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La Nación
Jueves 10 de septiembre, 1996

Edición Electrónica. San José, Costa Rica
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Costa Rica 0-Jamaica 0

Aceptable y esperanzador

  • Generamos situaciones de gol, pero no definimos
Fabio Vega
Redactor de La Nación

La evaluación de los legionarios anoche, por primera vez reunidos en la Tricolor, es favorable para una selección que jugó contra muchos factores, principalmente la cancha, que no permitió desarrollar en su máximo explendor el discurso técnico ante Jamaica.

Por los destellos ofensivos creados en el área enemiga, salimos bien librados ante un cuadro caribeño que vino a encerrarse y a obligarnos a mostrar variantes sobre un terreno donde el balón casi ni rodaba.

La presencia de los foráneos nos abriga la esperanza de ir a Guatemala a traernos esos tres puntos porque únicamente nos queda esperar a Rónald Gómez un hombre que cumplió ante Trinidad y que puede ser la clave con balón en ataque.

El empate de anoche es pasado. La Tricolor, tácticamente, cumplió y desarrolló, hasta donde lo permitió el terreno, las ideas procedentes del banquillo.

Sociedades

Las pequeñas sociedades, del primer tiempo, mostraron un conjunto en crecimiento conforme avance la eliminatoria. Nos complace el buen diálogo por la izquierda entre dos zurdos natos, Jafet Soto y Wílmer López. Por la derecha, el empuje de dos hombres acostumbrados a jugar juntos, Hernán Medford y Roy Myers, con un relevo, Rolando Fonseca, improvisado en una posición que no es la suya. Lástima ese pase a gol de Soto.

Ante Jamaica, evaluamos el ataque patrio con partida desde el mediocampo, donde únicamente quedará por ubicar a Gómez, una decisión nada fácil para el entrenador Valdeir Vieira.

Sobre un césped maltratado por el juego preliminar, Costa Rica demostró poder e inteligencia para llegar al área enemiga.

Recursos

Demostramos variantes de juegos por los costados con subidas por los laterales con Javier Delgado y Luis Marín, como recursos auxiliares para superar una defensa más que reforzada al armar el candado Jamaica con ocho hombres atrás.

Las individualidas de Jafet, como complemento de la paredes con Wílmer, o las corridas de Medford en los apoyos profundos de Myers, o en el pase largo en tranversal, son elementos a juzgar positivamente porque los utilizamos cuando pisamos un mal campo de juego.

Si anoche no cayó el gol, ese ingrediente para avivar la fiesta, se debió precisamente al estado del campo y al planteamiento defensivo implantado por los visitantes pues solo en una ocasión llegaron con Davis, en el segundo tiempo, que puso a volar a Hermidio Barrantes.

Los disparos desde media distancia de Wílmer López y Mauricio Solís significan que, al no haber facilidades para el toque del balón, existen otras medidas para amenazar el arco rival.

Esa chispa táctica en los disparos desde fuera del área, las individualidades, pase largo y la velocidad por los costados son esperanzas que nos dan un futuro promisorio para el encuentro ante Guatemala.

El partido deslucido y pobre en espectáculo, principalmente en la segunda parte. Jamaica, con balón dominado, recurrió a la lentitud, sostuvo hasta donde las fuerzas se lo permitieron y jugó a su antojo con el reloj. Pese a estos factores, la Tricolor luchó por recuperar el balón, iniciar y distribuir la jugada.

La calificación es buena para los legionarios. Valdeir Vieira tendrá sus conclusiones después de esta jornada aceptable.


La Tricolor aplicó la marca mixta. Rónald González flanquea el ángulo de ataque de Onandi Lowe, el hombre más peligroso de Jamaica, mientras que Mauricio Wright, atrás, va a la cobertura de la zona. Mariano Matamoros/LA NACION

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