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La Nación
Sábado 20 de julio, 1996

Edición Electrónica. San José, Costa Rica
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Equipo evalúa posible brote de cólera

  • Extienden anillo de salud en Upala
Emilia Mora y Carlos Hernandez
Enviada y corresponsal de La Nación

San Ramón de Upala. Mientras que en esta localidad, en la cual ya se presentaron siete casos de cólera, la situación parecía estar bajo control, en San Isidro de Pocosol, a 10 kilómetros de la frontera con Nicaragua, ayer murió una mujer con síntomas muy similares a este mal.

La situación causó preocupación entre las autoridades de Salud, ya que los seis hijos de la persona fallecida mostraban los mismos síntomas; según dijo la Cruz Roja, para las 5 p.m. de ayer, 18 personas habían sido reportadas en iguales condiciones en la zona.

Antonia Alemán Alemán, de 35 años de edad, mostró un cuadro de vómitos, mareos y una fuerte diarrea desde la madrugada del viernes, que, supuestamente, acabó con su vida, a pesar de que vecinos intentaron salvarla trasladándola, a pie, en una rudimentaria camilla hasta Jocote de Cutris.

Según informaron autoridades locales, desde el puesto fronterizo se solicitó ayuda a la Cruz Roja de Santa Rosa de Pocosol, pero les dijeron como respuesta que no tenían chofer para llevar una ambulancia. A las 8 a.m. de ayer, la mujer ya había fallecido.

El director regional del Ministerio de Salud, Carlos Jiménez, afirmó que, ante la presunción de que se trate de un brote de cólera y con el fin de evitar su posible diseminación a otros sectores, personal de los diferentes centros médicos y hospitalarios de la región se trasladarán hasta San Isidro para atender a los pacientes en sus casas.

Anillo sanitario

Entre tanto, funcionarios del Ministerio de Salud terminaron ayer con un anillo preventivo en San Ramón de Upala, donde se presentaron siete casos de cólera en las últimas dos semanas.

Orlando Zamora, técnico de atención primaria, al igual que otros siete funcionarios, "peinaron" la región; para ello se efectuaron pruebas de sangre y se tomaron muestras rectales en niños que presentaran algún síntoma similar al cólera, en 45 casas.

"Las muestras las llevamos al Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (INCIENSA), en San José, y esperamos que para el lunes podamos tener los resultados y determinar si hay más brotes", explicó Zamora.

Ayer se conoció el último caso: una niña de 2 años que si bien tiene la bacteria no presenta los síntomas. Es hija de Reina Isabel Ubao, de 17 años, quien actualmente se encuentra internada en el hospital de Upala por haber contraído el cólera.

En esta zona, al igual que en San Isidro de Pocosol, los vecinos reportan constantes ingresos de nicaragüenses indocumentados.

"Algunos pasan caminando; uno los ve todo el tiempo; otros se quedan tiempos en casas de alguna gente porque son familia, pero esta gente nunca deja de entrar", dijo Herminio Monge Barrios, a quien ayer los funcionarios de Salud le explicaron como clorar el agua de su pozo y mantener higiénico su rancho.


Una lavada de ropa

Tanto Reina Isabel Ubao Espinoza, de 17 años de edad, como su padre, Rodolfo Ubao, de 70, que permanecen internados en el hospital de Upala porque presentan un cuadro de cólera, aseguran que fue la esposa de un hijo de este último la que llevó la bacteria a la familia.

Esta mujer, a quien solo identifican como Evelyn, fue uno de los primeros casos reportados en la zona, una semana atrás.

Aparentemente, según relató don Rodolfo, su hijo llegó a la casa con la ropa que su esposa traía puesta cuando la internaron y la lavaron en una pila que queda junto al pozo de agua.

"La gente de Salubridad dice que esa fue la torta; el caldo de la ropa cayó en el pozo y yo y mi hija cogimos de esa agua para bañarnos y a lo mejor tragamos", explicó. La bacteria ya fue eliminada de su cuerpo con tratamiento médico.

Este hombre, al igual que muchos de la región, dice viajar al otro lado de la frontera regularmente. "Desde hace como un año que no voy a Nicaragua, pero de vez en cuando me paso... Yo ni siquiera sé si soy tico o nica porque no aparezco registrado en ningún lado", aseguró entre bromas.

En el caso de Reina Isabel, la situación fue manejada con mayor cuidado por las autoridades médicas del centro hospitalario pues la paciente tiene siete meses de embarazo; su hija de dos años, según se detectó, dio positivo en los análisis.

"El asunto es que allá tenemos problema con el agua; nosotros cloramos el agua del pozo y la cocinamos, pero siempre pasan estas cosas. Yo sí es cierto que nunca voy a Nicaragua; no me gusta", dijo la joven, quien se encuentra en proceso de recuperación.


Doña Evangelina Espinoza, esposa y madre de los únicos dos casos de cólera que se recuperan en el hospital de Upala (Rodolfo y Reina Isabel Ubao), cuida a su nieta, Belsy María, de 2 años, quien también contrajo la bacteria. La acompaña su otro nieto, Erick Ubao, a quien se le tomaron ayer muestras para verificar su estado. José Rivera / La Nación


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