500 millones al Estado de Costa Rica.

    La obra nunca fue concluida porque los fondos previstos para su financiamiento resultaron insuficientes.

    "Estuvo dos años en le ministerio, haciendo una extraordinaria labor –recuerda su padre–; por eso me opuse cuando dijo que iba a renunciar para ir a la Secretaría General del Partido, en un puesto que no tenía ni salario".

    "Pero él insitió y allí estuvo hasta 1988, cuando se lanzó a la pelea interna con Carlos Manuel Castillo, y lo sacaron con esa barbaridad que le hizo la misma gente del partido", dice don Fabio en alusión al escándalo por la detención de Mario Valverde. Allegado a Ricardo Álem (hoy convicto por narcotráfico), quien había sido jefe de signos externos en la campaña presidencial de Óscar Arias, Valverde fue capturado en el aeropuerto Juan Santamaría, con $728.000 envueltos en calcomanías con propaganda de Rolando Araya.

    El golpe

    "Ese –dice Lenny Polonio sin nombrar a Alem– fue, sin duda, el momento más duro que pasó mi familia. Tengo grabado en la memoria el instante exacto en que Rolando se enteró de la noticia. Fue pavoroso. Vivíamos en Sabanilla, eran como las 7 de la mañana y él llegó del Indoor Club; tenía una pantaloneta roja y una camiseta blanca, venía de hacer ejercicios con Carlos Andrés (su segundo hijo), sonó el teléfono y era un periodista pidiéndole su reacción sobre el tema. Se puso blanco, pensé que se descomponía".

    "Yo tenía 13 años –apunta su hijo Carlos Andrés– y solo puedo recordar la imagen, ni siquiera me acuerdo lo que decía. Fue tan chocante que tengo lagunas mentales sobre esos días. Fue un momento de mucha confusión para toda la familia".

    "Entre nosotros no hablábamos de eso –agrega Lenny–: se eludía, era tan chocante que nadie lo mencionaba. Yo solo les daba apoyo a los muchachos cuando llegaban desgarrados con los comentarios que los compañeritos hacían en la escuela. Después de eso fuimos otros seres humanos, produjo una revolución espiritual que nos unió de una manera muy especial como familia".

    "Y después –añade compungida– no se imagina la cantidad de inventos con que han tratado de dañarnos. Cuando nos mudamos a esta casa, vino una amiga y me dijo: '¿Sabés lo que estaban diciendo anoche en una cena a la que fui?' Decían que esta casa ustedes la construyeron con plata del narcotráfico. ¿Usted se imagina? Yo muchas veces me pregunto, ¿por qué le hacen todo esto a Rolando? Lo único que se me ocurre es que Dios quiere moldear su temple"

    La onda expansiva del escándalo no dejó a nadie afuera. "Me enteré de lo de Alem por la prensa –recuerda don Fabio, su padre–, me fui a San José y él no me dijo nada; solo me abrazó con un gran sentimiento. ¿Sabe lo que fue eso? ¿Sabiendo nosotros que lo había hecho la gente del mismo partido? Cuesta mucho que un ser humano tenga la fortaleza para levantarse después de una cosa así, y sin embargo Rolando lo hizo. Por eso cuando ahora ganó la convención, fue como una reivindicación para toda la familia".

    La nueva era

    "Pasé esos años reorganizando mis actividades personales –dice Rolando Araya en alusión al período que siguió a la crisis de 1988–; me hice experto en temas centroamericanos y dí conferencias para fundaciones europeas, como la Fundación Ebert (del Partido Socialdemócrata alemán) y el IPALMO. Así me gané la vida hasta que Violeta Chamorro (1990), acabó con la crisis centroamericana y quedé desempleado".

    En esa época se interesó por una corriente mundial que aborda enfoques ligados a la psicología, el mejoramiento de la autoestima y la meditación.

    Esos pensamientos fueron canalizados en cuatro libros y a través de su microprograma de televisión Temas de nuestro tiempo, que transmitía canal 6 y que contaba con el apoyo financiero de la Corporación Pipasa, propiedad de su antiguo compañero de gabinete y contribuyente económico de campaña: Calixto Chaves.

