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San José, Costa Rica.
Lunes 28 de abril, 1997.


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Juan Cayasso en una instancia crucial hoy. Quiere retar a la desmemoria del futbol.


Juan Cayasso

"El futbol no tiene memoria"

  • El exjugador de Alajuelense y Saprissa habla de sus triunfos y fracasos, de su obsesión por el talento, de su paso por Alemania, de Italia 90, de su futuro...

    Jose Eduardo Mora
    Redactor de La Nación

    Juan Arnoldo Cayasso se acostumbró al olvido. Al olvido parcial de los años vacíos, capaces de opacar su épica en Italia 90 y su presencia en la Bundesliga.

    Se acostumbró a la desmemoria que es el futbol cuando el éxito calla.

    "¿Y por qué yo?" Juan piensa, quizá, que no está para entrevistas.

    Pero él es un ágil conversador. Reflexivo siempre en cada respuesta. Reflexivo siempre que se topó con el fracaso y con la mano enemiga. Y es que Cayasso, jugador insigne en Alajuelense y luego en Saprissa, alzó su voz en momentos cuando el silencio era la vía fácil.

    Esa actitud de mirar de frente al desafío la sustenta en su raíces familiares, en su creencia religiosa, en su fe por la justicia, en su dolor por la soledad de los vencidos.

    A pesar de sus victorias personales sigue arraigado a su sencillez, a su palabra llana y sincera, y esa postura ante el presente le ha permitido superar el pasado y esperar el porvenir con el alma abierta.

    Relegado al ocaso de los mediocres, sin serlo, Cayasso no encontró una vitrina en los últimos tres años para mostrar su futbol.

    Por eso cree que, en alguna medida, se le irrespetó la trayectoria. Lo dice con la timidez que lo retrata, pero su afirmación es certera porque su huella en el balompié costarricense, a partir de 1981, no hace falta buscarla en los archivos tristes y amarillos de los periódicos viejos, su huella sobrevive a la desmemoria de la emoción inmediata, al abrazo triunfalista del todos abstracto.

    Antes de comenzar la conversación, en el Mall Internacional de Alajuela, Cayasso quiere un café porque son las diez de la mañana y no ha desayunado. Entre las 7 y las 9 a.m. había jugado un inusual partido de tenis y el cuerpo reclama el esfuerzo.

    De pronto, una señora morena, de unos 55 años, que está cerca del jugador, le dice a su hija que es rubia: "¿Ese no estaba en el extranjero?"

    --"No, ¿verdad que no?, le pregunta la dama rubia a Cayasso. Es que mamá no ve televisión; ni oye radio. Ella no está muy informada", prosigue la joven.

    Cayasso mira a la señora y sonríe.

    --"Soy saprissista hasta la muerte. Ya pedí que mi ataúd sea morado y que le pongan una cinta blanca en la mitad", dijo la señora. La hija, entusiasmada y en son de broma, le replica: "¡Mamá, qué va! Está muy desfasada, es saprissista y liberacionista."

    Diez minutos después, cuando Cayasso está por acabarse el café y presto para iniciar la charla, la señora, que lleva un vestido azul, pasa y le toca el hombro con confianza de madre y le dice en un tono apenas perceptible: "Espero verlo en mi equipo."

    --¿Cuáles etapas rescata de su carrera?

    --Rescataría todas, porque, no sé, creo que cada momento fue importante para formar mi personalidad. Por supuesto que las etapas de triunfo uno las rescata más, pero hay que estar consciente de que también deben haber momentos difíciles.

    --Esos momentos difíciles se convierten en desafíos.

    --Pienso que por cada cuatro o cinco éxitos hay una derrota y es que solo así se aprende.

    --En el futbol el éxito y el fracaso parecen estar siempre frente a frente.

    --Coincidio en esa forma de ver el asunto. El éxito está frente al fracaso. Eso es, eso es. La particularidad del futbol es que el futbol no tiene memoria. Si se ganan 5.000 partidos y se pierde uno, se olvidan los 5.000 y se toma el resultado negativo. Uno debe, entonces, estar preparado para eso.

    (Cayasso habla con entusiasmo, que se evidencia en los gestos de su rostro).

    --¿Esa ausencia de memoria del futbol es la que padeció en los últimos tres años?

