Se aviva pugna en PLN

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William Mendez Garita
Redactor de La Nación

Una lucha poco perceptible en el proceso de elección del candidato presidencial del Partido Liberación Nacional (PLN), cada día es más contundente.

El grupo del aspirante presidencial José Miguel Corrales y su adversario, Carlos Manuel Castillo, disputan "metro a metro" la hegemonía en las bases, los cuadros internos de la organización, y buscan la fórmula para sumar a su favor los llamados dirigentes "tradicionales".

Públicamente buscan neutralizar la imagen del adversario y apuntalar la propia; aspecto que se pone en evidencia en las afirmaciones que ambos dirigentes hacen:

-"Es evidente que el 80 por ciento de la estructura de base del Partido Liberación Nacional (PLN) no está con José Miguel Corrales", declaró el pasado jueves Castillo.

-"No es cierto que toda la dirigencia esté con Carlos Manuel Castillo; es solo un sector, y el otro está con nosotros", declaró ese mismo día Corrales.

Expresiones como estas se han intensificado tras la disputa de las asambleas distritales del pasado 4 de febrero, proceso del que ambos se atribuyen el triunfo.

Versiones extraoficiales, incluso, aseguran que se estaría por formar un "bloque" de dirigentes tradicionales, aparentemente con el apoyo del Gobierno, para enfrentar el avance de Corrales. Oficialmente, nadie admite esto, pero tal tipo de versiones forman parte de la creciente pugna interna que vive el PLN, de cara a quién será elegido para enfrentar al Partido Unidad Social Cristiana en 1998.

Las encuestas dicen...

Según los datos del último sondeo de opinión de la firma Unimer para La Nación --una muestra de 1.248 costarricenses entre el 16 y el 30 de enero-- Corrales tiene una ventaja en las opiniones del elector de su partido.

Cuenta con la simpatía del 46,2 por ciento de los que dijeron ser adeptos al PLN. Castillo acumula un 10 por ciento; Rolando Araya, el 9,3 por ciento; Wálter Coto, un 2,8 por ciento, y Antonio Alvarez, igual porcentaje.

Pero, fuera de las estadísticas, Corrales parece no tener el apoyo de sectores importantes del liberacionismo --como el de dirigentes leales al expresidente Luis Alberto Monge o el mandatario José María Figueres--, los que se mantienen apartados de su aspiración y, al parecer, endosarían a favor de Castillo.

Oficialmente, en el PLN nadie acepta esta situación. Es en las tendencias de ambos aspirantes presidenciales donde se habla del tema.

En la castillista, Guido Mora, encargado de imagen, y Daniel Gallardo, responsable de organización, admiten que su líder tiene el respaldo de la "cúpula".

En las tiendas de José Miguel Corrales la versión es otra. Su coordinador de campaña, Juan Carlos Feoli, y su asesor Carlos Roversi afirman que es solo un sector el que no está con ellos: el afín al figuerismo.

Un largo camino

Pero a 16 meses del 1º de febrero de 1997, día de la escogencia del candidato verdiblanco, Carlos Paniagua, analista de la firma Unimer, prevé que en el futuro se podrán producir variaciones en las preferencias del votante.

Explicó que, si el Gobierno recupera imagen y logra efectos positivos en las medidas que aplicó --principalmente en el último año--, los electores podrían replantearse sus opciones. Esto facilitaría las cosas para un candidato "oficialista" o cercano a Figueres pues podría recoger los beneficios del repunte del Gobierno.

Para Paniagua, Corrales aparece como el candidato de los decepcionados. En la encuesta, por ejemplo, registró un 73,9 por ciento de opiniones favorables cuando se consultó sobre la imagen de figuras nacionales. Castillo registró allí un 46,7 por ciento.

Según algunos dirigentes castillistas consultados, su grupo buscará una unión con los sectores "tradicionales de dirigencia liberacionista", con los cuales cuentan ampliamente. Asimismo, fortalecerán la aparición pública y contacto de su aspirante con el electorado, dijeron Mora y Gallardo.

