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Viernes 21 de agosto, 1998


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La isla del Coco extendió los límites fronterizos marítimos nacionales hasta cerca de las Galápagos, en Ecuador, e isla Malpelo, en Colombia. VEASE MAPA DE FRONTERAS

Con Colombia y Ecuador

Tratados de límites aseguran nuestros intereses

500.000 kilómetros cuadrados de mar nacional
Pendiente ratificación por la Asamblea


William Méndez G.
Redactor de La Nación

La aprobación de dos tratados limítrofes marítimos, con Ecuador y Colombia, asegura los intereses económicos del país sobre las reservas minerales en el lecho marino y la exploración y explotación petroleras.

También salvaguarda el provecho económico de grandes bancos de atún y la certeza de un paso en el Caribe hacia aguas internacionales.

Pero eso tal vez no lo es todo. Con la aprobación de esos dos tratados, quedaría garantizado el reconocimiento internacional a 12 millas de mar territorial y a 188 de zona económica exclusiva en las islas del Coco y Dos Amigos -en el océano Pacífico-, lo que extiende los mares costarricenses hasta Colombia y el archipiélago Colón (islas Galápagos, Ecuador).

En pocas palabras: Costa Rica contaría con una zona de mar equivalente a 11,54 veces el tamaño del país, según datos del Instituto Geográfico Nacional.

En el Caribe, al firmar el acuerdo con Colombia, el espacio marítimo nacional limitaría con la isla de San Andrés, lo cual abre una salida directa al país a la zona económica exclusiva colombiana, a través de la que hay libre navegación.

La discusión de estos acuerdos tomó relevancia en las últimos días a raíz de la discrepancia entre el Gobierno de Nicaragua y el de Costa Rica por la interpretación del tratado limítrofe Cañas-Jerez en lo concerniente al tránsito de policías costarricenses armados en el río San Juan.

Problema nicaragüense

Días antes de que surgiera ese lío, fueron enviados a la Asamblea Legislativa los acuerdos de límites marítimos con Colombia y Ecuador, como parte de un paquete de iniciativas que el Poder Ejecutivo se comprometió, desde mayo y con los respectivos países firmantes, a poner en discusión.

Para los nicaragüenses, los tratados fueron vistos como una "presión" costarricense para lograr un convenio sobre la navegación en el río, pues en lo que a Colombia respecta se reconoce la soberanía de Colombia sobre el mar Caribe en aguas que reclama la administración de Managua.

Colombia y Nicaragua firmaron en 1926 el tratado Bárcenas-Meneses-Esguerra, que puso al archipiélago de San Andrés como parte del territorio de ese país suramericano. Sin embargo, tras la caída del gobierno de Anastasio Somoza -en 1979- y el arribo del sandinismo, los nuevos gobernantes desconocieron el pacto.

La Asamblea Nacional de Nicaragua, en una resolución del martes, exhortó al Parlamento costarricense a no continuar adelante con el tratado con Colombia ya que "provocaría un grave deterioro en las relaciones de ambos naciones". Esta semana se espera la llegada de una delegación de congresistas de ese país para ejercer presión sobre los diputados ticos.

El presidente del país vecino, Arnoldo Alemán, calificó de inoportuna la aprobación del documento por tratarse de un país fuera de la región centroamericana. En una declaración a La Nación, el vicepresidente nicaragüense, Enrique Bolaños, llamó imprudente al debate en Costa Rica del acuerdo con Colombia y reclamó el derecho de su país sobre San Andrés y Providencia.

Intereses costarricenses

El tratado con Ecuador se firmó el 12 de marzo de 1985; con Colombia, el 17 de marzo de 1977, pero no han sido ratificados por la Asamblea Legislativa. En ellos se establecen los límites marítimos nacionales, en el Pacífico, con Colombia y Ecuador y, en el Caribe, con la primera nación.

Ya está en vigencia un documento de esa índole con Panamá y no existe ninguno con Nicaragua. (Véase mapa.).