    --Creo que sí y creo que uno tiene, en parte, culpa de lo ocurrido. No sé en qué momento siento que se dejó de tenerme confianza en ciertas cosas. ¿Por qué?, ¿por qué? me digo. Porque puede que uno en un momento no esté en el mismo nivel que los otros, pero, si ven una trayectoria, lo ideal era que me dieran oportunidad de ponerme a la altura de los otros poco a poco. Viví los días más difíciles en el Saprissa, pero cada vez que me daban una opción demostraba mi capacidad. Tal vez, ello sucedió porque el futbol no tiene memoria.

    --¿Después del 93 sobrevino su etapa más difícil?

    --Ha sido difícil, muy difícil. Tal vez la educación me ha ayudado. Me he preocupado por analizar muchas cosas leyendo, estudiando, observando mi entorno. Llegó un momento en que dudé si lo mío era una obsesión o si verdaderamente tenía condiciones para continuar. Para poder aportar. Parte de ese análisis a veces me daba risa: esperé en el Saprissa a que fuéramos campeones de CONCACAF y me fui a Turrialba que cambió al Pocho --Julio César Cortés-- quien me había prometido que jugaría. "Cartaginés, que era otra opción, contrató a Rolando Villalobos, quizá también hubiera podido jugar. En Turrialba, Nibaldo Santana no me conocía y luego me lesioné de la ingle. Con ello quiero decir que no había nada que hacer. Hay cosas inexplicables en la vida. Pobre enseñanza grande para mí. Una espera nunca es tan larga. En Saprissa había esperado dos años y a los dos meses llegó Carlos Watson."

    --¿Un jugador profesional puede separar vida y futbol?

    --Siempre traté de separar mi vida normal de la futbolística y en algún momento pensé que lo había logrado; pero yo me engañaba. Definitivamente, están muy entrelazadas. En 1993 pasaba por una crisis en mi vida particular, sin embargo, me decía que eso no me afectaba, pero ahora que veo los vídeos, concluyo que la gente tenía razón cuando me decía que no jugaba con la misma alegría de antes. Tampoco disfrutaba la forma de jugar del Saprissa.

    --¿Disfruta el jugador moderno del futbol o es una pieza que el entrenador pone a correr en una cancha?

    --Siento que los jugadores ahora no disfrutan porque entran a la cancha y la misma presión no los deja jugar con libertad. Hay futbolistas que no pueden ver la bola a tres cuartos de cancha de su marco porque se asustan y, entonces, cuando la reciben, lo único que hacen es pegarle un patadón. Otros ingresan solo a marcar. Ahí digo que no hay disfrute.

    --¿Frente a los técnicos, los jugadores han perdido la batalla?

    --Sí, la hemos perdido. Ahora, mientras los jugadores sepan correr son importantes; creo que no se debe pensar así, también es importante un buen pase, un buen centro, la capacidad de quitarse a un adversario. Hablo del talento.

    --Es, quizá, lograr la combinación de los africanos: técnica, velocidad, fuerza.

    --Sí, claro, porque la base del futbol actual es la velocidad física, pero no debería olvidarse la velocidad mental. Los africanos por la característica de su raza negra y por toparse con técnicos argentinos y brasileños encontraron la contraparte ideal.

    Asumir posiciones

    --¿En el futbol tico ya no son tan usuales los talentos?

    --A mí la gente me habla de la Liga del año 84 en la que estaban Solano (Alvaro), Oscar (Ramírez), Omar Arroyo, Raquel (Ledezma), Tomás (Segura) y eso no era solo en Alajuela. Ahora hay pocos talentos en un equipo.

    --La gente que mencionó ya se fue del futbol. ¿Cayasso se aferra a su talento?

    --Estoy consciente de que tengo que correr más; que no solo vale la capacidad técnica. Pero en Saprissa, últimamente, jugué pocos partidos pero en esos juegos ponía dos o tres pases de gol, mientras que otros participaron en más y no hacían ningún servicio de ese tipo.

    --Está a un gol de los 100 en la Primera División. ¡Cómo le ha costado!

    (Duda. Un breve silencio acompaña esa duda. Luego irrumpe)

    --Quiero ser honesto, antes lo que quería era superar todo y jugar, lo de los 100 goles no me preocupaba tanto. Quizá me escudé en ello para seguir. Mucha gente me dice: "Tenés que llegar; ¡manda la parada!" No sé si continuar; tengo que pensarlo, analizarlo, pensarlo...

    --¿De qué depende?

    --De la alegría, la ambición, la motivación, de las metas. Tengo que analizar y pensar si todavía están ahí o están dormidas.

