Farándula

Abracadabra sale del sombrero

Ivannia Varela
ivarela@nacion.com

Después de 27 años, el famoso cuarteto argentino se reencuentra en Costa Rica para hechizar a su público.

Probablemente, para los adolescentes de hoy, "abracadabra" sea solo un término relacionado con magia, trucos o brujería. Para quienes tienen entre 25 y 30 años, debe de ser el nombre de un dúo que esporádicamente realiza conciertos en distintos puntos del país.

Mas para los que llegaron a los 40 o apagaron ya sus 50 velas, la palabra "abracadabra" hace estallar un volcán de nostalgia en su interior. Los remite al famoso cuarteto argentino que, en la década de 1970, se ancló en Costa Rica, arrancó suspiros, puso a cantar a toda la gente y dio origen a centenares de romances.

Fotografías:
  • El grupo

    Además:
  • ¿Qué pasó con ellos?
  • Así fue. El grupo, compuesto por Manolo Droblas, Orlando Bertarini y los hermanos Víctor y Miguel Kapusta, se grabó para siempre en el recuerdo de una generación de ticos que hicieron fila en las afueras del antiguo salón Versalles, el cine Rex, el club Unión, el hotel Crystal, discotecas y gimnasios. Todo con tal de escuchar a Abracadabra interpretar canciones como Son tantas noches ya; Un lugar, un café; Yo me voy, tú te vas; La distancia; Perderás y Aquel puñado de arena, entre otras.

    Si bien el conjunto se desintegró a finales de 1976, la mayoría de estas piezas siguieron escuchándose.

    Por eso, la noticia de que el cuarteto se reunirá de nuevo para hacer dos únicas presentaciones en vivo (el 16 y 17 de mayo, en el Costa Rica Contry Club y en el hotel San José Palacio, respectivamente), ha emocionado muchísimo a los viejos fans y causado gran expectativa entre muchos jóvenes que crecieron oyendo a sus padres hablar del grupo.

    La seducción

    Fue el 15 de diciembre de 1972 cuando estos cuatro muchachos de pelo largo y pantalones campana tocaron por primera vez en Costa Rica. Su debut tuvo lugar en el Club Unión.

    Para entonces, ya estaban consolidados en América del Sur, donde sus éxitos se programaban día y noche en la radio.

    Aunque los discos del conjunto no se conseguían todavía en Costa Rica, radio Mil se encargó de hacer famosa su música. Roberto Giralt Castro, desde entonces gerente general de esa radioemisora, viajó a Argentina en 1971, escuchó la música de Abracadabra y decidió darla a conocer en el país con el tema Por una mujer.

    Como la pieza fue tan exitosa, se amplió el repertorio de canciones del grupo, se empezaron a transmitir también entrevistas pregrabadas y se iniciaron las gestiones para traerlos a Costa Rica, relata Rafael Felo Fuentes, actual director de producción de radio Mil.

    El empresario Carlos Lachner Guier, uno de los socios de esa emisora, aún recuerda cómo se abarrotaban todos los lugares donde daban presentaciones.

    Recuerdo vivo
  • A pesar de los años transcurridos, muchos ticos siguen cantando los éxitos de esta agrupación.
  • La prensa de aquellos años dedicaba amplios espacios a informar sobre las actividades de la agrupación, especialmente cuando se acercaba una de sus visitas al país.

    Tan buena impresión les causó Costa Rica a Víctor, Manolo, Miguel y Orlando, que programaron más y más giras. Entre 1972 y 1974 se presentaron en diferentes salones y dieron conciertos en festivales intercolegiales de instituciones como La Salle, el Sión y el Saint Clare.

    "Nosotros siempre les seguíamos la pista. Íbamos a algunos de los conciertos y nos aprendíamos las canciones de Abracadabra para después cantarlas en serenatas. Siempre había alguna que se ajustaba para la ocasión", recuerda Rafael Mora Gamboa, quien, en aquella época, era estudiante universitario.

