Informe especial

En el nombre del tango

Jorge Arroyo
setter@racsa.co.cr


La palabra parece haberse escapado de las portadas de los viejos long-plays de acetato y de los carteles que anunciaban las películas argentinas de Gardel, para mostrarse sin pudor en rótulos de academias y anuncios de periódico y televisión.

¿Quién no ha visto en el último par de años el letrero "Clases de tango" en la oferta de muchas escuelas de baile?

Además:
Infográfico:
  • Pasos clásicos 1
  • Pasos clásicos 2

  • El tango se expresa
  • Voces al compás
  • Llegarle al tango
  • Para caer en sus redes
  • ¿Cómo ignorar el apogeo que han tenido numerosos espectáculos de tango presentados en prestigiosos clubes y hoteles del país?

    La radio y la televisión también han reaccionado ante esta tendencia abriéndole espacio al tango en su programación.

    "El fenómeno no es nuevo porque el tico siempre ha sido tanguero", podría decir alguien.

    Sí, pero no, pues hay una diferencia clave, y la explica el exembajador de Argentina en Costa Rica, Oscar López Salaberry: "Por décadas, al costarricense le gustó cantar tangos, pero de hace dos años para acá se ha desatado en el país un enorme interés por el baile del tango. Lo que la gente quiere hoy es aprender a danzarlo".

    La verdad de sus palabras puede demostrarse con hechos concretos.

    Entre agosto y noviembre del 2001, cada noche de lunes, la sede de la Alianza Francesa, en San José, se llenó de gente gracias al proyecto "El tango en París", iniciativa de López.

    "No importaba cuánto lloviera, cada semana llegaban al menos 80 personas deseosas de aprender a bailar tango", recuerda Oscar, tras explicar que primero grababan en vivo el programa de radio Simplemente tango con cantantes y bailarines, y después impartían una lección gratuita para los presentes. "Teníamos que apagar la luz para que la gente se fuera", relata jocoso.

    El éxito se repitió en el 2002, también entre agosto y noviembre, cuando el Club Unión se convirtió en sede de un proyecto similar.

    Aprender a bailar tango con la guía de profesionales fue la motivación que convocó a cientos de personas durante unos 16 miércoles consecutivos. La embajadora de Inglaterra, Georgina Batler; el exembajador de Estados Unidos, Thomas Dodd; y el empresario Antonio Lehmann fueron algunos de esos entusiastas alumnos.

    En cuatro ocasiones más, el año pasado, quedó demostrada la atracción que este baile ejerce sobre los ticos: en junio, más de 300 asistentes –entre padres de familia y estudiantes– se dieron cita en el colegio Humboldt exclusivamente para aprender sobre los orígenes y el desarrollo de esta danza centenaria a través del show "La historia no autorizada del tango".

    Este mismo espectáculo congregó, en julio del 2002, a unas 350 personas en el Club Unión, y un mes después, en agosto, a unos 250 asistentes en el hotel La Condesa.

    De nuevo, a mediados de diciembre, la Casa Italia se llenó a estallar con una presentación de la compañía de baile Fantasía de Tango.

    La Revista Dominical quiso rescatar el auge de este baile en San José y encargó al dramaturgo Jorge Arroyo la singular tarea de hurgar en la antropología de esta danza que, poco a poco, se incorpora al acervo nacional.

    El resultado es un texto rico en información y melodía, escrito a partir de letras de tangos que muchos lectores conocen y cantan.

    Quizá después de leerlo, usted también decida unirse a la milonga.

    Larissa Minsky,
    lminsky@nacion.com
    editora

    El tango se expresa

    El tango es un sentimiento triste que se baila", expresó Enrique Santos Discépolo, lumbrera de esta danza universal. Pero en Costa Rica la tristeza queda de lado y en su lugar se conjura algo parecido a la nostalgia, cuando a los ticos nos da por ponernos tangueros.

    Cimas de este arte no nos resultan extrañas: los nombres de Magaldi y de Gardel son conocidos para el alma nacional. A Carlitos, hasta un monumento le tenemos en el parque que se encuentra frente a la iglesia de La Soledad. La noticia de su trágica muerte fue el colofón a aquella vida y voz tan conocidas por nuestros padres y también por nosotros, pero no significó que se nos apagasen las ganas de bordonear guitarras cantando Volver o el Adiós Muchachos.

