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| La Nación Digital Cartas Anuncios Económicos El tiempo Tiras cómicas La Gaceta en breve Obituario Anuncie en La Nación Suscríbase a La Nación Galería Comercial Servicios SuperSite Archivo Digital Correo a La Nación Teléfonos de Emergencia | Comicios del pasado fin de semanaElector replantea democracia Sin ganadores o perdedores absolutos ( PRIMERA PARTE ) William Méndez G. Redactor de La Nación Las mesas de votación se cerraron el domingo 1° de febrero a las 6 p. m. y no había pasado mucho tiempo antes de que surgieran las primeras señales de sus efectos en la mayor parte del sistema político costarricense, principalmente el replanteamiento que hizo el ciudadano acerca de cómo percibe la democracia. ¿Cuáles efectos? El resultado de los comicios es más que el triunfo para la Presidencia de la República del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y la derrota del Partido Liberación Nacional (PLN); la escogencia de los diputados, regidores y síndicos o el cambio de funcionarios en las instituciones públicas. Expertos en sociología, comunicación y ciencias políticas sostuvieron que en las pasadas votaciones surgió una modificación de las percepciones del electorado en cuanto a quién debe atender sus necesidades y de la forma en que quiere que estas sean resueltas; de la participación en la toma de decisiones y acerca de la manera en que determina su comportamiento político. A esta conclusión llegó Fernando Chavarría Lizano, analista de la firma Multimedios & Asociados, así como Fernando Zeledón Torres, director de la Maestría Centroamericana en Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica; José Alberto Rodríguez Bolaños, sociólogo y presidente de la empresa Demoscopía S.A., y el experto en comunicación y profesor de la Maestría en Periodismo de la Universidad Autónoma de Centroamérica (UACA), Carlos Bonilla Quesada. También coincidieron con estas apreciaciones el politólogo y asesor liberacionista Jorge Urbina, y su similar del PUSC, José Antonio Lobo. ¿Cómo se replanteó la democracia? Cuando los consultados desagregaron las variables en juego en el último proceso electoral se encontró que las encuestas presentaron una realidad distinta al resultado electoral, pues se discutió por varios meses sobre percepciones políticas diferentes a las que se reflejaron en las urnas. Tal fenómeno pudo ocurrir por problemas en la recolección de los criterios, inadecuada interpretación, manipulación de los datos o, simplemente, porque el elector prefirió esconder su visión de los acontecimientos. Por otra parte, aunque la actuación de 11 partidos a escala presidencial no arrojó resultados determinantes, muy distinto fue su peso provincial en la escogencia de los diputados y más evidente aún, en las elecciones municipales, en las que resultaron fortalecidos varios grupos emergentes. En estos dos últimos casos influyó notablemente el llamado quiebre del voto. Además, al cancelarse el debate entre los candidatos del PLN y el PUSC por una interpretación de la Sala IV y ser acusada la prensa ante el Ministerio Público por revelar encuestas el día de las elecciones, la libertad de expresión también fue víctima del proceso electoral, los ciudadanos perdieron su derecho a informarse y las empresas periodísticas vieron afectadas su independencia editorial. Finalmente, el abstencionismo subió hasta porcentajes no vistos desde hace muchos años (cerca del 30 por ciento), lo cual reveló que las opciones disponibles no terminaron de satisfacer a aproximadamente uno de cada tres de los electores inscritos. ¿Qué se replanteó?Los expertos coinciden en que la democracia se fortaleció en cuanto a los partidos políticos, pero perdió la clase política en escalas regional y comunal; se debilitó la participación de los electores; ganó el cambio en la cultura política, y se marcó un precedente importante en las elecciones de diputados y ayuntamientos. El sociólogo Chavarría Lizano encontró que los partidos políticos se fortalecieron, tanto los llamados mayoritarios en el llamado bipartidismo, como las nuevas agrupaciones, principalmente en los municipios y en las provincias. ¿Por qué? El elector votó por partidos que puedan atender sus demandas y necesidades inmediatas. Esta idea la complementó el politólogo Urbina, para quien el quiebre del voto fue un llamado de atención a las estructuras tradicionales de los partidos, lo cual refuerza la corriente de separar las elecciones para diputados y regidores de la votación presidencial. Para Fernando Zeledón, el resultado de los comicios mostró un cambio en la madurez del electorado debido a que exigió reformas sobre cómo hacer la política y la forma de tomar las decisiones. La tesis de una modificación en los criterios de los ciudadanos fue compartida por el analista José Alberto Rodríguez, para quien el electorado está reclamando espacios de participación más allá de la consulta que se le hace cada cuatro años. Un matiz nuevo aportó Carlos Bonilla Quesada, quien opina que el cambio en el pensamiento del ciudadano puso de manifiesto la existencia de un grupo de personas a las que se pueden llamar abstencionistas, que reflejan una insatisfacción con el sistema político y que solo por su número pueden verse como expresión de las ideas políticas de personas que no tienen partido. Bipartidismo y minoritariosAl comparar la votación presidencial y de diputado encontramos que: Todos los analistas coincidieron en que el bipartidismo se mantiene. Para el sociólogo Chavarría se reflejó un fenómeno importante frente al bipartidismo, en el sentido de que los nuevos grupos que entraron en disputa provincial y cantonal, obtuvieron respaldo por el interés de los electores en los asuntos que los afectan regional y localmente. El politólogo Zeledón agregó que el PLN y PUSC mostraron un agotamiento por la pérdida de legitimidad, así como por la falta de capacidad de las cúpulas políticas para prometer y poder gobernar. No obstante, frente a ellos, los minoritarios no lograron canalizar una gran masa de votantes indecisos y solo en escala cantonal se proyectan como grandes competidores de los partidos mayoritarios. Para el experto en comunicación, Bonilla Quesada, en la aceptación de los partidos minoritarios por parte del electorado influyó el que no recibieran la cobertura noticiosa que la prensa ofreció a los partidos mayoritarios, pese a que Fuerza Democrática y Movimiento Libertario sí tenían planteamientos consistentes que mostrar. Queda, por lo tanto, sin resolver si los nuevos partidos serán un apéndice de los mayoritarios, grupos de presión convertidos en partidos políticos, organizaciones permanentes con opción de constituirse en una fuerza política o si se extinguirán en poco tiempo, como ha sucedido con otras agrupaciones.
Los efectos
l Perdió la participación popular, la prensa, la libertad de expresión y las empresas. Fuente: Entrevistas con los expertos realizadas el miércoles 4 de febrero. © 1997. LA NACION S.A. El contenido de La Nación Digital no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.co.cr |