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Oleaje de entusiasmo Rodríguez pidió trabajar hasta el finalRonald Matute Redactor de La Nación El amanecer se asomaba tibiamente por detrás de las azuladas montañas del este de Escazú. Los primeros rayos de luz pintaron de colores el perímetro de la residencia de la familia Rodríguez Clare, ubicada en el sector de San Rafael, e hicieron más evidente el ajetreo imperante en la zona. Antenas parabólicas, vehículos, metros y más metros de cable, grabadoras, cámaras y un inquieto grupo de reporteros montaban guardia afuera de la vivienda a la espera de alguna señal de movimiento. Las puertas por fin se abrieron a las 5:35 a. m. La prensa se precipitó a través de un pequeño corredor, decorado con cuatro arreglos florales, hasta confluir en un vestíbulo adornado con pinturas y esculturas. Tras unos segundos de silencio y expectación, la puerta del estudio del primer piso se movió hacia adelante y emergió la figura de Lorena Clare, esposa del hoy presidente electo, Miguel Angel Rodríguez. Doña Lorena, ataviada con un traje de saco y pantalón rojo, no pudo disimular su sorpresa ante los visitantes. "Miguel Angel ya va a salir. Está leyendo los periódicos y haciendo algunas llamadas", atinó a decir.
Aparece el candidato
Pocos minutos después, en efecto, apareció él con una camisa azul y un pantalón crema. Al verse inesperadamente rodeado por los micrófonos, hizo una pequeña mueca, y dejando a un lado el portatrajes que cargaba en su mano, ofreció algunas improvisadas declaraciones. Sus primeras palabras fueron llamando al esfuerzo de sus colaboradores y el apoyo de sus simpatizantes. Este mensaje se convirtió en su caballo de batalla, en la consigna que llevó a todos los lugares que visitó en una agotadora jornada que culminó anoche con su elección como presidente de la República.
Inicio con bendición
Miguel Angel Rodríguez inició ayer su jornada asistiendo a misa en la iglesia de San Miguel de Escazú. A la ceremonia, realizada a las 6 a. m., llegó la familia del candidato (su esposa; sus hijos Andrés y Ana Elena; su nuera, Vanessa Sequeira, y su hermano Manuel Emilio), así como un buen grupo de colaboradores. Minutos antes de ingresar al templo, Rodríguez tuvo dos pequeños incidentes con la prensa. Uno de ellos ocurrió cuando el socialcristiano pasó a recoger a su suegra, Marielena Facio de Clare, a su casa. Rodríguez desaprobó la intención de un grupo de camarógrafos y de fotógrafos de registrar dicho encuentro y, tras voltearse hacia ellos, les manifestó que quería tener un día tranquilo. Después, en las afueras de la iglesia de San Miguel, se negó a atender las consultas de algunos reporteros. "Déjeme en paz en la iglesia, por favor", le dijo a una periodista de televisión que quiso abordarlo. Los ánimos se apaciguaron después de la misa. Durante un desayuno, efectuado a las 7:25 a. m. en el restaurante Quiubo, en San Rafael de Escazú, se excusó por los inconvenientes surgidos por la premura de llegar al templo.
Intenso recorrido
Acto seguido, Rodríguez inició un extenso programa de recorridos que tuvo, como primer punto, una visita -a las 8:22 a. m.- al Cementerio General, en donde yacen sus padres y su hijo mayor. El socialcristiano asistió después a los canales 2, 4, 6 y 7 para participar en entrevistas en vivo. En cada una de esas televisoras, grupos de simpatizantes saludaban al candidato con gritos de apoyo. Igual ambiente, pero mucho más intenso, se registró cuando su caravana arribó -a las 11:15 a. m.- al liceo Roberto Brenes Mesén, en Hatillo 2, en donde una multitud coreaba: "¡Miguel Angel, Miguel Angel!" Rodríguez solo pasó a saludar por las afueras de ese centro educativo y de inmediato se enrumbó hacia la escuela Yanuario Quesada -en Escazú- en donde votó, a las 12:07 p. m. en la mesa número 595. Allí el socialcristiano fue recibido por un torbellino de confeti de colores, serpentinas, globos, banderas, aplausos y hasta empujones, lo que tornó muy lento el ingreso de la comitiva hasta el recinto de votación. Cumplido este requisito, Rodríguez se trasladó a pie hasta el restaurante Quiubo. Allí, acompañado por los expresidentes Rafael Angel Calderón, José Joaquín Trejos y Mario Echandi, aseguró que "las cosas van muy bien". No obstante, solicitó a sus simpatizantes trabajar hasta las 6 p. m. Este mismo llamado formuló durante las entrevistas que concedió -en horas de la tarde- en radio Monumental, radio Reloj y radio Columbia, así como en una segunda ronda hecha por canal 2 y canal 6. "Hay que seguir trabajando. Que nadie tire las campanas al viento", dijo hasta el cierre de las urnas. © 1997. LA NACION S.A. El contenido de La Nación Digital no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.co.cr |