    Ahí arranca la cosa: a los costarricenses nos han gustado las poéticas –y a cada tanto cursis– letras de los tangos, pero para entonarlas imitando al zorzal criollo. Y ya es de rato que nos tiramos a pista, literalmente, a dibujar sus pasos de enrevesada elegancia. Pero, ¿qué es esta danza, cuál su encanto y de dónde nos sale a los ticos lo tanguero?.

    El alma inquieta

    La palabra "tango" parece venir de los africanos que llegaron al Río de la Plata como esclavos. Se considera que "tango" y "tambo" son onomatopeyas referidas al tam-tam utilizado en los bailes negros y que el término arranca del pedido de baile hecho en aquel dialecto: "tocá tango" (tocá el tambor). Pero es hasta 1984 cuando la Real Academia de la Lengua le abre campo en su Diccionario como "baile argentino de pareja enlazada".

    Una parte sustanciosa de la esencia del tango es su permanente evolución en todos sus aspectos y, fundamentalmente, en canto, música y baile.

    Nació en Argentina, pero abrazó al mundo cuando París y Hollywood le dieron carta de aceptación. Parido entremedio del siglo XIX y bailado inicialmente entre hombres, pasó rápidamente a los arrabales, donde se hizo música noble en puteros rancios. Abonaron el terreno los inmigrantes, a quienes el tango dio razón de ser y ellos le aportaron sentimiento de denuncia social. Con aquellas notas agoreras, los compadritos que vivían con el cuchillo a flor de piel, pudieron decir lo que de otra manera callaban. Y mientras estos fascinerosos arrastraban por el mundo su dolor de parias que el destino se empeñaba en deshacer, los niños-bien con quienes alternaban en los bajos fondos, se llevaron su música a Francia donde la posicionaron en la clase chic, que adoptó al tango, pese a su extranjería y reconocida baja procedencia.

    Corrían los años 20 y al gran Rudy Valentino le tocó abonar lo propio cuando le llegó la consagración de su carrera con Los cuatro Jinetes del Apocalipsis. El Divo se mandó unos ribetes tangueros que enloquecieron la pantalla, adosándole el sello Hollywood a los pasos germinados en el Río de la Plata –ese río con pretensiones de mar–, ahora acreedores de visa internacional.

    Baile único
    Quizá los pasos se puedan aprender en diez minutos, pero bailar tango bien es otra cosa. La tensión corporal, el manejo del equilibrio y hasta la mirada son diferentes.

    Para entonces, el tango no era solo tonada sino que se le habían incorporado letras. Como prostibulario y marginal que era, rehusó buscar su terminología en la Academia, y la halló en la poesía del lunfardo, el idioma mezcla de rabia, dolor fe y ausencia, que moja porteñamente al Buenos Aires querido.

    Hecho el tango, los años 30 lo adecentaron. París lo desparramó por Europa y los países lo apapacharon y hasta lo completaron: Italia le regaló el acordeón.

    Las voces ronquetas acariciaban en ensueños con suaves murmullos los oídos de las mujeres de entreguerras, y las diosecillas del canto proponían en los hombres un curioso machismo de chulo con posibles. Estaba hecha la silueta que pinta la elegancia, a la que se unía el desgarre de las pobres viejecitas abandonadas y la culpa del hijo malevo que se arrepentía en compás de cuatro por cuatro, la mayoría de las veces.

    Todos los elementos confluyeron y el mundo aplaudió y bailó y cantó. ¿Por qué íbamos a ser los ticos la excepción?.

    Los ticos somos tangueros desde hace décadas y dados a escucharlo, cantarlo, bailarlo, e inclusive, componerlo. (¿Sabían que Caña Dulce y Pasión son tangos?)

    En la década del 40, el "Cuadro Buenos Aires" en Costa Rica fue el eco y resultado de la expansión mundial de esta danza y, muy seriamente, la sembraban por nuestro terruño.

    En los años 60 y 70, algunos profesores de baile algo le hacían al asunto –con cuestionables resultados–, y no faltaba un perdido numerito tanguero en las veladas de escuela. También estaban las coreografías del Teatro Nacional o las que se armaban en los salones de baile.