    --En su carrera, hasta ahora, se ha caracterizado por asumir posiciones frente a los hechos. Por ejemplo, pasó al Saprissa tras superar una larga y comentada polémica con la Liga. Luego le dijo a Alejandro González que con cuál cara iba a regresar a la Selección que ya estaba clasificada para ir a Italia, si antes había renunciado a ella.

    --No sé; en Alemania también tuve que tomar posiciones. Alguna gente cuestiona mi paso por Alemania, pero me siento muy orgulloso de mi trayectoria en Alemania. Es probable que se dieran las condiciones para que actuara, pero no sólo yo lo hice.

    --¿Tiene un costo tener voz?

    --En mis últimos años he sido cobrado. En su momento me quisieron sacar de la Selección. No es casualidad que el estar al frente de la asociación de futbolistas coincida con mi crisis. Muchos me han cerrado la puerta por eso.

    --¿Se le irrespetó la trayectoria?

    --En la época de Héctor Núñez sí, porque regresé al país de Alemania y creí que podía jugar y él me pedía que debía demostrarle mi capacidad cuando en ese momento no había ni selección conformada.

    --¿Y ello, paulatinamente, lo arrastró al olvido?

    (Juan vuelve a hacer una pausa. Es partidario de las pausas antes de contestar. Es su estilo. En la cancha también es un artista en hacer pausas, para después sorprender con un pase al vacío. El pone a correr la pelota con la imaginación y luego, despacio, regresa al partido para cederla y para que siga el encuentro. Ha pasado, por cierto, buen rato de que a Juan no se le mira dueño de la zona media. ¿Se le volverá a ver ahí, como el general del mediocampo?)

    --No sé si se le podría llamar así. Trato de entender la situación. Las generaciones pasan.

    Inolvidable

    --Para no caer en olvidos. ¿Qué le dice el 11 de junio de 1990?

    (Arruga su cara. Suspira)

    --Uff, uff. No sé. Pienso que yo asimilé mucho eso de que el futbol no tiene memoria. La gente me ha dicho tanto, tanto de ese gol --habla del gol ante Escocia, el primero de Costa Rica en un campeonato mundial-- que a veces cuando pasan unos cortos u oigo narraciones de él que se me hace un nudo en la garganta.

    --Decía Víctor Badilla --jugador Alajuelense-- que Cayasso lo motivó a dejarle algo al futbol porque esa es una de sus preocupaciones, dejar una estela.

    --¡Uy Dios! (Cayasso baja el tono de su voz). Bueno, diay. Creo que en mi caso es un amor a la vida, al prójimo. Lo que menos quiero ser, es ser egoísta. Creo que uno viene al mundo a compartir, a disfrutar, a dar.

    (Aparte del tanto 100, Cayasso aún quiere retar a la desmemoria del futbol).

    "Me falta meter un gol de mediacancha, uno de esos en el que el portero está salido y uno lo baña; un gol de chilena, y, como Maradona, driblar cinco jugadores y meter un gol desde media cancha. Son cosas que uno siempre soñó."

    El camino de Juan

    Nombre: Juan Arnoldo Cayasso Reid.

    Nacimiento: 24 de junio de 1961, en Limón.

    Puestos: Volante ofensivo y delantero.

    Equipos: Alajuelense (1981-1988), Saprissa (1988-1990 y 1993-1996), Carmelita (1992-93), Turrialba (1995-96), Belén (1996), Goicoechea (1996).

    Club en el exterior: Stuttgarter Kickers, de Alemania (1990-92). Con este equipo anotó diez goles, ocho en segunda y dos en la Bundesliga. Con el Stuttgarter Kickers ganó el cetro en la segunda categoría.

    Debut oficial: El 21 de julio de 1981 ante Ramonense, en el estadio Alejandro Morera Soto.

    Primer gol: El 11 de abril de 1982, frente al Cartaginés en el estadio Alejandro Morera Soto.

    Primera expulsión: El 1º de noviembre de 1987 en el juego Alajuelense-Ramonense. José Alberto Cubero le mostró la cartulina roja.

    Estadísticas en Primera División: 14 temporadas, seis clubes y seis títulos (dos con la Liga y cuatro con Saprissa); 377 juegos, 99 goles y cuatro expulsiones.

    Selección Nacional: De 1983 a 1993 jugó 49 encuentros y anotó 9 goles en partidos de clase A. Participó en la Olimpiada de Los Angeles en 1984 y en el Mundial de Italia 90.

    Detalle: El 11 de junio de 1990 logró, ante Escocia, el primer gol de Costa Rica en Campeonato Mundial.

    Fuente: Gustavo Retana y Rodrigo Calvo.

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