Centro América


Opinión


Cartas


Deportes


Zurquí


Servicios


Area Comercial


English


Archivo
(búsqueda)


Portada



La Nación
Jueves 16 de mayo, 1996

Edición Electrónica. San José, Costa Rica
Ediciones anteriores

Universidad: 0-Turrialba: 1

Silencio en el cierre

Jose Eduardo Mora
Redactor de La Nación

La majestuosidad del futbol es la imprevisión: cuando el cero a cero se imponía con su oscuridad, de la zurda de Marvin Obando brotó magia y la pelota descansó en la red.

Dulce desenlace para Turrialba; dolor y silencio para la Universidad de Costa Rica.

El gol, conseguido en el minuto 91, tuvo arte y sepultó los largos minutos de confusión y yerros que dominaron el juego.

Los anfitriones quedaron contra la pared en la serie que concluirá el domingo en el estadio Rafael Angel Camacho.

Del susto inicial, los celestes pasaron a comandar el encuentro, matizado más por la entrega que por el toque inteligente.

La Universidad no arriesgó lo necesario. Con los primeros rebotes del balón se dio cuenta de que el adversario envestido con el privilegio de jugar en la Primera División no era tan fiero, pero le faltó contundencia para acabar con él.

El agónico tanto le arrancó esperanzas y ahora el sueño de volver a la categoría de honor pende de un hilo.

Si bien el resultado podría calificarse como un falso corolario de lo sucedido en el encuentro, la suma de pequeños errores cometidos por los locales evidenció que en el futbol se requiere constancia y regularidad para matar en el momento preciso. Confundidos

En césped húmedo y sin claridad en la zona media, ambos equipos se dedicaron a luchar lejos de los marcos y las emociones fueron fugaces, pocas.

La Universidad trató de poner la pelota al piso, de crear espacios, pero el aislado talento de Albin Gamboa apenas constituyó una insinuación de lo que es capaz el once celeste, que requiere de más horas futbol. Al menos, así lo mostró ayer y pese a ello lució mejor que su oponente.

Los visitantes salvaron la noche con el espléndido tanto del "viejo" Obando.

1 a 0: golpe letal para las aspiraciones universitarias. El cierre los traicionó con su amargura inesperada, con su drástica sanción, porque dos minutos antes Marvin Solórzano voló al ángulo izquierdo para desviar un remate cuyo destino era la red.

Con sus caprichos, sus sorpresas, el futbol volvió a demostrar que es, ante todo, el arte de la imprevisión, aunque de por medio haya una víctima como le sucedió ayer a la Universidad.


Este material tiene derechos reservados © y no debe ser reproducido sin el permiso explícito del Diario o del servicio en línea. La Nación Edición Electrónica es un servicio de La Nación, S.A. ®. Para mayor información, escriba a webmaster@nacion.co.cr