Personaje

El príncipe del futbol

Yuri Lorena Jiménez
yjimenez@nacion.com


A sus 14 años, Freddy Adu es la máxima promesa del futbol mundial

Los conocedores opinan que en la cancha Adu (frente) es un fenómeno para su edad. (Foto: AFP/La Nación).

Fueron palabras del mismísimo Pelé, Edson Arantes do Nascimento: "Dios te ha dado el talento. Es tu talento y tú eres el único que puede usarlo". Con esa frase el legendario futbolista legitimó la esperanza que se ha tejido en el mundo alrededor de Freddy Adu, un adolescente cuya vida parece sacada de un cuento de hadas.

Con solo 14 años, Adu no solo es un veterano de las canchas, con participaciones en los mundiales Sub-17 y Sub-20, sino que hace un mes se convirtió en el jugador más precoz en la historia del deporte profesional estadounidense cuando participó en su primer partido oficial con la Liga Nacional de Futbol (MLS).

Su talento le augura una brillante carrera deportiva pero, además, ya lo convirtió en un ídolo potencial a quien equiparan con las dos estrellas futbolísticas más grandes de todos los tiempos: Pelé y Diego Armando Maradona.

De hecho, cuando aún no había jugado un minuto como profesional, ya tenía suscrito un contrato de $1 millón con la firma de artículos deportivos Nike, amén de un contrato sin precedentes por $500.000 al año con el DC United de Washington, de la MLS.

Otro de sus grandes honores fue ser el coprotagonista de Pelé en un comercial para una marca de bebidas gaseosas. Fue en esa ocasión cuando el llamado "rey del futbol" le ofreció varios consejos, mientras el muchacho apenas podía creer lo que estaba viviendo.

Prometo no ser uno de esos jugadores que son promovidos como figuras y después desaparecen.
Freddy Adu

Respetados programas periodísticos de Estados Unidos, como 60 minutos, han programado reportajes sobre la inusual vida de este atleta.

En 1997, con solo 8 años, dejó su natal Ghana para vivir en Estados Unidos, después de que su madre saliera favorecida en la lotería de visas del Departamento de Estado norteamericano. Deseosa de darles una mejor educación a sus hijos, Emelia Adu emigró de África -donde Freddy aprendió a jugar fútbol descalzo en "campos llenos de piedras y botellas rotas"- y viajar a Maryland.

Lejos de devorarlo, el nuevo ambiente puso a prueba su inteligencia emocional y académica y pronto empezó a destacar. A los días afloraron sus habilidades futbolísticas en los recreos de la escuela, y en cuarto grado se integró a la liga local. Su equipo campeonizó esa temporada.

Tenía solo 10 años cuando comenzó su cotización internacional. Después de jugar en algunos torneos juveniles fuera de Estados Unidos, Adu recibió varias propuestas de Estados Unidos y Europa.

El Inter de Milán le ofreció $750.000 a cambio de que se uniera al club una vez que alcanzara la mayoría de edad. Una propuesta similar le hicieron el Chelsea y el Manchester United.

El estudio primero

Pero su madre -abandonada años atrás por el padre-, quien entonces trabajaba como cajera en una tienda, no se dejó obnubilar por las tentadoras propuestas e insistió en que Adu terminara primero sus estudios.

El acoso se hizo tan intenso que la familia tuvo que cambiar su número telefónico y la Federación de Fútbol de los Estados Unidos restringió el acceso de los medios al joven, quien ya se nacionalizó estadounidense.

Adu obtuvo tan buenas notas que fue eximido de cursar el sétimo año, y su madre ya no tuvo más argumentos para impedir que se integrara al equipo que él escogiera, en este caso el DC United, con el que debutó el 3 de abril pasado.

Con una estatura de 1,73 metros y 62 kilos de peso, Adu tiene -según los entendidos- condiciones innatas para un balompié de lujo, como la llamada visión periférica, que le permite ubicar mejor a sus compañeros, el llamado "olfato de gol" y un excelente manejo del balón.

A raíz de su extrema juventud, a menudo se le consulta si está preparado físicamente para enfrentar las marcas fuertes. "Claro que sí -ha dicho-. Yo no estoy acá para asustarme con nadie".

La mala intención muchas veces es plato fuerte en los encuentros. En su caso, una lesión podría salirle más cara que a otros. Incluso, podría costarle el futuro. Mas Adu asume los riesgos. "Estoy listo para jugar y hacer mi parte. Cuando me llegue el balón debo hacer el uno-dos rápido y seguir moviéndome".

La charla con Pelé llegó justo en el momento en que lo necesitaba pues -según admitió- tanta atención sobre él estaba agobiándolo y hubo un momento en que se quiso salir de todo.

"Me aconsejó que siempre levantara la cabeza y que solo jugara. Me dijo que mucha gente va a querer mucho de mí y de mi tiempo. Pero que siempre tenga puestos los sentidos en la cancha".

Ricardo Mayorga, periodista deportivo de la cadena Univisión, afirmó: "Es humilde y maduro y, en la cancha, es un fenómeno para su edad. Tiene gambeta, desborde, condición técnica y sentido del fútbol colectivo". Y el entrenador de la Selección Nacional de Estados Unidos, Bruce Arena, no se queda atrás: "Freddy es el chico más talentoso de su edad que he visto. Puede llegar a ser una súperestrella, aunque le falta mucho aún por recorrer".

Pero la "Freddymanía" ya invadió el mundo del futbol: pocos tienen la prudencia de Arena y más bien sueñan con que Adu debute con Estados Unidos en el Mundial del 2006, si logran clasificar para el torneo de Alemania.

Si debutara en este Mundial, Adu tendría 17 años, la misma edad de Pelé cuando asombró a todos en Suecia '58.

La historia de Freddy Adu apenas empieza. En su contra surge el fantasma de la fama y la presión a que será sometido en un país que busca coronarlo con tanta anticipación a sus triunfos.

Elaborado con información de las agencias AFP, AP y EFE, y las revistas Cambio y Semana.


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