Contundente avance de reforma del Estado

Congreso marchó a ritmo de pacto

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Ronald Matute
Redactor de La Nación

El pacto Figueres-Calderón se convirtió este año en el ritmo de moda en la Asamblea Legislativa.

Al son de esta tonada, emitida a coro por el presidente José María Figueres y su antecesor, Rafael Angel Calderón, los diputados liberacionistas y socialcristianos dieron marcha forzada a la reforma del Estado.

Proyectos que danzaban sin futuro por la corriente legislativa, como la reforma financiera, la ley de aduanas, el régimen de pensiones de los educadores y justicia tributaria, vieron por fin la luz después de meses de zozobra.

El pacto -anunciado el 28 de abril y ratificado el 12 de junio con la confección de una agenda de prioridades- opacó las objeciones de la vieja guardia del PLN a la apertura bancaria y la guerra declarada por el PUSC a los impuestos.

Pero, al transcurrir los meses, el acuerdo se convirtió en una "camisa de fuerza" que comenzó a provocarle comezón a los diputados, a estrangular su iniciativa y a poner en entredicho la independencia del Congreso.

Surgieron, entonces, brotes de rebeldía y no pocos ceños se fruncieron cuando se habló de un segundo pacto.

El incidente que, a criterio de algunos diputados, vino a reinvindicar -en definitiva- la autonomía parlamantaria se produjo con la histórica censura emitida contra el ministro de Seguridad, Juan Diego Castro.

Ahora, al realizar un balance del año, los diputados afirman que nunca perdieron su autonomía y resaltan con orgullo el "toque personal" que le imprimieron a su trabajo, que incluye 57 proyectos aprobados entre mayo y diciembre.

Para Antonio Alvarez, presidente legislativo, el Congreso nunca perdió la iniciativa, sino que aprovechó el pacto político para mejorar su producción, de acuerdo con las necesidades del país.

Satisfacción

Tanto diputados del oficialismo, de la oposición socialcristiana, los minoritarios y el mismo Poder Ejecutivo concuerdan al señalar que 1995 fue un año "muy fructífero" en cuanto a la cantidad y calidad de iniciativas aprobadas.

El contudente avance de la reforma del Estado -sustentada en proyectos en su mayoría heredados por el anterior gobierno- y varias leyes en el campo social y ambiental destacan entre el trabajo parlamentario.

Bernal Aragón, jefe de fracción del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), afirmó que de las 57 leyes aprobadas entre enero y las dos primeras semanas de diciembre, un 52 por ciento son de origen socialcristiano.

A su criterio, esto demuestra que el liberacionismo no tiene iniciativa ni rumbo definido. Sin embargo, se mostró satisfecho con la labor realizada y pidió aprovechar mejor los tres miniplenarios durante 1996.

Luis Gerardo Villanueva, su contraparte del Partido Liberación Nacional (PLN), aseguró que la bancada oficialista se ocupó de darle un contenido socialdemécrata a todos los proyectos aprobados.

"Esta Asamblea Legislativa hizo cosas que nadie se había atrevido", manifestó.

Destacó que, en cuanto a recorte de privilegios, se aprobó la Ley de Justicia Tributaria, la reforma al régimen de pensiones de los educadores, la nueva Ley General de Aduanas y la Ley de Ajuste Tributario.

Pero tal actitud contrasta con las demoras en la revisión del sistema de retiro de los legisladores, así como con la asignación de teléfono celular y un consumo subsidiado de ¢10.000 mensuales a un numeroso grupo de diputados.

Además, cabe recordar que los jefes de fracción del PLN y el PUSC tuvieron que frenar una intentona de algunos compañeros de bancada que pretendían aprobar un proyecto que proponía dotar a los exparlamentarios con pasaporte diplomático.

¿Reivindicación?

Para el diputado independiente Rodrigo Gutiérrez, el pacto Figueres-Calderón obligó a la Asamblea Legislativa a tramitar "a golpe de tambor" muchos de los proyectos, como el caso de la reforma al sistema de retiro de los docentes.

Consideró que, en ese sentido, el voto de censura emitido el 14 de diciembre contra el ministro Juan Diego Castro vino a significar un mentís a la pérdida de autonomía que venía sufriendo el Congreso.

"Es como una reivindicación", sentenció. Un criterio similar exteriorizó el socialcristiano Bernal Aragón.

Las primeras muestras de rebeldía contra el pacto Figueres-Calderón se hicieron notorias con el paquete tributario. Primero, algunos legisladores del PUSC amenazaron con incumplir su promesa de "no obstruir" su trámite.

Después, el PLN mutiló, pese al malestar del Poder Ejecutivo, el proyecto a solo dos componentes: un alza del 10 por ciento al 15 por ciento del impuesto de ventas y la creación de un tributo del 1 por ciento sobre los activos de las empresas.

El primer vicepresidente, Rodrigo Oreamuno, destacó que si esa ley no se hubiera aprobado el país "estaría sumido en el caos" financiero y no habría podido suscribir ningún acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Oreamuno consideró que el pacto no afectó "en lo absoluto" la autonomía del Congreso y que su producción fue excepcional.

"Lo que hizo el acuerdo entre don José María y don Rafael Angel fue favorecer un trámite legislativo rápido, pero todo lo acordado estaba sujeto y condicionado a la voluntad de los señores diputados", aseveró.

Una muestra de lo anterior son los proyectos de garantías económicas, canasta básica y tranformación del Servicio Nacional de Electricidad (SNE), los cuales quedaron pendientes para las primeras semanas del nuevo año.


Para arrancar el 96

El Poder Ejecutivo, las fracciones mayoritarias y algunos diputados minoritarios sugieren que a partir del 22 de enero se deben retomar una serie de proyectos con carácter de prioritario. Entre ellos proponen:

-Garantías económicas.

-Transformación del SNE en ente regulador de servicios públicos.

-Creación de una canasta básica por ley.

-Reforma a las pensiones de los diputados y el Poder Judicial.

-Reformas electorales.

-Reformas penales.

-Deuda política


El 27 de noviembre, el plenario aprobó uno de los proyectos más polémicos del año: el presupuesto ordinario para 1996 por un monto de ¢398.736 millones. Los diputados del PUSC manifestaron su rechazo a la iniciativa y permanecieron sentados, mientras que, en la acera de enfrente, la bancada del PLN se puso de pie.


















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