La Nación Digital
San José, Costa Rica.
Domingo 29 de noviembre, 1998


El País
Sitios especiales
El Mundo
Deportes
Viva
Revista Dominical
Opinión
Economía & Negocios
Archivo Digital
Ancora
Tiempo Libre
En Forma
Zurquí






Portada
La Nación Digital



Si tiene alguna sugerencia o comentario sobre esta noticia, escriba a nuestros redactores.



DERBY
COUNTY




FUTBOL
GUATEMALA






GRANDES
LIGAS




FIFA



NBA



ESPECIALES

La Nación Digital en Francia 98
Historia de los mundiales
50 años en el deporte
Tiempos de Selección
Anuario del Campeonato 96-97
Estadísticas del Campeonato 96-97





Noticias de Deportes:

MAESTRO. Yuba Paniagua sentó cátedra durante 15 años como futbolista, en las décadas de los 70 y 80.

Yuba vuelve a nacer

Gambeteó el alcoholismo y ahora enseñará a los niños secretos del futbol


Rodrigo Calvo Castro
Redactor de La Nación

Asdrúbal Paniagua Ramírez, con su popular diminutivo de Yuba, fue un grande del futbol hace 25 años, cuando se le identificó como "un maestrito del balón". Pero, al retirarse y esfumársele la popularidad, cayó en una fuerte depresión y, en consecuencia, el alcoholismo lo atrapó por largo tiempo.

La pasión que ponía en cada partido era incuestionable. Pero si lo perdía, no salía de su casa y se encerraba en una habitación. Su familia pagaba el enojo.

"La afición acostumbra a tener ídolos, pero vive solo el momento. Pero yo aconsejo al que ha sido famoso y se retira, que debe comprender que todo es pasajero en la vida. Cuando yo tomé esa decisión, me encontré en un vacío... Uno siente una gran depresión al saber que la gente ya lo apartó y yo no estaba preparado para vivir esa difícil época".

Según confesó Paniagua en un testimonio revelador a La Nación, el licor ya lo tomaba desde su época de futbolista activo en la Primera División (de 1970 a 1985) y lo utilizaba como un medio fácil para escapar de la fama y del ambiente.

"Este vicio manejó mi vida y la despedazó por muchos años. También destruyó mi hogar. Todo fue un infierno y uno se aparta de la sociedad, porque el licor descontrola al borracho y lo vuelve muy orgulloso&...; porque cree que puede salir solo. Pero pedí ayuda y logré salvar mi matrimonio. Mi familia siempre me apoyó. Fue como volver a nacer".

El año pasado, cuando había dejado de tomar alcohol por tres meses, le sobrevino un grave accidente el 13 de diciembre de 1997. Lo extraño fue que, carretera a Guápiles, lo atropelló un taxista que venía ebrio por la época navideña.

"Fue un milagro no morir esa vez. Como la enfermedad es tan terrible y dura, volví a caer otra vez en el vicio. Pero ya dejé de tomar. Ahora tengo cinco meses de haberme metido a un grupo de alcohólicos anónimos y, gracias a Dios, me siento muy bien".

A Yuba, por su timidez, no le gusta que lo entrevisten. Cuando jugaba y los periodistas lo abordaban antes de un partido, siempre se andaba escondiendo porque la prensa lo ponía tenso y nervioso. "En El Salvador, los periodistas me llamaban el mudo, ahora soy como una lora".

Hoy por hoy, el gran ídolo de la afición local y centroamericana en los años 70, quiere volver a ser "un maestrito" y revelar los secretos del juego a los niños, al inaugurar el próximo sábado 5 de diciembre una escuela de futbol en Concepción de San Rafael de Heredia, donde radica con su familia de siete hijos (6 mujeres y un varón).

"Nadie me regaló nada. Dios me premió con el don de jugar futbol y yo lo tomé muy en serio. Me entregué demasiado, con mucho sudor y corazón. Me dio a conocer y ahora intento regresarle a las nuevas generaciones de jóvenes todo lo que el futbol me dio".

"Mi futbol"

Durante 15 años, Yuba Paniagua sentó cátedra en el balompié criollo pues siempre se distinguió por un juego creativo, de mucho talento, dinamismo y facilidad para el regate. Fue el estandarte de una generación de figuras que defendió el futbol arte y cautivó al público que llenaba los estadios.

"Mi fuerte desde niño siempre fue el dribling. Cuando jugaba en la escuela, yo me bailaba diez en fila&...; hasta al maestro me llevaba. A los 15 años ingresé a las ligas menores de Saprissa, cuando me recomendó Alvaro Murillo (exjugador fallecido)".