    A los cuestionamientos de sus adversarios sobre el origen de sus ingresos, Rolando Araya responde que durante ese período conjugó su actividad como conferencista con un cuarto de tiempo como docente de la UCR, un contrato que todavía mantiene con Corporación Pipasa y consultorías para Metal Reaction Inc., una firma con sede en Miami.

    Aquel hombre que a los 32 años salió sin ahorros de una curul y una alcaldía, y que luego dedicó otros cinco años a la secretaría general del PLN sin salario, exhibe 15 años después una cómoda situación económica:

    Una casa en Santa Ana (donde vive), que tiene 1.800 metros cuadrados de terreno y 500 metros de construcción; cuatro lotes en Sardinal de Carrillo que suman 802 metros cuadrados; una finca de dos hectáreas en Los Ángeles de San Ramón; un automóvil Subarú Impreza modelo 1994, dos camionetas Hyundai Galloper modelo 1999, y acciones en tres empresas.

    El ojo del huracán

    Su habilidad para el éxito económico, su tesón y su capacidad de recomponerse velozmente a los golpes más duros, son características que sus más cercanos partidarios le reconocen y a ellas apeló para remontar una campaña áspera, en la que él mismo se reconoce como un candidato difícil de vender.

    "La gente se ha vuelto escéptica sobre las ideas, tiende a identificarse más con los candidatos por su estilo personal –analiza Araya–; mi ventaja es comprender la situación que vive el país, pero no todo el mundo está dispuesto a comprar esto. La carga de la antipolítica (en el electorado) la está asumiendo Liberación, porque, aunque el candidato de la Unidad (Abel Pacheco) es un político, se las arregló para no lucir así".

    A las dificultades de imagen, que él mismo reconoce, se suman las heridas internas de Liberación.

    "Hoy parece que al liberacionista la candidatura de don Rolando no lo llena plenamente como lo hizo en la convención –comenta José Miguel Corrales, su antiguo contendiente y actual candidato en segundo lugar a diputado en la papeleta de San José–. ¿Cuáles son las razones por las que se desencantaron? No lo sé, pero a medida que avanza, a la gente no le va satisfaciendo".

    Víctor Hugo Víquez, candidato a diputado, en segundo lugar por Heredia, da cuenta de un sentimiento similar, "siento que hay una gran desazón y mucha gente desmotivada porque don Oscar (Arias) no pudo ser el candidato. Hubo mucha presión del partido para que la reelección no pasara y eso se siente. Al menos en Heredia".

    A las posibles fisuras y resentimientos sobre si él es el candidato que quieren los liberacionistas, Araya responde así: "No sé si es el (candidato) que quieren, pero es el que tienen".

    Para completar un panorama difícil, Araya tuvo que combatir el incendio de confianza que asaltó a su principal financista –el Banco de Costa Rica– que amenazó con dejarlo sin dinero en los últimos cien metros de carrera.

    Mario Barrenechea, gerente general del BCR, da cuenta del apuro: "El año pasado el BCR realizó un estudio sobre el porcentaje de votos que podría sacar cada partido. Ese estudio nos arrojó que la fórmula de presidente y diputados del PLN podría obtener un 35,5 por ciento de los votos válidos".

    "Sobre esa base se acordó un préstamo de ¢1.800 millones, que se pagarían entre setiembre del 2001 y febrero del 2002. Al evolucionar la campaña, surgió la posibilidad de que el PLN sacara un porcentaje de votos menor, y le advertimos al partido que no era posible girar más dinero sin una garantía fiduciaria extra, es decir empresarios que les sirvieran de fiador, más allá de sus bonos".

    "Ellos consiguieron 60 empresarios, que firmaron como fiadores del PLN por ¢500 millones, que es lo que podría ser el posible desfase".

    En la intimidad, candidatos y dirigentes históricos del PLN se muestran más preocupados por preservar la estructura partidaria, que por impulsar la figura personal del candidato.

    El 9 de enero pasado, durante una cena en la casa de Moisés Fachler, con dirigentes y candidatos a diputados, Luis Alberto Monge brindó, "por superar la encrucijada y recuperar la bandera que representa todo lo que se ha hecho en el país en materia de leyes sociales".

