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| La Nación Digital Informe anual de la Defensoría de los Habitantes Banco Anglo Teatro Nacional Cartas Anuncios Económicos El tiempo Tiras cómicas La Gaceta en breve Obituario Anuncie en La Nación Suscríbase a La Nación Servicios SuperSite Archivo Digital Correo a La Nación Teléfonos de Emergencia | PLN y PUSC con identidad propiaPlazas públicas: ¿qué y para qué? Tarimas marcan la diferenciaWílliam Méndez Garita Redactor de La Nación Si usted acude a una plaza pública del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) o del Partido Liberación Nacional (PLN), es probable que no perciba diferencias entre ellas y hasta llegue a concluir que son lo mismo de siempre. Sin duda podrá encontrar en ambas concentraciones de simpatizantes, música y discursos, luces y efectos especiales, banderas y porras, caravanas de vehículos y "tumbacocos", un poco de folclore y algo de tradición, la reunión comunal de cada cuatro años, un rato de entretenimiento familiar y hasta la presencia de los adversarios para curiosear. No podrán faltar las promesas de campaña: más empleo, arreglo de las calles, incremento de las inversiones y combate a la pobreza, mejor seguridad ciudadana, escuelas y colegios... Pero las plazas públicas tienen que ser más que esto; de lo contrario:
¿Por qué el PLN y PUSC invierten en cada una de las concentraciones más de ¢1 millón? ¿Por qué el PLN se toma la molestia de realizar en todo el país 45 plazas, y el PUSC cerca de 70? ¿Se justifica que los liberacionistas lleven de un lado a otro del territorio nacional una tarima que pesa una tonelada y media, y los socialcristianos hagan otro tanto con la suya, que pesa seis toneladas?
Por encima de la percepción de que tengan conciencia los electores, sea visual o sonora, se estima que hay un componente subliminal en el mensaje que se dirige a quienes asisten a estas actividades. Según el sociólogo Fernando Chavarría, experto en procesos electorales en América Latina, las plazas públicas buscan principalmente generar una motivación en los simpatizantes para "calentar la campaña". Ese efecto, sostiene el especialista, no puede lograrlo por sí sola la propaganda que se hace a través de los medios de comunicación, aunque el alcance de los comerciales de televisión, radio y prensa abarque una población mayor. La esencia de las plazas públicas, tanto para Chavarría como para el encargado de plazas públicas del PLN, Jorge Woodbridge, y su similar del PUSC, Bernal Aragón, es un contacto directo del partido político, el candidato presidencial y los dirigentes regionales y locales con las comunidades. Es una oportunidad -tal vez la única- para exponer cara a cara las soluciones a los problemas nacionales y comunales, para que las personas puedan ver y saludar a su candidato. Ellos coinciden en que no son muchos los ciudadanos que toman la decisión de por quién van a votar a partir de las plazas. Sin embargo, Chavarría considera que su importancia es mayor ahora que en anteriores oportunidades, debido a la reducción del período de campaña electoral. A ello se puede sumar el llamado desencanto de los electores hacia los políticos y los partidos políticos, el alto abstencionismo que se insinúa y el marcado rechazo al mensaje publicitario.
Subir al escenario
A la hora de las realidades, subir a la tarima del PLN y del PUSC no es lo mismo. Pese a que comparten el mismo objetivo -"quitarle el frío a los votantes y calentar la campaña"-, los dos partidos tienen concepciones diferentes sobre cómo hacer una plaza pública, lo cual se ve reflejado desde el diseño mismo de la tarima hasta la música que se escucha a lo largo de la concentración. (Véase recuadro adjunto.) En la tarima del PUSC cada orador aparece solo en el escenario, y cada uno de ellos es introducido por un tipo de música diferente que empieza con un ritmo "mariachi". Cuando se presenta el expresidente Rafael Angel Calderón, ponen el jingle con el estribillo "el pueblo lo quiere...", y a Miguel Angel Rodríguez lo recibe una versión especial del "himno a la alegría". También, el PUSC trasladó a todos los invitados especiales -que antes se colocaban en el mismo lugar en donde se daban los discursos- a la parte baja de la tarima principal. Cada una de las personas que habla hace énfasis en aspectos concretos: por ejemplo, el regidor comenta lo que será la labor comunal y municipal; el candidato a diputado se refiere a los proyectos regionales y la legislación a tramitar, y los vicepresidentes disertan sobre el programa de Gobierno. El expresidente Calderón Fournier evoca su gobierno y lo compara con la administración actual. Estos oradores hacen uso de la palabra durante cinco minutos en promedio. En el caso de Miguel Angel Rodríguez, detrás de él se colocó una pantalla con 15 monitores de televisión que reproducen la imagen del orador; además, su discurso es el más largo -cerca de 15 minutos-. Rodríguez da la mitad de su discurso desde el podio y luego se desplaza por la tarima, dirigiéndose tanto a las personas que están más cerca como a las que se ubican al fondo. Mientras habla, hace cambios de tono, con el objetivo de mantener la atención del público. Bernal Aragón considera que tanto el candidato como el resto de los oradores deben ubicarse solos en la tarima, para que las personas puedan concentrarse en el mensaje y evitar que otros elementos causen distorsión. Por último, los socialcristianos dejan caer confeti sobre los espectadores en algunas de las plazas públicas. Del boogie a Corrales
