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Expertos analizan proceso electoralFuego a libertad de expresión La realidad de las encuestasWilliam Mendez G. Redactor de La Nación
(Segunda parte y final)Un disparo y dos perdigones dieron en el blanco: por un lado, la libertad de expresión, y por otro, las empresas encuestadoras. Sin embargo, el proyectil pasó muy lejos del elector que dio la gran sorpresa el pasado 1° de febrero: no era el número que se atribuyó a unos u otros y la realidad sobre la que se habló se alejó en mucho de los hechos concretos. Así opinaron el sociólogo Fernando Chavarría Lizano, analista de la firma Multimedios & Asociados, y Fernando Zeledón Torres, director de la Maestría Centroamericana en Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica; José Alberto Rodríguez Bolaños, sociólogo y presidente de la empresa Demoscopía S.A. y el experto en comunicación y profesor de la Maestría en Periodismo de la Universidad Autónoma de Centro América (UACA), Carlos Bonilla Quesada. También externaron su parecer los politólogos José Antonio Lobo, del PUSC, y Jorge Urbina, del PLN. Para ellos, perdieron en las pasadas elecciones las empresas encuestadoras, se minó la credibilidad en los estudios de opinión, en sus proyecciones y en los medios de comunicación que los revelaron; pero paralelamente, se vio debilitada la libertad de empresa, de expresión y la potestad editorial de los medios de prensa de decidir a quién entrevistar y la oportunidad de hacerlo. Coincidieron los especialistas en que tras el día de las elecciones surgió la modificación de las percepciones del electorado sobre quién debe atender sus necesidades y la forma en que quiere que estas sean resueltas; de la participación en la toma de decisiones y la manera en que determina su comportamiento político. Surgió, en síntesis, un replanteamiento del ciudadano sobre cómo percibir la democracia.
La libertad
Una serie de hechos en cadena e interrelacionados se dieron con respecto a la libertad de expresión y las encuestas. El más reciente fue la acusación del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) contra varios medios de comunicación -ante el Ministerio Público- por presunta violación del Código Electoral, al dar a conocer encuestas el día de las elecciones presidenciales. Antes de las votaciones, la libertad de expresión ya había sido sometida a prueba, cuando la Sala de Jurisdicción Constitucional aceptó un recurso de amparo del candidato del Partido Fuerza Democrática, Vladimir de la Cruz, contra ocho medios de comunicación. La prensa promovió un debate entre los entonces aspirantes presidenciales, José Miguel Corrales, del Partido Liberación Nacional (PLN), y Miguel Angel Rodríguez, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), para el 28 de enero. La Sala consideró que debía ser entre los 13 candidatos presidenciales y no solo con los dos que aparecían con mejores opciones en las encuestas de opinión. La prensa estimó que el fallo era una intromisión de un poder del Estado en sus libertades editoriales, de empresa y acordaron cancelar el evento. El abstencionismo rondó, con debate o sin él, el 30 por ciento. Con o debate o sin él, el PLN y el PUSC sumaron más del 90 por ciento de la votación y los restantes 12 partidos menos del 10 por ciento. Bonilla y Urbina sostuvieron que el resultado electoral pudo verse afectado por la forma y la hora en que se dieron a conocer las encuestas. No todos coinciden con este argumento, ya que Chavarría planteó que los electores votaron por partidos y no por las encuestas. "La gente no le hizo caso a las encuestas, pues lo liberacionistas salieron a votar pese a que sabían que estaban perdiendo en las encuestas", comentó. Para el analista Fernando Zeledón, la libertad de expresión en una democracia es la posibilidad del ciudadano de opinar y la libertad de prensa es parte fundamental de la libertad de expresión; mientras que para Urbina el concepto de libertad de expresión sufrió un severo revés por cuanto, por un lado, se vio afectado por la injerencia política de los órganos del Estado y por otro, por las actuaciones de los propios partidos y los medios.