En tanto, el corralismo tratará de "robar las bases" descuidadas por sus adversarios, intentará atraer a dirigentes descontentos, neutrales o a políticos de renombre.

¿Quien mueve a quien?

La duda es si Corrales y su tendencia tendrán capacidad para traducir en votos el respaldo popular que muestran las encuestas y si Castillo tiene posibilidad de ganar ventaja a su rival.

Para el coordinador de la campaña corralista, Juan Carlos Feoli, son los dirigentes de base los que cuentan a la hora de la elección, y, pese a que reconoce que dirigentes destacados de la agrupación no apoyan a Corrales, las bases son las que determinan el resultado y no la dirigencia.

Según el planteamiento de su compañero de causa, el hasta hace poco viceministro de Trabajo, Carlos Roversi, al movimiento de Corrales se han ido sumando grupos de dirigentes que participaron en las distritales del 4 de febrero. "Al final la dirigencia tradicional se le acercará al precandidato que va a ganar porque tiene sus intereses y también quiere ganar. A José Miguel no le faltará estructura de trabajo", argumentó.

Para el exministro de Obras Públicas y Transportes, Guillermo Constenla, muchos ven a Corrales como el ganador y se le acercan. Explicó que si esa tendencia triunfalista se mantiene, las posibilidades del poder se vuelven atractivas para muchos dirigentes que tienen olfato y acudirán a sumarse a la causa corralista.

"Los votantes son los que deciden y ellos no van a votar por la estructura, sino por su cuenta. Los votantes salen solos, y la estructura solo mueve una parte", indicó Constenla.

Para el exdiputado Daniel Gallardo, afín al castillismo, la tendencia de Corrales se nutre de electores de "grupos protesta" contra el actual Gobierno y de sectores socialcristianos. Pero puntualizó que ambos le retirarán el respaldo cuando el opositor Partido Unidad Social Cristiana cierre sus filas o cuando dirigentes de mucho liderazgo se empiecen a pronunciar a favor de Castillo.

Dirigencias vs. bases

El exdiputado Jorge Luis Villanueva --quien advirtió que no participa de la lucha de tendencias-- dijo que una parte de la dirigencia está en contra de Corrales pues tiene aspiraciones muy similares a las de él. Estimó que, mientras las bases del PLN suman 800.000 electores, la dirigencia podría llegar a 4.000.

En cuanto a la posibilidad de que surja un precandidato que aglutine a todos los sectores que se oponen a Corrales, el presidente del PLN, Rolando Araya Monge, dijo que "esto es posible, pero poco probable" pues tal idea nunca llega a cristalizar.

Pese a que Araya aparece en las encuestas con un respaldo muy similar al de Castillo --un 9,3 por ciento--, afirma que no es precandidato presidencial.

Igual posición mantiene el exsecretario general del partido y actual diputado, Wálter Coto Molina, quien afirma que aún se encuentra considerando esa posibilidad.

Según él, la suposición de los corralistas de que el apoyo de los dirigentes no es fundamental para ganar la convención es un error pues considera que ellos son determinantes en la atracción del voto.

"Si Corrales hubiera observado una conducta cercana al partido y tuviera el cariño de las bases, tal vez a estas alturas no habría duda sobre su postulación", indicó Coto al explicar por qué la dirigencia del PLN no acompañaría a Corrales.

A Corrales se le cobra el pasado. Su ausencia en la campaña presidencial anterior, tras haber sido derrotado por Figueres en la convención interna, dejó huellas que no cicatrizan todavía.

Lo que no olvidan es una corta frase: "Yo echo a perder mi voto." Eso lo dijo Corrales dos meses antes de la convención al enfatizar que no apoyaría a Figueres si resultaba triunfador. Y así fue.