En las plazas públicas del PLN ya no se baila boogie, y son más sobrias. Los discursos no tienen un plazo límite de duración, y el candidato, José Miguel Corrales, se extiende por 15 minutos en el uso de la palabra. Los oradores, que disponen de un podio, están rodeados de dirigentes, y sobresalen delante de ellos dos pantallas ubicadas al frente de la tarima, que reproducen la imagen de la personas que está en el uso de la palabra. Los discursos no tienen un temario específico, y el orden es similar al del PUSC, es decir, primero los dirigentes locales y regionales y luego los nacionales, cerrando con el candidato presidencial. La música más empleada es la del estribillo "Corrales, Corrales...", como la que aparece en algunos anuncios de televisión, pero también se han introducido jingles de la campaña del expresidente Luis Alberto Monge (1978 y 1982) y un tema de Alvaro Esquivel que estuvo de moda en la campaña de Oscar Arias Sánchez, en 1986. ¿En dónde radica la diferencia entre la acción en la tarima del PLN y la del PUSC? Principalmente en dos aspectos: los socialcristianos programan con más rigurosidad los temas que tocarán cada orador y el candidato presidencial, además de que quien habla tiene un protagonismo mayor al encontrarse solo en el escenario. Por su parte, el PLN mantiene la costumbre de llevar a la tarima principal a los dirigentes nacionales y locales, y los discursos quedan a la inspiración de los oradores. Yo prometo, tu prometes...
Estos son los principales ofrecimientos hechos por el PUSC y el PLN en los primeros 15 días de plazas públicas:
Los socialcristianos han propuesto:
Estabilizar el costo de la vida; generar fuentes de empleo; destinar recursos importantes a la educación, la juventud y la niñez; darle incentivos al turismo; ayudar a los pobres; abrir más escuelas y colegios; un Banco de Fomento y juntas de ahorro y crédito; trasladar el Instituto Nacional del Café a los caficultores; recapitalizar el fondo cafetalero; reparar carreteras y lastrear caminos; trasladar al sector privado la construcción de infraestructura; apoyar a los discapacitados; reactivar compañías bananeras del sur; terminar la carretera costanera sur y reparar la Interamericana; impulsar el estudio para prevenir inundaciones en Abangares y abrir una biblioteca pública en Batán.
Por su parte, los socialdemócratas han prometido:
Fortalecer el bono de vivienda; dotar de casa a la clase media; generar incentivos para la agricultura, la ganadería y la agroindustria; solucionar la migración ilegal de nicaragüenses; dotar a los campesinos de tierra y crédito a bajo interés; impulsar programas de riego y mejorar caminos vecinales para sacar productos. ------------------------------------------ Fuente: Centro de Información y Documentación de La Nación.
¿Lo sabia usted?En el PLN La tarima la hizo Moisés Görn. Tocan los conjuntos Baby Rasta, Bansai, La Banda y Pimienta Negra. Los animadores son Nel López y Emilio Piedra. Tienen dos tarimas que se usan de acuerdo con las condiciones del lugar donde se realice la plaza pública. La plaza pública más cara será la concentración en San José, que costará cerca de ¢7 millones. En el mitin de Cartago se gastarán ¢3 millones. Ningún expresidente ha aparecido en las plazas públicas. El candidato presidencial llega a la tarima pasando entre la multitud.
En el PUSC La tarima se elaboró con el concurso de Maggio Cercone, Alejandro García y Pablo Martínez. Tocan los conjuntos La Pandylla, K-Lor, Expresso, Atlántico, El Escapado y Tabasco. Cantantes: Erick León y Omar Briceño. Los animadores son Carlos Antillón y Omar Briceño. En algunas oportunidades se emplea a una persona especialista en lenguaje de sordomudos durante los discursos. Rafael Angel Calderón es el único exmandatario que ha acudido a las plazas públicas. El candidato presidencial usualmente entra por la parte de atrás de la tarima y sube por una escalera. Antes de eso se deja el escenario en absoluta oscuridad y luego aparece él con los brazos en alto, enfocado por una fuerte luz blanca. n Si los oradores sobrepasan el tiempo límite, se sube el volumen de la música para que terminen.
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