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La Nación
Jueves 01 de agosto, 1996

Edición Electrónica. San José, Costa Rica
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Alajuelense 1 - Cartaginés 1

¡Al fin, el cetro!

  • Alajuelense, campeón nacional ante un digno adversario
Roberto García H.
Para La Nación

Un grito de justicia. Liga Deportiva Alajuelense, ¡Campeón Nacional 1995-1996!

Merecido, sin duda.


Punzante. Poco afortunado en los predios del gol, Norman Pin Gómez se esforzó al máximo y al menos causó preocupación en su marcador, el eficiente Oscar Valverde.

Al mando de Valdeir Vieira, los muchachos rojinegros tuvieron que soportar una temporada llena de obstáculos, los que genera cualquier competencia y otros ajenos a ella, tempestades que volaron a lo interno y que, al fin de cuentas, estuvieron a punto de hacerlos sucumbir.

Al final se impuso la lógica y el galardón quedó en poder del elenco más peleador, el mejor conformado, el mejor dirigido, en la mesa directiva y desde el banco, junto a la línea de cal.

¡Felicidades, campeones! Superaron con hidalguía la primera fase de un torneo extenso y sacaron la casta en los pasajes cruciales del trayecto agotador. Después de cuatro careos ante el Cartaginés, tras el empate uno a uno, la pólvora iluminó el cielo negro del Morera Soto. ¡Fiesta y serpentina. El futbol tiene un nuevo rey!

Sí, reviven

Hay muertos que reviven, Mauricio. Si usted, fiero capitán manudo, manifestó lo contrario hace semana y media, tendrá que aceptar que anoche las pulsaciones de la Vieja Metrópoli vibraron con intensidad.

A partir del arranque, los brumosos, perdedores potenciales y agónicos en el marcador global, experimentaron una especie de resurrección en la hidalguía de Alexánder Madrigal, peleador de sangre azul, por su elegancia e indeclinable entrega; en la agilidad de Maximilian Peynado, felino de ébano; en la sapiencia de Davis; en la velocidad de Jéwisson, y en el fervor del Pin, que avanza y yerra, que amenaza, dispara y falla para volverlo a intentar.

El choque fue un mano a mano lleno de velocidad y pasión, con poca técnica, eso sí. Las emociones no aparecieron en el primer lapso, salvo un error del arquero manudo Alvaro Mesén, el consecuente "casi, casi" de Davis y la secuencia letal que generó Cartaginés en el 36. Davis lanzó un buen centro; Vernan Mesén conectó de cabeza e impactó el vertical, Pin buscó el rebote y fue derribado por Valverde dentro del área. Falta clarísima que se tragó el juez.

Tras la alquimia del primer tiempo, entre la velocidad del dardo y el bregar palpitante, los saldos favorecieron ligeramente al Cartaginés, por su incesante búsqueda, con limitaciones de peso, pero incesante al fin.

La segunda etapa reeditó la fisonomía de un duelo entre gladiadores. El balón viajaba de un lado al otro, sin merodear por el centro. Ni Wílmer ni Arnáez, del plantel local; ni Davis ni Brenes, los creadores de blanco, erigieron su rol de protagonistas, pues, aunque se les reconoce esfuerzo, los chispazos del partido encendieron en las áreas. De parte de ambos hubo afán permanente por llegar de cualquier modo.

Los visitantes abrieron la cuenta en el 74, cuando, tras un tiro libre, Jéwisson filtró el balón desde un costado y se le escapó al arquero.

Dos minutos más tarde, Alexánder Gómez cometió una falta sobre Rónald Gómez. Esta vez sí hubo penal y lo ejecutó el mismo Rónald. Alto. Furioso. Determinante.

Uno a uno. Suficiente para la Liga. Cielo negro. Noche clara. Serpentina y petardo. ¡Salud, campeones!


¡Cañonero! Rónald Gómez se despidió con su gol número 27, de penal, imparable para Hermidio. Aquí supera a Evaristo Contreras y busca el marco.


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