    Él, como muchos otros costarricenses, todavía recuerdan la letra de canciones como Quédate; Domingo en Buenos Aires;Estoy metido contigo; Luna de Xelajú e Imagínate.

    La tradición era que, en casi todos los espectáculos, Abracadabra se presentara después de un grupo o artista nacional como Paco Navarrete o el conjunto Vía Libre que, por cierto, se creó en 1973 y tuvo influencia de las corrientes del cono sur que se escuchaban a través de emisoras como radio Mil y Titania.

    "Fue una época muy especial para cantarle al amor. Nosotros, al igual que otros conjuntos como Amigos, Manantial o Gaviota, no podíamos escapar al fenómeno que desataban grupos extranjeros como Abracadabra, Banana o Donald", evocó Fernando Castro Sandí, fundador de Vía Libre.

    Igual opinión tiene el compositor Carlos Guzmán, de Gaviota, quien siempre admiró a estos artistas argentinos por la forma en que tocaban los instrumentos y los interesantes juegos que hacían con sus voces.

    Aunque todos cantaban, Miguel se encargaba de la batería; Orlando, de los teclados; Manolo, del bajo, y Víctor, de la guitarra.

    Tiraron anclas

    Seducidos por la estabilidad de Costa Rica, los integrantes de Abracadabra decidieron, en 1975, trasladarse a vivir acá por un tiempo. Era el país perfecto para realizar giras al norte de América y así conquistar otros públicos. Además, los muchachos tenían la facilidad de grabar en El Salvador para la compañía Disesa, que era socia de RCA, en Argentina.

    Desde la primera vez que llegaron al país y durante todo el tiempo que se prolongó su estadía, se hospedaron en el hotel Crystal, en La Uruca (hoy, el edificio que ocupa Repretel), donde casi a diario las admiradoras se amontonaban para conseguir autógrafos.

    En una habitación acostumbraban dormir los hermanos Kapusta, y en otra, Orlando y Manolo, quienes se convirtieron en amigos del alma; más aún porque se habían conocido mucho antes, cuando ambos tenían 13 años, y vivían en el barrio Boedo, en Buenos Aires, donde compartían la afición por la música.

    Mientras vivían en el hotel Crystal, los argentinos decidieron, además, incursionar en la televisión y empezar a hacer giras por Centroamérica. Fue así como en canal 7 estrenaron un programa llamado El show de Abracadabra, en el cual alternaban su música con la llegada de invitados especiales y números cómicos que ellos mismos preparaban.

    "Fue un éxito increíble. En dos meses barrimos con los ratings", comenta Bertarini, el único integrante de Abracadabra que todavía vive en Costa Rica y, según dice, no piensa marcharse pues esta es ya su patria, y pasa feliz en una cabaña rodeada por cipreses y hortensias en San José de la Montaña, Heredia.

    Para consentir a los patrocinadores de aquel programa, Bertarini y sus compañeros sorprendieron al público con comerciales que ellos mismos musicalizaban y que todavía permanecen en la memoria de muchos. Uno de los primeros jingles que grabaron fue el de productos Jacks, cuyo pegajoso estribillo decía: "Porque Jacks y tú dan sabor a juventudÖ"

    Siguió luego el anuncio de chocolates Gallito –"Una cascada de chocolate, una dulce sonrisa Gallito..."– .Otros que la gente coreaba a diario eran: "Toyota te lleva a mi lado, Toyota sabe que te amo..." y "En el Ibis será donde encontrará lo mejor para usted y el hogar". Este último promocionaba a la desaparecida tienda El Ibis, en la Avenida Central.

    En aquel tiempo también se dieron a la tarea de componer melodías que inmortalizaran localidades costarricenses. Por eso, nació la canción Puerto Limón y una nueva versión de Luna liberiana.

    Mientras todo esto sucedía, los muchachos de Abracadabra también comenzaron a gestionar su residencia, sin imaginarse que su decisión de quedarse a vivir Costa Rica desataría un polvorín en sectores que los consideraban una amenaza para los artistas nacionales.