    Para cantarlo, hace lustros en aquel Piano Bar Latino de Lety, hombres, mujeres y frutas cantaban "Yira, Yira" a medianoche. Y en el Centro Comercial El Pueblo aún está el Rincón del Tango del Ché Molinari, donde el público ve caer las hojas muertas de su juventud sin demérito del empuje de agarrar el micrófono y sentir que interpreta al estilo del Polaco Goyeneche.

    Hoy se manifiesta ganando espacio: Se publicita en academias, hay talleres para aprenderlo, las veladas tangueras van del Club Unión a la Alianza Francesa y a Puerto Viejo, pasando por las Casas de Cultura y La Comunal, todo reforzado por la facilidad con que se consiguen los discos compactos que incluyen lo conocido y lo por conocer, desde la meliflua Libertad Lamarque al barroco modernismo de Astor Piazzolla, o de Aníbal Troilo a Susana Rinaldi. Para gustos, hay un cambalache donde se ha mezclado la vida de esta forma de expresión e interpretación y a los costarrisueños les ha agarrado la perseguidora con la danza del bandoneón y el lagrimón piantao.

    Tirarse a pista

    "Bailar tango en Costa Rica tiene muchas décadas, y no como baile de élite. Las películas argentinas también indujeron a buscarlo y bailarlo con bastante aproximación. Llegaban algunos a enseñarlo.

    Los salones de baile tenían una vida intensa y el tango encontró espacios de una expresión no tan pirotécnica como la que hoy vemos, pero sí muy sentida y auténtica", manifiesta el estudioso y difusor de cultura popular Dionisio Cabal.

    Pero quizá debido a que el tango requiere de algo de pericia y estudiado buen gusto, durante años la ticada ha privilegiado danzones y cumbias, más fáciles para mover el esqueleto y menos riesgosas para hacer el ridículo.

    Ahora, y probablemente ayudado por un mercadeo puntual, parece que el miedo ha disminuido y muchos demuestran más que buena disposición para aprender las corridas, vueltas y sentadas que propone el tango liso y sin arabescos, el de salón.

    Ya el programa de Fernando Tristán, La Esquina del Tango, en canal 13, partió plaza con aquel desfile de músicos, cantantes y bailarines de todo género y catadura tanguera. En nuestro listado de enlaces de esta danza, no podía faltar la radio. Así se comenzó a difundir entre las generaciones que nos precedieron y ahora tenemos programas específicos, con gran aceptación de la audiencia. Para muestra, un botón, el más conocido: Simplemente Tango, programa que sale al aire de lunes a sábado a las 9 p. m. por radio Eco (95,9), y que suma más de dos años y 650 programas. Su conductor, Oscar López Salaberry, invita constantemente a gente de nuestro medio para tertuliar tangueramente, pero, además, este argentino radicado en Costa Rica presenta un espectáculo bien armado: "Así se baila el tango".

    En el restaurante Baalbek, subido en las montañas de Heredia y con todas las luces metropolitanas de fondo, asistimos a su show, entretenido y didáctico. Escuchamos las canciones clásicas, vimos cómo se baila un valsecito criollo y varios tangos de figuras y hasta tuvimos oportunidad de medir al propio López interpretando una melodía, para rematar con Héctor Iván Quintero, de oficio albañil, cantando ejemplos surtidos, con voz y tono. Y al final... ¡Clase gratis para los que quisieran! A la misma pista donde los profesionales se lucen, saltan los asistentes, quienes –orientados por los intérpretes– construyen el último número de la noche.

    Tango lo citas

    Para acercarse a este baile universal, el mapa josefino luce variopinto.

    Adrián Goizueta, quien ha paseado desde hace meses su recital Tangóyaz por diferentes lugares, dice que el tango es "un lenguaje auténtico, sin país definido", y no cabe duda de que rompe nacionalidades. Tangóyaz es un deleite hecho por músicos de primera (Luis Monge, Iván Rodríguez y Danilo Castro), que se completa con los acertados comentarios que pueblan el espectáculo. Es un recorrido por el repertorio del Parnaso tanguero y, según apuntan, "también por algunos experimen-tangos del propio Goizueta". La cartelera seguirá en ruta en el 2003, los ratos en que esté por aquí y no ande de gira por Europa.

