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San José, Costa Rica.
Domingo 20 de abril, 1997.


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En las inmediaciones del hotel Hyatt, camino a Antigua Guatemala, sus compañeros le hicieron una broma para ilustrar el artículo. Para lograr eso, Horacio Cordero lo mandó a llamar porque sabía que si no lo hacía el Machillo no llegaba, por ser una persona callada.


El abuelo de todos

  • La hora de decir adiós está cerca para Oscar Ramírez

    Fabio Vega
    Enviado de La Nación

    Ciudad de Guatemala. Su mirada es vaga al devolver en segundos el rollo de la memoria, en la sala del gimnasio del hotel Hyatt, donde recordó una década vestida por los colores patrios.

    Oscar Macho Ramírez para la afición. "El abuelo" para sus compañeros de grupo accedió ayer a conversar con La Nación. Abrió su libro, el que pocos conocen. Sus intimidades, las injusticias y las anécdotas, encierran esta conversación de una persona callada, como él mismo se describe.

    -¿Tiene mucho de qué hablar Oscar Ramírez como jugador de la Seleccion?

    -¡Demasiado! Pero soy de poco hablar, soy una persona callada.

    -Hablemos del otro Oscar Ramírez... del amigo.

    -Me gusta ayudar a mis compañeros. He estado más de 10 años en esto y, si mi experiencia sirve, con gusto colaboro.

    -Siento que se vive un aire de clasificación a Francia 98...

    -Sabemos que estamos acercándonos, pero no debemos confiarnos. El deseo de todos es ir a Francia 98.

    -¿Qué tiene este grupo en relación con otros?

    -Este equipo está conformado por una base de Alajuela y Saprissa. Ellos tienen una cosa muy importante: muchos vienen del proceso de selecciones y han madurado. A ellos no le asusta un estadio lleno.

    -¿Cómo era en tu tiempo?

    -Casi no se daban esos procesos de clasificarse a otros eventos. En las menores se participaba, pero no se clasificaba a mundiales. Vea ese muchacho, Rónald González, con una joven edad y con dos mundiales.

    -¿Cómo se dio el cambio?

    -En los dirigentes y desde 1985, con la clasificación a China. La mentalidad y actitud es otra. Medford salió de China y aquí está. Ese proceso ayuda mucho al jugador. Mi caso fue diferente porque cuando debuté en una selección lo hice a la par de Yuba Paniagua, mi ídolo en ese momento.

    -¿Te molesta no ser titular en esta Selección?

    -En lo absoluto, estoy aquí para colaborar con los jóvenes. No soy de los que hacen malas caras porque no juegan. Les habló y colaboro con ellos desde afuera. Yo sé que todo esto está por terminar...

    -¿De qué hablás?

    -Si veo que el grupo a pocas horas del partido anda vacilando, les manifiesto que se pare eso porque esto va en serio. O si están muy callados los aliento. Yo soy de poco hablar, pero cuando lo hago lo digo.

    -¿Es un compromiso ser el jugador que más veces ha portado la camiseta nacional?

    -Es un orgullo y sé que está por terminarse porque vienen otros como Rónald González. No me molesta, al contrario, me alegra.

    -¿Qué tal UNCAF?

    -Nosotros pensamos ahora en la Copa de Oro y en el partido ante El Salvador. Será la primera visita que haremos y la Selección tiene que dar un poco. No será lo mismo ser local que visita.

    -¿Y la hexagonal?

    -México es el tradicional a clasificar. A Estados Unidos lo siento vacilante. Canadá es un equipo mecánico al que no le han dado los resultados. Jamaica es fuerte en su cancha y a El Salvador no lo he visto jugar.

    -¿Hay injusticias en el futbol?

    -Por experiencia propia, las hay. Yo salí de Alajuela obligado por las circunstancias.

    -¿Qué te hicieron?

    -La idea la venía madurando desde antes. En la eliminatoria a Estados Unidos 94 me lesioné y durante dos meses no recibí salario. Pasé una situación difícil y cuando llegué me hicieron a un lado, no me dejaban entrenar con mis compañeros porque ellos temían que me diera una recaída y se vieran obligados a correr con los gastos. ¡Me apartaron! Eso me dolió.

    -¿Qué otro mal recuerdo hay?

    -La vez que firmé el contrato bajo el compromiso de que también lo hicieran Longino Soto y Mario Chacón. Ellos me habían prometido quedar libre en la primera vuelta y después no lo hicieron. Allí opté por irme a Saprissa. Ya no había otra salida.

    -Llegas al Saprissa ¿y...?

    -Se decía que el jugador que pasaba de Alajuela al Saprissa no rendía. Tenía el ejemplo de Juan (Cayasso) y me dije allá voy. Me sentí muy bien por el apoyo de los compañeros. (En este momento, Erick Lonnis se acerca y lo abraza emocionado). Y, finalmente, pasé a Belén porque creí en un proceso que luego se vino abajo y ahora debo esperar a que termine mi contrato.

    -¿Tu mejor momento en el futbol?

    -Italia 90.

    -¿En lo anecdótico?

    -Hay muchas. Ahí, recuerdo una. Fue en Los Angeles, se vino un temblor y no sabemos cómo Leoni Flores bajó las escaleras.




    Historia en la red

    Rodrigo Calvo
    Redactor de La Nación

    Oscar Ramírez anotó tres goles el viernes ante Nicaragua, con lo que sumó seis dianas con la Selección Nacional en partidos oficiales durante los 12 años en que ha sido convocado.

    Macho, como se le conoce en el ambiente futbolístico, llegará el próximo miércoles -en la segunda etapa de la copa UNCAF- a 70 partidos internacionales clase A con la Tricolor, desde su debut en febrero de 1985 ante El Salvador.

    Ramírez, el jugador que más juegos de ese tipo suma en la historia de la Tricolor, nació el 8 de diciembre de 1964 en San Antonio de Belén.

    Debutó en la Primera División con Alajuelense el domingo 13 de noviembre de 1983, en el partido que la Liga recibió en el Alejandro Morera Soto a Ramonense, con marcador de empate a cero.

    Su primer tanto en la máxima categoría nacional lo consiguió el domingo 20 de noviembre de ese mismo año, cuando su equipo derrotó al Municipal San José, 3 a 1. Fue el último tanto manudo y la encajó el portero Didier Castro.

    Además de los tres tantos conseguidos el viernes, anotó uno a Estados Unidos (1985), otro a Trinidad y Tobago (1985) y uno más a Panamá (1992).



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