Medicina

Salud en tercera (y cuarta) dimensión

Camila Schumacher
schumacher@nacion.com


La tecnología hace visible lo invisible y, cuando de medicina se trata, permite explorar el cuerpo milímetro a milímetro

La cuarta dimensión –que es tercera dimensión pero en tiempo real– permite a las madres formarse una idea muy clara de cómo será su bebé. (Foto: Clínica Santa Fé;/Para La Nación).

Quién no recuerda haberse puesto alguna vez esos anteojos de cartón, casi caseros, con un lente azul y otro rojo, que ponían en relieve imágenes impresas y cinematográficas? ¿Cómo olvidar cuando, con bombos y platillos, la industria del entretenimiento le sacó provecho a la tercera dimensión?

Ahora, con mucha más discreción pero con igual éxito, la medicina costarricense le está sacando ventaja a esos mismos recursos. De la mano de la tecnología, los doctores pueden explorar el cuerpo humano como nunca antes, ya sea para intentar curarlo, o bien, para hacer un diagnóstico muy certero.

Equipos modernos, con softwares de tercera y cuarta dimensión, permiten a especialistas de diversas ramas de la medicina conocer con exactitud las dimensiones de un tumor, saber qué arterias compromete y hasta qué forma presenta; o bien detectar con suma precisión malformaciones en un feto o predecir si tiene anemia y en qué grado.

Rayos contra el cáncer

Durante más de 70 años, la radioterapia debió conformarse con la información obtenida de imágenes planas –es decir, bidimensionales–, proveniente de placas de rayos X o de monitores de video.

Desde hace un tiempo, sin embargo, la medicina se revolucionó gracias a las computadoras de alta velocidad de procesamiento y manejo de información, y al gran desarrollo tecnológico en lo que se refiere a la obtención de imágenes.

Así apareció la radioterapia tridimensional conformada (3D), una modalidad terapéutica que permite diseñar y ejecutar un tratamiento mucho más específico para los pacientes que padecen de cáncer.

Hoy, esta técnica –que en países como Estados Unidos ya no es una novedad– también está disponible en Costa Rica, hasta el momento en el Centro Médico de Radioterapia Irazú, en La Uruca.

Los tratamientos, que pueden aplicarse con intención adyuvante (preventiva), curativa o paliativa (para el alivio de los síntomas), tienen un costo aproximado de $9.500 (cerca de ¢4 millones). En hospitales de Estados Unidos, el costo puede ascender a unos $30.000 (¢12,6 millones).

La mayor ventaja de este acelerador tridimensional es que permite subir la dosis de radiación y aumentar así el control sobre el tumor, pero con una morbilidad menor (sin afectar el tejido sano).

"La radioterapia tridimensional conformada nos permite garantizar una óptima cobertura espacial del tumor, administrar dosis mayores de radiación y proteger las áreas circundantes. Si el tejido sano que rodea al tumor puede protegerse, los efectos secundarios de la radiación serán menores", explica el oncólogo y radiólogo Luis García Quirós, director del centro médico, quien detalla, paso a paso, cómo funciona la terapia: "Cuando el paciente llega, empieza el proceso de recopilar información anatómica; primero por medio de un equipo simulador y después, a través del TAC (tomografía axial computadorizada)".

Una vez que los médicos y técnicos ya han estudiado a fondo la localización y la morfología del tumor y sus zonas aledañas, crean, en una computadora, un paciente virtual con las mismas características del real. En la máquina, simulan la terapia y diseñan el tratamiento específico para cada persona.

"Entonces se comienzan a construir las protecciones personalizadas –similares a un yeso de cuerpo entero pero hecho de un material mucho más liviano y flexible– que ayudan al paciente a mantener el cuerpo inmóvil durante el tratamiento mientras la radiación se dirige exclusivamente hacia el cáncer", precisa Jorge Isaac Rojas, uno de los físicos que –junto a los médicos, enfermeras, técnicos y dosimetristas– tiene a cargo la administración de este tratamiento.

No es sino hasta que concluye todo este proceso, que el acelerador lineal –un equipo que crea su propia radioactividad en un tubo acelerador de electrones y mediante el uso de radiofrecuencias– comienza a trabajar. Las dosis se aplican todos los días a la misma hora, y la cantidad de sesiones varía de caso a caso.