    La compañía de baile Fantasía de Tango, dedicada a la investigación y la enseñanza de este género, presenta los últimos viernes de cada mes una Milonga para quien quiera apreciar su trabajo. (La Milonga es una de las variaciones musicales y dancísticas del tango, pero en este caso aplica como nombre genérico para su espectáculo). Las presentaciones son en La Hulera, en el centro de Escazú.

    Con este movimiento de rompe y rasga, la participación y la asistencia no se detiene en edades: igual disfrutan los quinceañeros que la tercera edad que lo traía desde siempre como suyo. Esto de los años, el tango se lo brinca con garrocha: en el Centro Israelita, un exitoso grupo tanguero contó con señoras mayores de 80 y todo el mundo encantado.

    "Nos estamos acercando al tango porque lo hemos ido conociendo –opina la profesora Pamela Camacho–. Ahora, hay más lugares para ver tango, hay programas de radio y una escuela especializada, también se abren espacios para practicarlo"... ¡Y la gente está aceptando la invitación!.

    La rosa que engalana

    Los viernes y sábados hay un reducto de Argentina en Zapote: el restaurante El Día que me Quieras (teléfono 281-0127, donde no se cobra admisión). A partir de las 9 p. m., mientras uno se manda un excelente bife chorizo con un vino tinto austral, vigilado por la foto del gran Diego y atendido por meseros endelantalados con la bandera blanquiceleste, irrumpe María Julia Berdé, presentadora del espectáculo "Con permiso... Soy el tango" e introduce a dos cantantes en buen contraste de edad, clavel rojo en el bolsillo, quienes, acompañados de un magnífico intérprete guitarrero (Antonio Meléndez), viajan por lo más conocido del cancionero de marras. Las interpretaciones alternan con dos bailarines que, en lugar de presentar coreografías, improvisan el baile a como lo sienten, empapando la noche.

    Participativo
    El tango es un baile interactivo entre los proponentes. Pero también es participativo para la audiencia: verlo bien bailado es un tiquete al deseo.

    El propio administrador del lugar, Marcelo Cerutti, se luce con la tonada que da nombre al sitio y, para remate, al final del programa, se reúnen "los de adentro" (cocineros y saloneros) para entonar Garufa a todo meter frente al respetable –que por cierto es bien nutrido– dando claras muestras del alma tanguera que estamos sacando por las noches y en las lunas suburbanas.

    "En cualquier parte del mundo se encuentran tangueros que no dejan morir este género musical. Costa Rica no es la excepción", opina la señora Berdé.

    La otra esquina

    Al tango lo respalda con orgullo un pueblo entero. Si alguno critica que se ha desarrollado más allá de lo convencional, eso ya es riqueza. Tal desarrollo no va ccontra lo clásico.

    El círculo de difusores del tango puede no ser muy grande, pero es muy activo. Unos lo enfrentan como el baile de exquisito y decantado refinamiento técnico, otros lo asumen en su rango más popular. Un baile con alma de tahúr o de magnate, según se mire. Una danza que se ramifica para que cada cual la ejecute de acuerdo con su pericia y dedicación.

    Dionisio Cabal considera que "la difusión viene paralela con la diversificación en la oferta de las academias de baile y su mercadeo resulta determinante. No es que haya habido aquí una valoración más profunda de la que hubo antes. En Costa Rica hay aficionados que desde hace muchos años conocen muy bien la historia, orígenes e intérpretes del tango, tanto del canto como de la danza. Hoy el número crece, pero cuando se da una explosión como esta, es un fenómeno de mercadeo. Su parte lamentable es que los partícipes no conocen el ABC del tango, pero lo mismo ocurre con otros ritmos latinos, en boga aquí. Su lado positivo es que el tango, por su complejidad y extraordinaria belleza, implica la elevación estética de la capacidad de los bailarines. El tango es una cultura, y se puede soslayar que la gente no domine su pequeña enciclopedia básica porque, al menos, lo está bailando", concluye el folclorista.

