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México, el blanco principal TLC fue el protagonista de la gira internacional de RodríguezJosé David Guevara M. Enviado de La Nación México D. F. Si uno le pregunta a Miguel Angel Rodríguez, como de hecho lo hicimos, cuál fue el destino más importante de la gira que realizó por Centroamérica y México de lunes a viernes de la semana pasada, él responde: "Todos". No obstante, si la misma interrogante se le plantea al programa diseñado para ese periplo del presidente electo la contestación es otra: México. Y es que ese político estuvo en las naciones del istmo apenas dos de los cinco días que duró el recorrido. Lunes, en Nicaragua y El Salvador. Martes, en Honduras y Guatemala. Algo así como una visita de médico. No obstante lo rápido de esa primera etapa del recorrido, Rodríguez utilizó el tiempo que dedicó a cada uno de esos países para dejar en claro su posición de pretender avanzar hacia una mayor integración económica de la región y no transitar por la senda que conduce hacia la unión política. También hizo una especie de prólogo de la que será otra de sus luchas en las reuniones de mandatarios: tratar de convencer a los gobiernos vecinos de reducir los recursos destinados a los ejércitos, en aras de que los inviertan más bien en educación. Continuando con el viaje, el miércoles dicho político pisó territorio de Belice, también por unas pocas horas. De allí voló hacia la capital de México, en donde permaneció desde las 8:10 p. m. de ese día hasta las 10 p. m. del viernes anterior. Allí no termina la historia. Mientras que en los países vecinos el próximo gobernante de Costa Rica se reunió sólo con los gobernantes y algunas otras autoridades, en la tierra de Moctezuma celebró una intensa agenda de trabajo. Prueba de eso es que no solo se dio cita con el mandatario, Ernesto Zedillo, y otros miembros de su gabinete, sino también con empresarios, intelectuales, académicos y dirigentes políticos. Hasta para visitar el Museo de Antropología tuvo tiempo. Es decir, México fue, tal y como se llama el hotel en donde se hospedó Rodríguez, el Camino Real de la primera gira que ese político socialcristiano realiza luego de haber ganado las elecciones nacionales del 1°ree; de febrero último.
Alusión justificada
La alusión a los más recientes comicios de nuestro país no es gratuita. Durante esa contienda electoral, el candidato del Partido Liberación Nacional (PLN), José Miguel Corrales, cuestionó los presuntos vínculos de don Miguel Angel con -según el socialdemócrata- empresarios mexicanos aparentemente cuestionados. Entre esos hombres de negocios, quien fue el blanco principal de los ataques del liberacionista fue del también político Carlos Hank González, de quien el periódico estadounidense The Washington Post había informado de que era investigado por presuntas relaciones con el lavado de dinero. De allí que la visita del próximo gobernante costarricense a México tuvo, entre otras intenciones, curar heridas en las que se había puesto sal. Este propósito fue admitido por dos de los cercanos colaboradores que formaron parte de la comitiva de Rodríguez, quienes hablaron con la condición de no ser identificados. Sin embargo, ese no fue el único objetivo. En la balanza pesó mucho el interés de recobrar el interés de los empresarios aztecas por invertir en nuestro país. Como algunos recordarán, a finales de 1993 e inicios de 1994 muchos de esos inversionistas empezaron a tender puentes hacia el mercado costarricense, debido a las expectativas que generó la negociación y posterior firma -en abril del último de esos años- del Tratado de Libre Comercio entre ambas naciones. En el olvido
Empero, ese convenio cayó en el olvido a raíz de la crisis financiera que Méxicó afrontó a partir de enero de 1995, así como por la ausencia de una posterior negociación tendiente a reactivarlo. Quitarle el polvo y las telarañas a tal acuerdo, en aras de atraer grandes inversiones a Costa Rica, fue el tema central de la gira de Rodríguez. "Queremos reactivar, profundizar y acelerar el Tratado de Libre Comercio", insistió Rodríguez ante Zedillo, ante el secretario de Comercio, Herminio Blanco, y en dos diferentes reuniones con empresarios aztecas. Para Roberto Rojas, exministro de Relaciones Exteriores, quien se unió a la comitiva en México, esa es una razón válida para haber hecho el periplo en cuestión. "El tratado comercial con Centroamérica data del año 1962. Cuando tenés un tratado así, llegaste a donde llegaste; ¿cuánto podés incrementarlo? Si acaso un 5 por ciento. En cambio, México, que era un mercado cerrado para nosotros, y con noventa millones de habitantes, el campo de crecimiento es infinitamente más grande", sostiene Rojas. Dichas palabras hayan eco en Arturo Montealegre, empresario costarricense que también acompañó a Rodríguez. Este, con el afán de poner solo un ejemplo del potencial del TLC, se refiere a la firma constructora ICA, reconocida como la más grande del país de Zedillo. "Esa compañía es un gigante en cualquier lugar del mundo", afirma tras escuchar que el vicepresidente de esa empresa, Luis Zárate Rocha, expresó tener interés en poner a trabajar parte de su capital en Costa Rica. A esa y otras firmas tiene Rodríguez en mente cuando habla de reactivar el Tratado con México. Esa idea, producto del reciente viaje, va por buen camino pues el viernes pasado obtuvo el respaldo del presidente Zedillo. Ahora habrá que esperar para ver qué tipo de dardos, y con cuánta precisión, lanza Rodríguez sobre ese blanco que motivó su primer viaje en calidad de madatario electo. © 1998. LA NACION S.A. El contenido de La Nación Digital no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.co.cr |