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Domingo 22 de febrero, 1998


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Posiciones. El PLN tiene dos posiciones sobre la concertación, la del excandidato José Miguel Corrales en favor de que sea permanente, y la de los miembros de la fracción parlamentaria, de que debe ser un asunto coyuntural.

Retos a la propuesta de Rodríguez

Concertación, baúl de sorpresas

¿Debe el próximo Gobierno acatar las conclusiones del diálogo? Las respuestas son diversas


Wílliam Méndez G.
Redactor de La Nación

El país está a las puertas de abrir un baúl que lleva por nombre "Concertación", pero sin saber -a ciencia cierta- si en su interior se encuentra la fórmula para ponerse de acuerdo, concordar, pactar y tratar; en fin, para hacer un esfuerzo en común con el objetivo de proyectar en armonía voces e instrumentos.

Si llevamos a la práctica estas acepciones del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia sobre la palabra concertación, lo primero que saldrá del baúl serán los problemas que deberá enfrentar el llamado del presidente electo, Miguel Angel Rodríguez, para iniciar un proceso en esa dirección.

Seis límites básicos tendrá que superar Rodríguez para poder realizar su trato con la sociedad: justificar el porqué del llamado; qué asuntos tratar; con quién discutir cada tema; cuándo es el momento oportuno para hacerlo; los términos del diálogo y, una vez superado todo esto, determinar cuán vinculantes son las conclusiones.

Pese a lo difíciles que puedan parecer los cinco primeros obstáculos apuntados, es en el último en donde se jugaría el éxito o el fracaso de la jornada convocada por el presidente electo, según se desprende de los comentarios del sociólogo Fernando Chavarría Lizano; del politólogo Fernando Zeledón Torres; del secretario general del Partido Liberación Nacional (PLN), Rolando González; del asesor socialcristiano Constantino Urcuyo, y de Otto Guevara, diputado electo por el Movimiento Libertario.

También están las opiniones del empresario Samuel Yankelewitz, presidente de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada (UCCAEP), y Daniel Quesada presidente de la Confederación de Asociaciones de Desarrollo y miembro del directorio de la Asamblea de Trabajadores del Banco Popular.

Cinco corrientes

Cinco corrientes afloran: la de quienes consideran que todos los acuerdos de la concertación deben ser vinculantes y, la de quienes consideran que no tienen ese carácter. Una tercera perspectiva es que se asuman los puntos pactados en la concertación como un tipo de orientación al gobierno, pero no como una obligación para este la cuarta vertiente apunta a que el Poder Ejecutivo no puede renunciar a su liderazgo a cambio del diálogo con la sociedad.

Por último, están lo que creen que si las deliberaciones se dan fuera de la Asamblea Legislativa, toda medida quedará sujeta a la aprobación parlamentaria.

Dos manifestaciones ejemplifican esta polaridad de criterios: "Si no es vinculante, son simples reuniones para hablar", afirmó Chavarría; mientras que Guevara planteó: "No es vinculante, jamás. Son lineamientos generales de los grupos de que están de acuerdo en cierta dirección del gobierno...".

El elemento derivado de la vinculación, que a simple vista parece menos conflictivo, pero no es así, es cuándo realizar las reuniones con los interesados. Los consultados coinciden -en esto casi no hay discrepancias- en comenzar lo más antes posible, pues la solución de los problemas acumulados se ha postergado por mucho tiempo y por la "encrucijada" en la que se encuentra el país en su desarrollo nacional.

Por debajo de esta uniformidad de criterios están dos posiciones antagónicas: aquellas que solo otorgan a la concertación un tiempo y espacio definidos; es decir, con límites, y los que consideran que debe ser una jornada permanente, sin restricciones.

Esta disgregación de las posiciones lleva al controversial tema de cómo concertar. Varias son las opciones: en forma multilateral; es decir, con todos, o en forma bilateral, que significa entre dos temas de interés común. También se recomienda hacerlo de las cúpulas hacia las bases y viceversa.

Para el politólogo Zeledón, la paradoja de la concertación es hacerlo en forma simultánea con todos los actores de la sociedad y con el ciudadano en forma directa.

Llegamos aquí al punto en donde los analistas reconocieron a los actores sociales que, de una u otra manera, tendrán injerencia en el proceso. Ellos son los llamados grupos de la sociedad civil o mejor dicho, grupos de presión u organizaciones como cámaras empresariales, sindicatos, cooperativas, asociaciones solidaristas, sectores universitarios, partidos políticos -tanto los mayoritarios como los denominados emergentes- los ciudadanos no organizados, la Iglesia, entre otros.

Sin embargo: ¿Deben ser consultados todos los anteriores acerca de la mayoría de los temas, o solo de aquellos que les atañen y afectan directamente? Para Samuel Yankelewitz, debe haber una concertación relacionada con temas de interés general y otra de interés sectorial. Con esta idea coincidió Daniel Quesada, pues sostuvo que existen temas puntuales y temas nacionales que deben ser atendidos con los grupos interesados en ellos.

¿Qué y por qué?

Las respuestas de las personas consultadas fueron en la misma dirección: debe haber concertación sobre el papel del Estado y la sociedad. Es decir, una discusión y resolución sobre la venta de activos del Estado y privatizaciones, atención de la deuda interna, mejora de la infraestructura nacional, atención de la seguridad ciudadana y la corrupción; definición del tipo de economía, educación y apertura política, eliminación de obstáculos para la producción y, principalmente, del modelo de Estado y desarrollo nacional.

Pero la concertación no es discutir todo. Empieza, coincidieron los consultados, en la definición de las prioridades debido a que "el Gobierno no lo puede arreglar todo".

Al igual que la imposibilidad de que un gobierno atienda todos los asuntos, imposible también es que un solo grupo o partido tenga la solución a todos los problemas. Esta es una de las razones en las que se dieron criterios afines para explicar por qué el país se dirige a un proceso de concertación.



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