    "Seremos ella y él"

    ("y con su voz, mi angustia cruel, será más leve...")

    El tango es atrayente, expresión desarrollada de una forma del baile popular llevado a lo artístico, a categoría de exquisito. Algo similar al fenómeno del flamenco.

    Bailar tango es sensual. Su juego de piernas y vueltas, sus roces y caídas proponen un aire de cosa rica al que no conviene resistirse. No es un baile para bailar con sotana (aunque quien quita un quite). Pero es un baile macho, eso sí.

    El hombre es el que "lleva", pero sin apretar mucho porque ahoga a la mujer, ni soltarla como para que se le vaya. Pero también ganan aquellas que se acoplan bien a compartir con el sexo opuesto las propuestas de gallera para que se dé el milagro, cerrando los ojos para oír mejor.

    Digamos que es un baile interactivo entre los proponentes, donde cada uno busca cómo hacerse una gauchada. Pero también es participativo para la audiencia: verlo bien bailado es un tiquete al deseo.

    Ahora que el nuevo siglo parece habernos desinhibido bastante y con el empujoncito snob que nos dan la difusión por televisión, radio y academias, a los ticos nos han aumentado las ganas por probar el ansia ciega de querer darnos unos pasitos.

    La suerte está echada y también por dónde y cómo jugarla. ¿Por qué habríamos de quedarnos sin intentar bailar un tango hasta que tiemblen las baldosas del bailongo?


    Voces al compás

    Carlos Ovares, bailarín,
    director del Taller Nacional
    de Danza (TND).

    "El tango es una de las expresiones de la danza más apasionadas que existe. Dentro del baile popular es la danza de pareja de la que podría decirse que es la que más se da íbailando en uno soloí. Es una conjunción de virilidad y femineidad".

    Luis Diego Herra,
    compositor.

    "El tango encarna nostalgia, tristeza, dramatismo, frustración, descontento, rencor y melancolía dentro de un estilo musical que permite libertades creativas como pocos estilos populares lo dejan hacer. Este ritmo deja mucho espacio para la creatividad".

    Alberto Zúñiga,
    crítico de música.

    "Tango es el extremo. Caemos con el tango. Nos levantamos con el tango. Podría ser algo tan práctico como no sucumbir".


    Llegarle al tango

    La compañía Fantasía de Tango (550 metros al este del cementerio de Guadalupe, altos de Panasonic, teléfonos 285-4143 y 385-9331), ofrece cursos permanentes, a partir de la segunda semana de enero. Mensualmente, organizan milongas o prácticas de tango.

    En la escuela de bailes populares El Malecón (Avenida Segunda, 175 metros al este de la Plaza de la Democracia, teléfonos 255-03-78 / 222-32-14) se organizan cursos de 1 ó 2 meses. También el Centro de Artes Promenade (Zapote, teléfono 283-6660) da clases.

    El Centro de Enseñanza e Investigación del Baile Popular Merecumbé (tienen academias en San Pedro: 224-3531; Desamparados: 219-8787; Tibás: 240-8511; Alajuela: 442-3536; Heredia: 237-0851; Cartago: 592-1055) imparte el tango en el tercer nivel de sus cursos, pero usted puede solicitar clases particulares.

    Este año podrá enriquecer conocimientos con los seminarios especializados que imparten el grupo "Con permiso... Soy el tango" (teléfono 573-4361) en el edificio Rembrandt, 125 metros al sur del hotel Aurola Holiday Inn.

    A principios de febrero, Oscar López Salaberry impartirá un curso de tango para principiantes en la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Escazú. Más detalles en el 228-5757. También el próximo mes, López presentará en el salón Pura Vida, en La Garita de Alajuela (teléfonos 433-9538 y 256-0203, extensión 206) el espectáculo "La historia no autorizada del tango".


    Para caer en sus redes

    Un sitio para iniciarse: http://www.abctango.com.ar/

    O entre por la puerta de: http://www.elportaldeltango.com/frnews.htm

    ¿Historia del tango? Vaya a: http://www.esto.es/tango/Historia/historia.htm

    Amplíe en: http://www.todotango.com/spanish/main.html

    Un gustazo, oír a Gardel: http://www.tangoshow.com/htm/musica/


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