"Este equipo le ha dado otra dimensión a nuestro trabajo, nos ha permitido ver más allá; ser más precisos y, por eso mismo, hace posible no solo curar sino también mejorar la calidad de vida de los pacientes", explica García, contento con los alcances de este nuevo logro, y también con la noticia de que la Caja Costarricense del Seguro Social ha comenzado a adquirir tecnología similar.

En cuarta dimensión

Fue el científico Albert Einstein quien catalogó al tiempo como la cuarta dimensión. Casi cien años después de que este alemán publicara su teoría de la relatividad, la tecnología médica la incorporó a un aparato de ultrasonido que permite, no solamente ver imágenes nítidas y tridimensionales sino también, apreciar el movimiento interno del cuerpo en tiempo real.

Estos aparatos poseen tecnología de tercera y, ahora, de cuarta dimensión para realizar ecografías de próstata, de abdomen, pediátricas y hasta quirúrgicas (biopsias percutáneas).

En el área obstétrica, por ejemplo, el aparato permite hacer punciones para sacar líquido amniótico y diagnosticar malformaciones cromosómicas, infecciones intrauterinas e, incluso, extraer una muestra de sangre del feto.

"Tiene mejor calidad. La ecografía en cuatro dimensiones permite ver una imagen volumétrica en tres dimensiones pero, además, en tiempo real. Es como sumergirse en el líquido amniótico y ver moverse al bebé", explica el radiólogo Luis Alberto Jarquín Núñez, quien hace cuatro años trajo al país el primero de los equipos de ultrasonido en tercera dimensión, y hace ocho meses, el primero de cuarta dimensión.

La gestante suele sentir la diferencia de ser tratada con esta tecnología. Mientras la examinan, puede mirarlo todo en un monitor y –a diferencia de los exámenes hechos con otros equipos de ultrasonido– ya no tiene que esperar a que el radiólogo le interprete las imágenes para comprenderlas. Con este equipo, el bebé se aprecia tan claramente que la madre acaba descubriendo los rasgos de su hijo antes de que nazca.

La paciente también se lleva una descripción anatómica y estructural completa del feto, y si lo desea, cortos del bebé en movimiento grabados en un disco compacto (CD).

"Es difícil para los padres esperar nueve meses para conocer a su bebé. Deben adivinar cómo será, imaginar cómo es a los cinco o seis meses de gestación pues lo único que alcanzan a ver en el ultrasonido son imágenes borrosas. Con este aparato se darán una idea más clara", dice Jarquín, quien tiene una clínica en Tibás y otra en Heredia.

El sexo del niño es posible determinarlo con certeza a partir de la semana 14 del embarazo.

Cuando se trata de una madre embarazada con determinados factores de riesgo y existe el temor de que el niño nazca con alguna patología, este equipo se vuelve especialmente útil como herramienta de diagnóstico. Y es que, con una función llamada doppler color, el radiólogo puede estudiar la circulación que llega al feto y al útero, puede vigilar que el desarrollo sea el normal y cerciorarse de que la sangre esté llegando al cerebro del niño en gestación. También es posible predecir o diagnosticar malformaciones esqueléticas y faciales, labio leporino e hidrocefalias, al igual que se hace con los aparatos de ultrasonido convencionales aunque con una mejor comprensión de la patología.

En algunos casos, estos datos permiten actuar a tiempo –antes de que el cuadro se complique– con intervenciones quirúrgicas intrauterinas.

Claro está que la tecnología del ultrasonido en cuarta dimensión no solo es aplicable en obstetricia. Usado por personal médico debidamente capacitado, el aparato puede arrojar información muy valiosa para pediatras, urólogos, gastroenterólogos y traumatólogos.

"He realizado interconsultas con doctores que tratan a deportistas y que, con esta tecnología, pueden seguir mejor la evolución de las lesiones en músculos, tendones y articulaciones. Asimismo, este equipo es muy útil para realizar biopsias en cuarta dimensión, ya que permite ver cómo, dónde y cuándo penetra la aguja", concluyó el especialista.

Otra de las ventajas que poseen estos aparatos es que el precio del examen es bastante accesible. Por ejemplo, un ultrasonido obstétrico con esta tecnología cuesta ¢20.000, tanto en las Clínicas Santa Fe (en Heredia y en Tibás) como en el Ultrasonido La California (en barrio La California), los únicos tres centros médicos del país donde actualmente están disponibles las ecografías en cuarta dimensión.


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