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La Nación
Lunes 22 de julio, 1996

Edición Electrónica. San José, Costa Rica
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Volver a rugir

  • El León retoma su garra; la Liga es favorita
Roberto García H.
Para La Nación

Recoger evidencias, atar cabos sueltos, precisar los datos. Aquilatar las fuerzas. Extraer conclusiones. Erigir verdades.

Al triunfar sin ambages sobre el Cartaginés, Alajuelense desempolvó su credencial de favorito, la cual portó a lo largo del torneo hasta que definió, en la primera fase, una diferencia de 20 puntos sobre su rival de ayer.

El sortilegio comienza a morir. Una vez más, la historia se encargó de resquebrajar la estructura azul en momentos cruciales. ¡Ese yerro de Miguel Davis! ¡Imperdonable!

Tras el primer contraste, obra de Víctor Badilla, los locales habían logrado empatar gracias a un Pin infalible desde el punto blanco. La pizarra decía uno a uno y, para ambos, las posibilidades estaban abiertas.

Miguel inicia un avance. Sus compañeros copan puntos de ataque. Pase largo. Destino erróneo. Froylán recibe y avanza, apunta y dispara... Más veloz que Hermidio, la pelota se aloja en los mecates.

La Liga toma ventaja (dos a uno) y emerge poderosa al promediar el primer lapso. Mientras Cartaginés, que en las gradas vive y vive, parece experimentar sobre el zacate el estertor de una agonía temprana, a pesar de que el dios del tiempo solo ha contado 27 minutos.

La escuadra brumosa reitera su andanada de pases desmedidos. El elenco pierde seguridad; el espíritu, temple.

Los lanzadores de Badú se comportan con mayor eficacia que los creadores de Villalobos. La sola presencia de Wílmer López le otorga a la Liga una fisonomía distinta. El mariscal del gran círculo define trazos claros; sus pases son precisos y la distribución perfecta. Wílmer a los costados, Wílmer hacia adelante, Wílmer toque, Wílmer pausa, Wílmer talento.

Recuento y jerarquía

Volvamos un poquito al primer tiempo. Ubicado sobre el costado derecho, Nahamán González envió un balón aéreo. Rodeado por sus gendarmes, Víctor Badilla bajó con maestría y fusiló a Hermidio, quien se portó a lo grande y repelió el primer impacto, mas no así el rebote, obra del Cachorro, hambriento de gol.

La respuesta brumosa llegó en el 23; falta de Nahamán sobre Francisco Acuña, decisión arbitral estricta, aunque apegada al reglamento, pues el delantero brumoso cayó en el área. Por tercera vez en esta corta historia entre paperos y erizos, Norman Pin Gómez sentenció desde los 11 pasos. Y llegaría luego el golazo de Froylán que describimos arriba.

En la segunda parte, Alajuelense consolidó su afán campeonil. Minutos después de un magnífico desvío del arquero Alvaro Mesén ante un obús de Jéwisson, servido por Hárold Wallace, Bérnal Mullins "se comió" el carril derecho, Marín obstaculizó su avance y el delantero cayó parcialmente. Sin embargo, cuando el balón viajaba hacia los guantes de Hermidio, Luis Diego Arnáez entró en escena; de taquito desbalanceó al arquero y dejó el panorama abierto para que Mullins decretara el tres a uno. ¡Qué jugada, Luis Diego!

En una acción postrera, al ingresar en el área, Jéwisson fue derribado por Wallace en aparente falta de penal. Las protestas brumosas no se hicieron esperar y derivaron en una baja: Marco Tulio Hidalgo, ¡roja!

Hermidio ratificó su calidad ante un disparo quemante de Josef Miso (relevo de Mullins) y el juego tocó a su fin.

Para la Liga, el saldo es positivo. Los erizos lucen fuertes. De cara al último choque, parece que lo tienen todo. Sin embargo, en casos como este, conviene recordar otros antecedentes...

Cuando algunos sienten que ya todo está ganado, hay muertos que reviven.


No hay peor cuña... Bérnal Mullins volvió a causar daño a su antigua divisa; anotó el tercer gol y desequilibró a la zaga local durante el juego. Smith lo marca de cerca.


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