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La Nación
Viernes 8 de noviembre
1996

Edición Electrónica. San José, Costa Rica
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Costa Rica 2-Panama 0

Tricolor encontró la luz

  • Rompió encanto del gol y venció, 2 a 0, a Panamá
Rodrigo Calvo
Enviado de La Nación

San Isidro de El General. De un juego ansioso y atropellado, la Selección pasó a un futbol asociado y claro. La sequía del gol en la Tricolor concluyó anoche ante Panamá y el período de tinieblas que impedía el acceso a la red quedó en el ayer.

La corriente ofensiva que planteó Badú se evidenció desde los primeros minutos. El combinado tico lució como un equipo sólido y bien ordenado atrás, con salidas rápidas por los costados y una dinámica aceptable en el mediocampo. Adelante hubo velocidad y picardía, pero también exceso en el último tramo.

Ayer, Wílmer fue el arquitecto. Vladimir y José Pablo oxigenaron al plantel tico por los costados. Paulo César se convirtió en un auténtico peleador, incansable y acucioso, mientras que a Ilama lo traicionó el deseo y a Arguedas el error.

Panamá exhibió un futbol de buen tratamiento del balón, con Solanilla, Guevara y Rodríguez, pero sus mensajes en procura de Mendieta y Jorge Dely Valdez fueron frenados por la zaga nacional.

Uno de los factores que atrasó ayer la llegada del gol costarricense fue la excelente actuación del arquero canalero Donaldo González, de reflejos felinos y ubicación de maestro.

En la segunda parte, la variante táctica experimentada por la escuadra costarricense, en la que Marín pasó a jugar como líbero y Solís le cedió el puesto a Wright, en la contención, le dio una nueva dinámica al futbol de la Selección.

A ello se unió el acertado trabajo de Oscar Ramírez que brindó pausa, creó espacios y proyectó con categoría al equipo nacional.

En el complemento, Panamá desapareció gracias a la feliz labor de la Tricolor.

Los ingresos por los costados, una vez más, le permitieron a Costa Rica generar un constante peligro. Wanchope, en su irrenunciable actitud de luchar por cada pelota, sorprendió dentro del área a Poyatos y, con centro raso, habilitó a Wright para que este rompiera el encanto y la sequía de gol al minuto 65.

Un minuto después, Quesada sirvió a Ramírez y Allan Oviedo con un extraordinario disparo de izquierda logró el 2 a 0, a su estilo, el de un matador que no perdona.

Anoche, la Selección demostró que en el futbol las limitaciones del rival resultan más notorias cuando el balompié se hace por las alas.

El combinado tico vino, vio y venció. Así recuperó confianza en su último fogueo para encarar el difícil reto ante Guatemala, el domingo 17 de noviembre.


José Pablo Fonseca --derecha--, de acertada actuación ayer, ganó la banda izquierda con propiedad en la mayoría de las ocasiones. En la acción intenta esquivar a Rubén Guevara, de Panamá.


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