    La burocracia, por un lado, y las críticas continuas, por otro, hicieron que el proceso fuera agobiante. Debieron esperar hasta 1976 para lograr su cometido.

    "Nos desgastamos tanto en aquella pugna que olvidamos nuestras primeras intenciones. No realizamos las giras que teníamos previstas a México y a Estados Unidos, y en cambio, nos quedamos acá, enfrentando tantos dimes y diretes. Por eso, cuando ya obtuvimos la residencia, estábamos cansados. Si bien retomamos los conciertos y volvimos a poner al aire el programa de televisión durante siete meses más, optamos por hacer un impasse ese mismo año", explica Bertarini.

    De esta forma, Miguel, Víctor y Manolo regresaron a Argentina, supuestamente para visitar a sus familiares. Jamás pensaron que ese hecho conduciría a la desintegración del grupo, pues cada uno comenzó a labrarse un destino distinto. Orlando fue el único que no se marchó. (Ver nota "¿Qué pasó con ellos?").

    Nuevos bríos

    En 1987, Orlando, Miguel y Víctor (quien estaba realizando una gira como solista), volvieron a reunirse en Costa Rica y, entre broma y broma, retornaron a sus viejas andadas. Organizaron varias presentaciones y hasta grabaron un nuevo disco de larga duración con las piezas que los catapultaron.

    Unos meses más tarde, Miguel tomó un avión con destino a Buenos Aires, pero Orlando y Víctor se comprometieron a continuar con el espectáculo. Su música cautivó a las nuevas generaciones.

    No obstante, en 1997 debieron hacer un paréntesis en sus actividades pues Víctor se trasladó a vivir a Arizona, Estados Unidos. Ello debido a complicaciones de salud de su hijo Iván (fruto de su matrimonio con la costarricense Eugenia Mena Jiménez). Los médicos les dijeron que el asma bronquial del niño –quien hoy tiene 10 años– empeoraría con la humedad de Costa Rica.

    Pese a la ausencia de espectáculos, el nombre de Abracadabra siguió vibrando en el recuerdo de muchos ticos, jóvenes y viejos, y los conciertos que ofrecerán este viernes 16 y sábado 17 de mayo serán una ocasión para demostrarlo.

    Será la primera vez en 27 años que tocarán juntos los cuatro músicos. Sin embargo, Bertarini asegura que será solamente por estos dos días, pues no tienen ninguna intención de unirse permanentemente. "Lo que queremos es honrar al público que durante todos estos años nos ha pedido que nos reunamos, para así evocar viejos tiempos".

    Podría decirse que Orlando y Víctor –por la experiencia que tuvieron hasta hace poco– están muy familiarizados con las piezas de Abracadabra, pero Miguel y Manolo han debido dedicarse en las últimas semanas a ensayar solos, cada uno en su casa. El primero en Argentina y el segundo, en Francia, donde radica. Desde ayer, que arribaron a Costa Rica, solo piensan en cómo se van a desenvolver en el escenario. Su plan es revivir, durante los shows, la mayor parte de su repertorio, incluidos sus pegajosos jingles.

    Además, recibirán el disco de platino por parte de la disquera BMG, debido al lugar privilegiado que siempre han tenido las ventas de su música.

    Y, para cerrar con broche de oro, ambos espectáculos incluirán la pieza con la solían despedirse de su público Chau cariño chau.


    ¿Qué pasó con ellos?

    Víctor Kapusta, Manolo Droblas, Orlando Bertarini y Miguel Kapusta obtuvieron la residencia costarricense en 1976. Sin embargo, el cuarteto se desintegró ese mismo año y solo Bertarini se quedó a vivir en el país. (Foto: Cortesía de Orlando Bertarini/La Nación).

    A los ticos les ha resultado relativamente fácil seguirle la pista a Orlando Bertarini y a Víctor Kapusta, pues juntos han dado varios conciertos en la última década. Pero muy poco se sabe de los otros dos integrantes de Abracadabra.