    Fachler brindó "por la unión del partido" y la candidata que Araya eligió para encabezar su papeleta de diputados, Laura Chinchilla –tras ponerse a disposición de los presentes para cualquier actividad proselitista– remató: "No quisiéramos cargar sobre nuestras espaldas el peso de una pérdida liberacionista".

    Ninguno de los presentes brindó por el triunfo o por el candidato. Así, la figura de Rolando Araya, en su tercer intento por alcanzar la Presidencia, se revela hoy apoyada íntimamente en lo que ha sido el sostén a lo largo de su vida: su familia.


    Familia

    Nombre: Rolando Araya Monge. Nacimiento: Palmares, 20 de agosto de 1947. Padres: Fabio Araya y Miriam Monge. Hermanos: Emilia, José Fabio y Johnny. Esposa: Casado con Leny Polonio desde hace 30 años. Hijos: Rolando (29 años), Carlos Andrés (26 años) y Marco Antonio (21 años).


    Finanzas

    Su casa de habitación: El lote mide 1.889 metros cuadrados, se ubica en Santa Ana y la casa posee 500 metros construidos.

    Otros inmuebles: Cuatro lotes en Sardinal de Carrillo, Guanacaste. En total suman un área de 802 metros cuadrados. Un lote en Los Ángeles de San Ramón de 2 hectáreas.

    Vehículos: Un Subarú Impreza, modelo 1994. Dos Hyundai Galloper, modelo 1999.

    Participación en sociedades: Ganadera El Arenal S.A: 33,00 por ciento. Cafetalera Guarumal Ltda.: 14,28 por ciento. Corea y Cundano S.A.: 10,00 por ciento.

    Ingresos regulares: ¢950.000 al mes producto de un contrato con Corporación Pipasa. $35.000 (¢12 millones) al año por consultorías en el extranjero.

    Deudas: Una hipoteca sobre su casa con el Banco de Costa Rica por $51.000.

    Declaración jurada de impuestos sobre la renta: Capital neto declarado al 5 de noviembre del 2001: ¢61.657.066.


    Expediente médico

    Según su médico de cabecera, el doctor Carlos Sancho Rojas, Rolando Araya goza de excelente salud.

    Su único padecimiento es una tendinitis leve, consecuencia de un esfuerzo al hacer ejercicios.

    No toma ningún medicamento de manera regular y nunca ha sido operado.


    Trayectoria

    Profesión: Ingeniero químico.

    Como ingeniero trabajó en: Fertica (1970) y TicaKnit (1972).

    Además, es consultor internacional en el campo de la alcoholquímica.

    Profesor de la Universidad de Costa Rica (UCR) en la escuela de Ingeniería Industrial desde 1984.

    Conferencista internacional en asuntos políticos.

    Cargos políticos

    Diputado en 1974.

    Ejecutivo Municipal de San José, 1978-1982.

    Ministro de Obras Públicas, 1982-1983

    Secretario general del PLN, 1983-1988

    Es uno de los cinco vicepresidentes de la Internacional Socialista.

    Publicaciones

    Método de acción ciudadana, Ilande, 1993.

    Surcos de esperanza, Cedal, 1987.

    Vino nuevo en Odres nuevos, 1992.

    Promesa de una nueva historia, EUNA, 1995.


    Galería de fotos

    1 (Ver imagen aparte) "Siempre hay quien lo pueda superar a uno, pero este era el momento de Rolando Araya", ha manifestado con convicción el candidato.

    2 (Ver imagen aparte) Su hijo, Carlos Andrés, así como doña Lenny, están seguros del triunfo de Rolando y creen que las adversidades fortalecieron la unidad familiar.

    3 (Ver imagen aparte) Rolando, un hombre de partido. Aquí junto a don Pepe Figueres, fundador del PLN; su tío Luis Alberto Monge, y el expresidente Óscar Arias.

    4 (Ver imagen aparte) Al regresar de Estados Unidos, donde fue becado por el American Field Service, Rolando Araya tenía 17 años.

    5 (Ver imagen aparte) Su boda con Lenny Polonio, lleva 30 años y estuvo precedida por ocho años de noviazgo. La anhelada fecha llegó el 6 de noviembre de 1971.


    © 2002. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com