Las bondades de los tratados son defendidas por el ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Rojas; el exvicecanciller Rodrigo Carreras, el excanciller Gonzalo Facio, y el negociador costarricense de los textos con Colombia y Ecuador, el abogado Manuel Freer Jiménez. A ellos se suman Carlos Alvarado, experto en derecho internacional y profesor del Instituto de Servicio Exterior Manuel María Peralta, y Eduardo Bedoya, director del Instituto Geográfico Nacional.

Sin embargo, no todos coinciden con los beneficios que pueden lograrse a través de los tratados limítrofes marítimos.

El catedrático universitario Freddy Pacheco considera que el documento suscrito con Ecuador representaría la pérdida, en el Pacífico, de un área de 30.000 kilómetros cuadrados, en tanto que con Colombia, 10.000 kilómetros cuadrados.

Frente a esta tesis, los defensores de los tratados con Colombia y Ecuador estiman que con ellos se reconoce al país una extensión de mar de 589.682,09 kilómetros cuadrados que, de otra manera, no se le acreditarían al país.

Sin los límites con Colombia y Ecuador, coinciden varios de los entrevistados, Costa Rica no tendría reconocimiento internacional de su soberanía sobre esa extensión; por lo tanto, pierde sus derechos para la explotación de sus riquezas.

En el Caribe

Si el país ratifica el acuerdo con Colombia en el Caribe, se compartiría un pasillo de libre navegación dentro de la llamada zona económica exclusiva. Costa Rica reconoce a ese país su soberanía sobre las islas de San Andrés y Providencia y los cayos de Quitasueño, Roncador y Serranía.

En el caso hipotético de que fuera Nicaragua la que tuviera los derechos sobre ese archipiélago, el paso de las embarcaciones hacia puertos costarricenses sería a través del mar territorial del vecino país y quedaría sujeta a las disposiciones del Gobierno de Managua.

Para Freer, los costarricenses deben tomar en cuenta que en el tratado con Colombia está de por medio la seguridad jurídica de poder, eventualmente, efectuar explotaciones petroleras y minerales en el lecho marino en la plataforma continental nacional -ubicada cerca de la costa de la provincia de Limón-.

Los detractores del acuerdo señalan que los límites se hicieron sin que Colombia y Nicaragua tengan resuelto su diferendo y sin que estén fijados los correspondientes a Costa Rica y el vecino país.

Los defensores, en cambio, afirman que Nicaragua nunca ha ido a los tribunales internacionales a reclamar su interés sobre las islas en propiedad de Colombia. Esta ni siquiera reconoce que exista una disputa con los nicaragüenses.

En el Pacífico

Mientras en el Caribe existe posibilidad de explotación petrolera y caza de langostas, así como ingreso y salida de barcos a puerto nacional, en el Pacífico los intereses costarricenses son la pesca de atún dentro del domo térmico, cerca de los bancos Guardián (frente a las costas de la Península de Nicoya) y la futura explotación de reservas de minerales en la Cresta de Cocos.

El domo térmico, que son aguas profundas que suben a la superficie, eleva nutrientes que atraen a los grandes cardúmenes de atún.

La plataforma submarina continental une a Costa Rica con las Galápagos -por la Cresta de Cocos, una especie de cordillera que corre bajo el mar- y en ella se encuentran los nódulos polimetálicos (acumulaciones de numerosos metales como cobre, hierro y manganeso).

Los detractores del acuerdo con Ecuador alegan que se reconoció una zona económica exclusiva a ese país como si fuera mar territorial, por lo cual las embarcaciones costarricenses ven limitado su derecho de pesca.

En el caso de Colombia critican que las medidas se hayan dispuesto a partir de una piedra llamada Malpelo, a la que se le dio la categoría de isla, reconociéndole así a esa nación el derecho a la zona marítima exclusiva y mar territorial.

