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Domingo 13 de julio, 1997


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Terremoto en Venezuela

Dolor en rescate



Reuter. Cumana (Venezuela)

El cadáver de Rosa Mercedes Bermúdez, de 27 años y con siete meses de embarazo, fue sepultado apresuradamente y sin ceremonia ayer por la mañana en el cementerio de la ciudad venezolana de Cumaná.

La joven fue hallada al amanecer, cuando un tractor movió una placa de concreto del edificio que se desplomó en un terremoto de 6,9 grados en la escala Richter que el miércoles sacudió el noreste de Venezuela.

El cadáver fue trasladado a una morgue improvisada en el estacionamiento de la sucursal de un banco cercano.

Poco después de ser reconocida por su esposo, que hasta última hora afirmaba que se encontraba viva, la joven fue colocada en un ataúd y llevada directamente al cementerio.

Ella fue la víctima número 24 recuperada de debajo de las planchas de concreto que sepultaron a varias personas en el terremoto. Solo 21 lograron salir con vida del lugar.

Portavoces de la Defensa Civil dijeron que hasta ahora las las víctimas fatales en la zona afectada por el terremoto ascienden a 72. Según los bomberos, se cree que quedan nueve cuerpos bajo los escombros, pero ya no hay prisa en la búsqueda.

"Ya no estamos buscando a nadie vivo, solo cadáveres", dijo a Reuters el sargento de bomberos José Muñoz, mientras observaba en la otra acera a sus compañeros y otros obreros con martillos hidráulicos, tractores y grúas registrando las ruinas.

Pocas esperanzas

Rafael Sanquiz, gerente general de la sucursal de una compañía de seguros que ocupaba los dos primeros niveles de la estructura, dijo que ellos eran 15 empleados. Solo 12 salieron vivos del terremoto, y aún falta encontrar a dos.

Mercedes Bermúdez trabajaba como secretaria en la compañía, y su hijo nonato era el primogénito de su matrimonio.

En medio de la incertidumbre y el desconsuelo, en el área de rescate se tejieron muchos rumores desde el primer día.

Según Alcalá, su primo se había estado comunicando con el exterior a través de un teléfono celular, versión que corrió de boca en boca junto con la afirmación de que la señora Bermúdez estaba viva y había dado a luz bajo las ruinas.

Los bomberos atribuyeron este tipo de rumores a la desesperación de los familiares por acelerar la búsqueda.

Mientras las horas siguen su avance en la calurosa ciudad costera de Cumaná, a 406 kilómetros al este de Caracas, el olor a descomposición comienza a sentirse cada vez más por los alrededores de las tumbas de concreto.


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