La realidad de las encuestas
¿Por qué el resultado tan diferente de las encuestas y la votación? Tal vez por problemas en la recolección de los criterios, mala interpretación, manipulación de los datos o simplemente porque el elector prefirió esconder su real percepción de los acontecimientos. Mientras algunas de las firmas responsabilizaron al electorado de los desajustes entre sus datos y el resultado final de la votación, los expertos Zeledón, Rodríguez y Chavarría coincidieron en que falló la profundidad en la investigación y el análisis de quienes elaboraron los datos y, por añadidura, de quienes los transmitieron. Ellos no cuestionaron la validez científica de los estudios de opinión, por el contrario, destacaron su importancia. Sin embargo, opinan que la existencia de dos realidades, la de las encuestas y la reportada en las votaciones, reflejan que las indagaciones en las opiniones fueron superficiales y que, ante fenómenos electorales como los que se presentaron en el último proceso, se requerían estudios complementarios de las Ciencias Sociales para conocer e interpretar mejor las opiniones del ciudadano. "Perdió la credibilidad en las encuestas no como instrumentos sino en su uso, descuidaron la base teórica y cayeron en una comercialización (...); perdieron los que hicieron de las encuestas un show en donde se analizó el proceso electoral como si se tratara del de hace ocho años, y perdió el medio de comunicación en donde se dio la manipulación de la noticia, en donde se subestimó la capacidad del ciudadano", comentó Rodríguez. En concordancia con esta tesis, el experto Bonilla sostuvo lo siguiente: "Las empresas encuestadoras hicieron el trabajo como si se tratara de un champú. No es lo mismo cambiar de jabón que de partido y la prensa olvidó los factores objetivos y subjetivos que están de por medio y que, principalmente, son importantes el día de las elecciones". "Las encuestas hicieron del ciudadano algo predecible, sin que pudiera el elector tomar decisiones propias", subrayó Bonilla. Al final de cuentas, afirmaron varios de los entrevistados, el resultado electoral demostró que los electores tomaron sus propias decisiones y que la rigurosidad científica que aplicaron las empresas encuestadoras llevó a resultados totalmente distintos de la realidad. Abstencionistas, sin partidoSe dice que la diferencia entre lo que adelantaron las encuestas y el resultado final de la elección del pasado 1º de febrero tuvo como origen el comportamiento de los electores indecisos, de los cuales unos fueron a votar, otros no lo hicieron y unos más sí acudieron al proceso pero para anular su voto o dejarlo en blanco. En esta votación el índice de abstencionismo podría rondar el 30 por ciento, un 12 por ciento por arriba de la cifra de 1994, cuando fue de 18,8 por ciento. ¿Por qué el abstencionismo? Según el consultor en comunicación Rafael Bonilla los abstencionistas son personas que protestaron por la ausencia de liderezgo y de personas que señalen el norte del país, que pongan las reglas en claro aún cuando no sea lo que le guste a la mayoría. "El país busca urgentemente un líder y parece que los que se presentaron al electorado no lograron satisfacer...", comentó. El considera que el quiebre del voto y el descontento con los partidos tradicionales está presente, al igual que el abstencionismo, como una fuerza política que no tiene cómo canalizar su pensamiento. Para el politólogo Jorge Urbina los abstencionistas son el reflejo de un cambio en la cultura política y, a la vez, una opción política que creció, pero que no desea que la enrolen en algún partido. "Son solo el 20 por ciento tradicional más 10 por ciento que se sumó, no porque no tuvieran partido, sino más bien que una parte eran liberacionistas y otras los que cada cuatro años deciden las elecciones. A ellos nadie los convenció, al final se abstuvieron...", comentó el sociólogo Fernando Chavarría. Para el politólogo Fernando Zeledón, si algo han demostrado las encuestas, es su incapacidad y falta de creatividad para medir a los indecisos y al "tercer partido", integrado por los abstencionistas. © 1997. LA NACION S.A. El contenido de La Nación Digital no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.co.cr |