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La Nación
Jueves 5 de diciembre, 1996

Edición Electrónica. San José, Costa Rica
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Cartaginés 1 - Puntarenas 0

El Diablo sentenció

  • Marco Tulio Hidalgo gestó el único grito de gol brumoso
Fernando Gutiérrez
Corresponsal de La Nación

Cartago. Dominio abrumador, esterilidad en la red. Supremacía azul, modestia porteña.

En una noche fría y de contrastes, Cartaginés se deshizo 1-0 de Puntarenas, cuando la realidad del juego pintó para que los dueños de casa se ensañaran con los mecates enemigos.

La imprecisión y mala puntería azules, aunadas a unas buenas intervenciones del cancerbero porteño Desiderio Calvo y sus compañeros de zaga, se combinaron para explicar el pírrico triunfo, que materializó Marco Tulio El Diablo Hidalgo de penal, cuando el reloj surcaba la frontera del minuto 37.


Marco Tulio Hidalgo, gestor de la victoria blanquiazul, intenta rebasar la marca de Leonel Vásquez (9) y Mauricio Gutiérrez. Mariano Matamoros/ LA NACION

La falta la provocó en forma infantil el defensor Sandro Elizondo, al 33, quien derribó por detrás al volante brumoso Carlos Pancita Rodríguez.

Fue el único grito de gol de un partido que tuvo pasajes emotivos, otros de modorra y muchos de violencia, sobre todo cuando los naranjas apelaron a la falta recurrente para frenar los embates de la delantera cartaginesa.

Como resultado de ese juego violento fueron expulsados Trino de la O y Pancita Rodríguez, protagonistas de una acción que terminó con el brumoso en el suelo y que, para sorpresa de los presentes, desembocó con ambos futbolistas en las regaderas.

Juez errático

Rodríguez fue víctima del puntarenense, pero el juez Greivin Porras, de mediocre actuación --permitió el juego brusco, se mostró impreciso y mal ubicado--, envió al pequeño volante blanquiazul a las duchas al minuto 58.

Cartaginés puso a delirar a su gente cuando el partido apenas gateaba. Francisco Acuña, Jewisson Bennett y Carlos Wanchope, en electrizantes aproximaciones al área porteña, desgranaron claras sugestiones de gol, pero los postes o Calvo frustraron la conquista.

Los remates errados por los azules y el apagón en una de las torres del sector oeste --al minuto 15 y por casi 20 minutos-- constituyeron la nota destacada de la inicial.

Puntarenas pudo torcer la historia del juego al 20', cuando Trino de la O capitalizó un mal cierre de Enrique Smith y eludió a un desesperado Hermidio Barrantes... pero su remate lo devolvió de la línea de cal Orlando Sibaja, en una acción salvadora.

El complemento mantuvo su tónica. Cartaginés encimó y erró goles cantados; Puntarenas se defendió con las uñas y a fuerza de puntapiés, ante la mirada del vacilante silbatero Porras.

En el epílogo se produjo el debut del panameño Robert Brown, quien apenas trotó y tocó un par de balones, insuficiente para formarse una idea de sus credenciales goleadoras.

Noche fría, victoria pírrica. Cartaginés suma y sigue.






Se acabó el dúo

  • Cartaginés recurre a FIFA por caso Rosella
Fernando Gutiérrez
Corresponsal de La Nación

Cartago. El dúo técnico que dirigía al Cartaginés, integrado por el titular Rolando Villalobos y su asesor Juan José Gámez, ya no trabaja como tal.

Desde hace tres partidos esa labor no es mancumunada; la responsabilidad completa en el banquillo brumoso es de Villalobos. Por su parte, Gámez se dedicará a la búsqueda de talentos en ligas menores.

Anoche se hizo más evidente la separación de funciones, ya que mientras Villalobos dirigía a los blanquiazules, Gámez disfrutaba del encuentro desde la gradería junto a los exjugadores Jesús Chuta Piedra y Fernando Montero.

Una fuente brumosa que no quiso ser identificada, dijo que ambos técnicos habían llegado a la conclusión de que solo Villalobos estuviera a cargo del equipo.

Gámez inició el Campeonato 96-97 como timonel durante cuatro fechas; mientras Villalobos se encontraba en Alemania en un curso de capacitación.

Por otra parte, Arnaldo Ortiz, vicepresidente papero, informó anoche que el Cartaginés envió un expediente a la FIFA con el fin de que sea revocado el acuerdo que tomó la Asamblea de la Primera División en el sentido de concederle los tres puntos en litigio a Puntarenas, por la supuesta mala inscripción del jugador porteño Vicente Rosella.

"Creemos que la Asamblea estuvo mal convocada y que no tiene la potestad para derogar un acuerdo del máximo ente en materia competitiva como es el Comité Ejecutivo", expresó Ortiz.

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