Sin embargo, los defensores del documento señalan que el país recibió el reconocimiento de un territorio en el mar equivalente a 10 veces el tamaño del país y que, como todo acuerdo, siempre existen puntos sujetos a la crítica.

Para poner punto final, la mayoría de los que defienden los tratados denuncian que las personas que los objetan no han realizado bien los cálculos sobre los que sustentan su oposición.


El debate nacional

Las opiniones sobre los tratados con Colombia y Ecuador se inclinan más hacia su aprobación que al rechazo.

José Manuel Núñez, Partido Fuerza Democrática: Su partido se opone al acuerdo con Colombia por la existencia de una disputa entre este y Nicaragua y por los términos del trato con Ecuador.

Ovidio Pacheco, jefe de fracción del Partido Unidad Social Cristiana: Su agrupación avala los dos acuerdos, aunque considera que la Asamblea Legislativa aprobará primero el de Ecuador.

Ricardo Sancho, jefe de fracción del Partido Liberación Nacional: está de acuerdo con los dos tratados y desacreditó la versión de que se encuentren en la Asamblea Legislativa para mortificar al Gobierno de Nicaragua. En cuanto al convenio con Ecuador, espera conocer las observaciones del sector pesquero.

Freddy Pacheco, profesor universitario: Critica el acuerdo con Ecuador debido a que se le otorga a ese país un mar territorial de 200 millas, correspondiente a la zona económica exclusiva. Al aceptar, afirma, el Estado costarricense renuncia a los derechos de libre navegación y sobrevuelo.

Roberto Rojas, canciller: Considera que las críticas a los tratados siempre aparecen. Para él, un acuerdo es una negociación donde cualquiera puede salir a decir que se podía haber logrado algo mejor.

Gonzalo Facio, excanciller: Sostiene que el convenio con Colombia existe desde 1977, antes de que Nicaragua lo objetara. Esos territorios del mar siempre han pertenecido a Colombia, desde la colonia, y Nicaragua nunca se ha atrevido a efectuar un reclamo formal. El tratado con Colombia no perjudicaría los derechos de Nicaragua porque no los tiene.

Rodrigo Carreras, exvicecanciller: Considera que los tratados tienen tiempo de estar en la Asamblea Legislativa, y su ratificación no se había dado con la esperanza de que Nicaragua resolviera su diferendo con Colombia, pero que hasta la fecha el Gobierno de Managua no procedido a resolver la discrepancia.

Fuente: Entrevistas con las personas citadas.


Desdecirse

Los diferentes gobiernos de Nicaragua, a lo largo de muchos años, han firmado y desconocido acuerdos fronterizos.

Discrepancias con Costa Rica

  • 15 de abril de 1858. Se firma el Tratado Cañas-Jerez.

  • 16 de enero de 1888. Se emite el fallo del Laudo Cleveland, ante las objeciones de Nicaragua al acuerdo de 1858.

  • 30 de setiembre de 1916. Fallo de la Corte Centroamericana de Justicia que ratifica los términos del Tratado Cañas-Jerez y el Laudo Cleveland.

    Discrepancias con Colombia

  • 24 de marzo de 1928. Se firma el Tratado Bárcenas-Meneses-Esguerra.

  • 1979. La Junta de Gobierno de Nicaragua, en el acta 205 del 19 de diciembre, reclama la plataforma continental y mares adyacentes. Declara la soberanía y jurisdicción de 200 millas náuticas de Nicaragua a partir de sus costas.

  • 4 de febrero de 1980. Declara nulo e inválido el Tratado Bárcenas-Meneses-Esguerra.

    Discrepancias con Honduras

  • 1858. Firmado el primer tratado. Comienzan una serie de roces y apelaciones internacionales por la región de La Mosquitia (hoy, el departamento hondureño de Gracias a Dios).

  • Finalmente, el litigio se resolvió a favor de Honduras.

    Fuente: Rodrigo Carreras, catedrático.



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