    Desde París

    ¿Qué ha sido de Manolo Droblas desde 1976? En conversación telefónica desde Francia, contó que vivió en Israel 15 años, hasta 1991. Allí se casó con una mujer llamada Annie (prefirió reservarse el apellido) y tuvo dos hijos: Lirán, una jovencita de 16 años, y Yan, un adolescente de 13.

    Tras la guerra del Golfo Pérsico, Manolo y su familia se trasladaron a una pequeña ciudad ubicada al noroeste de Francia, donde nació Anael, hoy de 11 años.

    Durante todo este tiempo, Manolo se dedicado a varios negocios que no quiso detallar. Tan desligado de la música ha estado, que lleva varias semanas de ensayar día y noche para las presentaciones.

    Desde Buenos Aires

    La última vez que el baterista de Abracadabra, Miguel Kapusta, visitó Costa Rica fue en 1987. Desde entonces, solo mantiene contacto con su hermano Víctor, quien resumió así sus vivencias.

    Miguel tiene una hija y dos varones: Patricia, de 19 años; Machi, de 15, y Nahuel, de 10.

    Con su tercera esposa, Alicia, se ha dedicado en los últimos años a la venta de bienes raíces en Buenos Aires. Es "hincha" del Boca Juniors, apasionado del futbol y un elector que jamás votará por Carlos Ménem.

    Pese a las dificultades que ha enfrentado su país en los últimos dos años, él no se desanima. Ni siquiera porque, en medio de la crisis argentina, no lograba conseguir pasaporte para viajar a Costa Rica. Dichosamente, ese contratiempo se solucionó hace varias semanas.

    Desde Arizona

    En 1986, Víctor Kapusta, guitarrista de Abracadabra, decidió visitar Costa Rica en una gira promocional. Buscaba convertirse en solista y aquí se unió con Bertarini para revivir los éxitos de Abracadabra. Pero, además, conoció a la costarricense Eugenia Jiménez, con quien contrajo nupcias en 1991. Tuvieron un hijo, Iván, y se convierten en una familia de cuatro con Germán, de 25 años e hijo de un matrimonio previo de Eugenia.

    En 1997, los Kapusta Jiménez debieron tomar la díficil decisión de marcharse a vivir a Arizona, en busca de un clima menos húmedo para el pequeño Iván, quien padecía de asma.

    Hoy, Víctor se dedica a la cría de caballos de carrera y se involucra en las labores domésticas, pues su esposa es una exitosa empresaria y el día no le alcanza para todo el trajín. Tras separarse el grupo, Víctor Kapusta siguió cantando y componiendo, pero además se dedicó a vender propiedades, cuero curtido y caballos.

    Desde San José de la Montaña

    Tras la disolución del grupo, Orlando Bertarini metió cabeza y se quedó a vivir en Costa Rica. Su padre, quien lo llamaba constantemente por teléfono para que regresara a su patria, no podía comprender el porqué de aquella decisión. Todo cambió cuando el señor visitó el país en un viaje de cinco días y, al marcharse, le dijo a su hijo: "Tenés toda la razón, ya entiendo por qué querés quedarte aquí".

    Desde entonces, Orlando ha vivido en Escazú, Santa Ana y, desde hace más de 20 años, en San José de la Montaña, Heredia, donde adquirió un terreno con vista panorámica y levantó una acogedora cabaña. Allí vive con su hijo Néstor, de 22 años. De la madre del joven, la costarricense Cris Castro, Orlando se divorció hace seis años.

    Dentro del grupo familiar también pueden contarse una cachorrita rottweiller y el consentido Chucho, un gigantesco San Bernardo.

    Orlando se define como un hombre hogareño, con un grupo de amigos muy reducido. Además dice ser muy activo y siempre tiene un proyecto entre manos. En todo este tiempo, además de dar conciertos con Víctor Kapusta, ha a compuesto canciones para algunos artistas y, varias veces, ha fungido como promotor de grupos musicales como Naranja, Papel y Lápiz, Los Abejorros y los Hicsos.

    A Manolo, su amigo de infancia, no lo veía desde 1976. Por eso está muy emocionado con este breve encuentro de Abracadabra.


    © 2003. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com