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Viernes 4 de diciembre, 1998


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DUELO
César Valverde, maestro del mural, falleció ayer a los 70 años y la plástica nacional sigue de luto.

Parte otro maestro del arte

Falleció ayer César Valverde

Falla orgánica múltiple causó el deceso


María Montero
Redactora de La Nación

El pintor y muralista costarricense César Valverde Vega, quien en marzo cumpliría 71 años, falleció ayer, a las 7 a. m., en la sala de cuidados intensivos del hospital Calderón Guardia.

El artista ingresó a este centro médico el 11 de noviembre tras sufrir un fuerte dolor abdominal que lo obligó a trasladarse a San José desde Puntarenas, donde se encontraba de paso. Aunque en un principio su dolencia se atribuyó a una apendicitis, los cirujanos descartaron esa posibilidad. Víctor Manuel Ruiz, jefe del Servicio de Cirugía del Calderón Guardia, manifestó que, pese a los esfuerzos realizados, Valverde sufrió severas complicaciones orgánicas.

"Fue un cuadro de peritonitis por una perforación del colon, y eso le produjo una infección muy importante. Esto le provocó una falla orgánica múltiple", explicó el médico.

El pintor, agregó, entró al hospital con diagnóstico de abdomen agudo. "De camino, traté de salvarle la vida: él ingresó en una guardia de emergencia, y los doctores que lo vieron lo operaron por ese problema. Tuve que intervenirlo de nuevo para tratar de resolverle la infección, pero el cuadro ya era muy avanzado", continuó.

Familiares y amigos que permanecieron junto al artista durante su estadía en el hospital, expresaron que su cuerpo será incinerado este sábado, a las 8 a. m., en una ceremonia en el cementerio Jardines del Recuerdo, en Heredia. Sus cenizas serán esparcidas en la playa de Montezuma, en Guanacaste (donde solía pasar largas temporadas) tal y como lo pidió el propio Valverde.

Su cuerpo permanece en la Funeraria del Recuerdo, en el barrio San Bosco.

Luto en la pintura

La muerte de Valverde también tomó por sorpresa al medio cultural nacional y especialmente al ambiente de las artes plásticas pues viene a sumarse a la lista de maestros fallecidos durante 1998: Francisco Zúñiga, Luis Daell y Francisco Amighetti.

"César es muy conocido en el medio y tuvo uno de sus momentos cumbres cuando integró el Grupo Ocho. Obtuvo muchos premios internacionales y nacionales. El museo siente casi en carne propia que se le fueron grandes artistas. No se puede negar que deja una huella en el arte costarricense", expresó Amalia Chaverri, actual directora del Museo de Arte Costarricense.

El crítico de arte Juan Bernal Ponce, amigo personal de Valverde, coincidió al manifestar su consternación. "César es un artista que está incluido dentro de los maestros de la vanguardia costarricense, junto con Felo García y los otros miembros del Grupo Ocho; es ya un artista que pertenece a nuestro patrimonio cultural. Otro aspecto importante es su generosidad al pintar murales regalados para diferentes instituciones públicas. Allí ejercía un impresionante dominio del espacio y la forma. Estamos en un año de desapariciones de destacadas figuras de nuestro arte."

A su vez, el escultor Néstor Zeledón, compañero artístico de César Valverde en las andanzas del Grupo Ocho, calificó esta pérdida como "irreparable". "Esto es algo terriblemente doloroso porque del Grupo Ocho quedamos tres integrantes. Durante la década del 60, el grupo tuvo una lucha muy dura para que el público costarricense apreciara y comprendiera las corrientes del arte contemporáneo.

El fallecimiento de César me causa un dolor tremendo. Con él se nos va un artista dinámico y creativo, que se une a las muertes de "Paco" Zúñiga, "Paco" Amighetti y Luis Daell. Este ha sido un año negro para el arte costarricense".


Huella en las paredes

Doriam Díaz

Redactora de La Nación

César Valverde le dedicó 70 años a la vida, 51 de los cuales pintó lo que más le gustaba. Convencido de que todos los costarricenses debían tener acceso al arte, pues es patrimonio del pueblo, Valverde estampó el colorido de sus trazos en grandes murales en las paredes de la Asamblea Legislativa, la clínica Marcial Rodríguez de la Caja Costarricense del Seguro Social, Museo de Jade en el Instituto Nacional de Seguros, el Centro Integrado de Salud de San Isidro de Coronado y la Contraloría General de la República.

Valverde estudió Derecho y Bellas Artes en la Universidad de Costa Rica y, tiempo después de graduarse como licenciado en ambas carreras, recibió una beca de estudio para cursar pintura en Italia.

Este pintor es uno de los exintegrantes del Grupo ocho, quienes con la introducción del arte abstracto revolucionaron y despertaron el dormido ambiente plástico de Costa Rica, a principios de la década de 1960.

El artista expuso de forma individual en el Museo Nacional de Bogotá (Colombia), el Palacio Iturbide (México), los Museos del Banco Central (Costa Rica), Miraflores Art Gallery (Nueva York) y la Casa Argentina en Roma, entre otros.

Además de su gran actividad plástica, la cual se concentra en la temática femenina, Valverde fue planificador, funcionario público y diplomático. Algunos de los cargos que ejerció fueron viceministro de Cultura (1978-1979; regresó en el 81), director de la Escuela de Artes Plásticas de la UCR (1980), cónsul de Costa Rica en Canadá y subdirector de la Oficina de Planificación.

La labor de este muralista fue reconocida, tanto en Costa Rica como el extranjero, por lo cual cosechó 11 premios, entre ellos, la Orden Cleto González Víquez del Concejo de San José (1997), el premio Internazionales D'Arte e Cultura de Roma (Italia, 1994), el Premio Nacional de Pintura (1969, 1974 y 1984) y el premio Áncora (1980).

Este artista plástico fue también escritor y asiduo colaborador de la sección Opinión de este diario. Entre sus libros publicados se encuentran Más en broma que en serio, La feliz indolencia, César Valverde y Sonreír otra vez.

El mes pasado, este padre de tres hijos realizó su última exposición en el Costa Rica Country Club.

A principios de año, Valverde se despidió del mural al inaugurar su último trabajo titulado El derecho en Costa Rica, ubicado en el Colegio de Abogados. Con él, también dijo un adiós definitivo al gran público costarricense.



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