Según relata, el entrenador Marvin Rodríguez, quien condujo al Saprissa a ganar cinco de los seis títulos consecutivos en esa década gloriosa, nunca lo mandó a marcar, sino que le dio plena libertad para que explotara su talento natural.

"Las indicaciones de Marvin era que rotara por todo el campo. No tenía ninguna función, pero, con su perdón, sus indicaciones no eran gran cosa. Siempre repetía lo mismo. Un equipo de esa categoría no necesitaba de la ayuda de nadie&...;

"Eramos como una familia. Nos conocíamos muy bien. Yo venía del campo y era un `polazo', pero mis compañeros nunca hicieron distinciones y más bien me hacían sentir muy bien. Por eso ese Saprissa fue poderoso y un equipo grande en todo sentido".

Esa escuela futbolística, aseguró Yuba, se perdió desde el momento en que el checoslovaco Josef Karel llegó a la institución morada y quiso cambiar las cosas radicalmente. Aunque ganó el título de 1977, el futbol depurado y habilidoso fue reemplazado por la rigurosidad táctica, que esa vez provocó mucha confusión en el país.

Antes del inicio de dicha temporada, tuvo que abandonar el club por diferencias económicas con los directivos. El Herediano compró su ficha en ¢100.000 -una cifra récord por esos años- y allí, con 26 años de edad, volvió a demostrar su gran categoría.

En la Ciudad de las Flores, encontró mucho desorden en la estructura y organización futbolística. Pero todo cambió un año después y la victoria le sonrió en los campeonatos del 78 y 79, cuando resultaron bicampeones tras 17 años de frustraciones.

"Ese fue otro señor equipo, con Julio Gómez, Róger Alvarez, Nilton Nóbrega y Fernando Macho Montero. Con ellos ganamos tres campeonatos y la gente en Heredia se volvió loca".

En el baúl de los recuerdos, Paniagua atesora memorables encuentros internacionales, en los cuales el Saprissa daba la talla, entre los que mencionó los dos contra el Santos de Pelé (1-1 y 3-5) y las selecciones de la Unión Soviética (1-2) y Chile (2-1).

"Esa fue una época muy bonita. El futbol era de toque y habilidad, con mucho amor a la camiseta, pero menos profesional pues se entrenaba menos que ahora. No había tantas marcas. Ahora el futbolista goza de una preparación física para defender marcadores, porque los entrenadores sólo buscan mantenerse en su puesto".

Paniagua es candidato a desempeñar la tarea como asistente de campo en el seleccionado olímpico de futbol, a solicitud expresa de su director técnico, Rolando Villalobos. "La petición está en estudio y es probable que se defina en dos semanas, antes de que el personal de la Federación salga a vacaciones", expuso anteayer Napoleón Macís, presidente de la Comisión Técnica.

Sin embargo, Yuba no desmaya en sus planes y, más allá de la decisión federativa, decidió levantarse de las cenizas a donde lo condujo el licor. Proyecta dictar el año entrante charlas a los jóvenes para que se alejen de las drogas y, ya titulado en la rama de entrenador, ampliar sus conocimientos con cursos en el exterior, además de la observación de escuelas de futbol y el trabajo de ligas menores en otros países.



"Maestrito" del balOn

  • Nombre: Asdrúbal Yuba Paniagua Ramírez.
  • Edad: 47 años. Nació el 29 de julio de 1951, en San Rafael de Heredia.
  • Reside: Concepción de San Rafael de Heredia.
  • Estado civil: Casado, con Ligia Fuentes. Padre de 7 hijos: Andrea, Ana Lucrecia, Rebeca, Ana Sofía, Fiorela, Kevin Asdrúbal y Asley.
  • Trayectoria: Inició en las ligas menores de San Rafael de Heredia. Quince temporadas, de 1970 a 1985, con Saprissa, Herediano y Curridabat, en primera categoría. Luego jugó con el desaparecido Yuba Paniagua, en segunda; y la tercera división y los veteranos de San Rafael de Heredia.
  • Seleccionado nacional: Diez convocatorias. Sumó 36 juegos internacionales de clase A, entre 1971 y 1985. Participó en los Juegos Panamericanos de México 1975 y Puerto Rico 1979.
  • Títulos: Cinco campeonatos de Primera División con Saprissa (1972, 1973, 1974, 1975 y 1976) y tres con Herediano (1978, 1979 y 1981). Campeón de la copa Juan Santamaría (1972). Ganó dos veces el Torneo centroamericano de la Fraternidad (1972 y 1973).

  • © 1998. LA NACION S.A. El contenido de La Nación Digital no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.co.cr


    Ediciones Anteriores:


    *