Desde el cristal con que se mire

Dirigentes del Partido Liberación Nacional (PLN) mostraron su punto de vista con respecto a la lucha interna en la agrupación. Algunos de los criterios sobre la necesidad de atraer dirigentes para ganar la convención son:

Daniel Gallardo, tendencia castillista: "La gente relaciona a Castillo con el gobierno y con el presidente Figueres. Si el gobierno sube su imagen, si se empieza a ver la obra de gobierno, repercutirá en un aumento de la imagen de Castillo."

Carlos Roversi, tendencia corralista: "Sectores cercanos al Gobierno le resienten a José Miguel su actitud en la última campaña electoral y eso genera la idea de que no tiene la estructura; pero es solo ese sector."

Guillermo Constenla, tendencia corralista: "Un ejemplo de la vida real: Cuando Oscar Arias inició su campaña tenía la oposición de toda la estructura y en su movimiento no tenía ayatolas. La estructura no es la que vota, son los ciudadanos y la estructura llega a movilizar si acaso un 10 por ciento de los electores."

Dionisio Miranda, dirigente de base: "Corrales debe formar canastos corralistas para que recojan la cosecha. Puede tener cierta imagen, pero no cómo recoger la cosecha."

Rolando Araya, presidente del PLN: "Debemos plantearnos si tenemos o no gente capaz en las filas para establecer un equipo de Gobierno y no si se tienen canastos, pues esos canastos aparecerán en el camino, cuando lo vean como el ganador."

Guido Mora, tendencia castillista: "Nosotros tenemos la dirigencia del PLN. Se pueden tener simpatizantes, pero sin gente que los lleve a las urnas no se tiene nada."

Wálter Coto Molina, diputado: "En los procesos internos de partido, la gente que va a votar es inducida por los dirigentes, quienes son los que llegan a tocar las puertas. Siento que existe una contradicción de la gente que apoya a Corrales en el partido y los dirigentes que tiene para movilizar esa gente."


Por sus palabras...

El dirigente José Miguel Corrales ha hecho críticas que han originado conflictos con la cúpula del Partido Liberación Nacional. Algunas de sus expresiones fueron:

La Nación, 5 de julio de 1988: En ese entonces era diputado. Tras renunciar al tribunal de ética del PLN dice: "Las resoluciones del tribunal no solo se incumplieron, sino que los encargados de ejecutarlas se mofaron de ellas y de las bases liberacionistas..."

La Nación, 11 de agosto de 1988: Denunció que algunos dirigentes de su partido habían caído en la corrupción. "Se han amasado fortunas a costa del dinero de los costarricenses y de su salud moral y física, y hay quien lo sabe y lo calla, por temor, negligencia, cálculo o complicidad."

Revista Rumbo, 20 de abril de 1993: Al preguntársele sobre lo que haría después de la convención liberacionista del 6 de junio de 1993 dijo: "... Pero si el 6 de junio gana José María sin aclarar, ese mismo domingo en la mesa encontrarán tantas huellas digitales como casillas. Yo echo a perder mi voto pero no votaré en contra del PLN."

Al Día, 16 de febrero de 1994: --¿Usted cree que tiene más amigos o enemigos en Liberación: "Mire, a mí no me cabe la menor duda de que yo tengo muchísimos más amigos en Liberación que nadie. Los enemigos son una pequeña cúpula."

Al Día, 7 de octubre de 1995: "Estos señores (los de la cúpula liberacionista) deben saber que ellos no son el PLN, sino que este pertenece a más de 660.000 costarricenses."

La Nación, 16 de octubre de 1995: Al hablar sobre la administración del presidente José María Figueres dijo: "El liberacionista siente que este no es un Gobierno de Liberación Nacional. No hay gente del PLN mandando en el Gobierno."

La Nación, 26 de noviembre de 1995: "Los señores ministros deberían poner la renuncia a disposición del presidente José María Figueres para facilitarle las cosas."


¿Quién está en primera? o ¿quién está en segunda? Como un partido de beisbol, la política también es un asunto de pelear las bases, de darle duro a la pelota y correr para anotar.


















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