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Jueves 28 de enero, 1999


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DESEQUILIBRANTE
Paulo Wanchope generó una constante sensación de peligro cada vez que tocó la pelota. Héctor Carabalí sufre con el ariete tico.

Matices de un comienzo

La Selección combinó grises y destellos en el bautizo de la era Maturana


José Eduardo Mora
Redactor de La Nación

Alajuela. La primera mirada de un boceto jamás puede ser absoluta. Hay que asomarse, entonces, con lupa, para mirar los grises y los destellos. Costa Rica, en su bautizo, fue voluntad e insinuacion, acierto y yerro. Trazos propios de un comienzo.

La Tricolor siempre quiso mostrarse, cuidar la pelota, jugar en un espacio de cuarenta metros y sorprender con dos puntas inquietos y en plena movilidad.

Ahí la teoría. Allá la realidad. Y la segunda siempre es difícil de domar. A la Selección, que buscó agruparse para llegar en bloque, le costó esa transición de defensa a ataque, porque Paulo y Sequeira estuvieron en diversas ocasiones ayunos de la compañía indispensable de los mediapuntas.

Costa Rica presentó un equipo en línea, resguardado por dos celadores en la contención, dos mediapuntas y dos hombres arriba, en espera del rápido desdoble.

¿Cómo nos vimos? Bien a ráfagas. Aislados también.

Del respeto por la pelota tiene que emanar todo. Esa es la primera señal de humo que envía la Tricolor en su primer fogueo de lo que será un largo camino hacia Corea y Japón, en el 20002.

Ecuador, el adversario, fue un equipo cumplidor y mesurado, sin dejar de exigir, pero sin exigir demasiado.

La selección de Francisco Maturana ofreció respeto por el futbol y la gente, que llegó al Morera Soto eufórica. A ratos tuvo problemas en el control de la pelota atrás y el excesivo juego lateral, mas todo, esperamos, será cuestión de tiempo. Del divino y mágico tiempo.

Atrás, el equipo se vio tentado al error cuando sufrió la presión ecuatoriana y evidenció que cuando se le encima reacciona con dificultades. Una mala entrega de Alfaro y un yerro en un despejo de Marín, desgranaron el pánico en la tribuna.

Trazos

En el esquema que ayer presentó el equipo, los enlaces, anoche Roy y Murillo, tendrían que jugar un papel protagónico, porque de su futbol se tienen que abastecer los dos delanteros.

Paulo y Sequeira, en el primer periodo, sufrieron porque recibían tardíamente, segundos después del pique idóneo. Esto se convirtió en casi una constante durante el encuentro.

De la media hacia delante, la Selección evidenció que requiere de mucho trabajo. Por fortuna, las horas, en esta oportunidad, están a favor de las aspiraciones costarricenses.

En este matrimonio entre ataque y mediocampo se observaron vacíos, fisuras, pero ello es comprensible cuando apenas se da el primero de muchos pasos.

Otro aspecto que habrá que revisar, es el aporte de los laterales, que ayer resulto deficitario, quizá porque, en general, el combinado tico se preocupó, primero, por estar ordenado para después estructurar sus avanzadas con dinámica y categoría. Esto último, repetimos, se logró por momentos, solamente.

El primer gran susto, ocurrió a los 9 minutos, cuando nos tomaron descuidados en defensa y Erick Lonnis tuvo que recurrir a sus acostumbrados y acertados achiques, para evitar que el marco tico cayera temprano, en un estadio casi lleno, y al que el aficionado arribó con sed de victoria.

Al aficionado, también, le costó entender que el balompié requiere de paciencia, y que en muchas oportunidades es necesario el trazo aquí y allá, en espera de un vacío para filtrar la pelota, como aquella en la que Wanchope dejó a Jervis cara a cara con Cevallos y el costarricense centró razo y corto atrás.

En esta acción, Costa Rica tuvo la primera gran opción de quebrar el cero a cero. Wílmer, en el 70, pegó un balón en el poste y se esfumó la posibilidad de que el bautizo tuviera un sabor a victoria.

Debut con grises y destellos. Falta camino. Mucho camino. Paciencia y sabiduría serán dos ingredientes indispensables para llegar al trazo final.


Costa Rica 0 - Ecuador 0

  • Costa Rica: Erick Lonnis 7; Jervis Drummond 6, Víctor Cordero 6, Luis Marín 6, Sandro Alfaro 5; Jeaustin Campos 6, Wálter Centeno 6, Roy Myers 6, Johnny Murillo 7; Alejandro Sequeira 7, Paulo César Wanchope 7. D.T.: Francisco Maturana.

    Cambios: Gérald Drummond 6 por Sequeira (46'); Wílmer López 6 por Murillo (65'); Austin Berry 6 por Alfaro (71').

  • Ecuador: José Francisco Cevallos 7; Ulises de la Cruz 7, Augusto Porozo 6, Pavel Caicedo 6, Marlon Ayovi 6, Alberto Montagno 6, Héctor Carabalí 7, Nixon Carcelén 7, Moisés Candelario 7; Eduardo Hurtado 5, Francisco Correa 5. D.T.: Carlos Sevilla.

    Cambios: Wellington Sánchez 6 por Hurtado (58'); Ángel Fernández 6 por Candelario (60'); Alberto Capurro 5 por Correa (67'); Edwin Tenorio 5 por Montagno (76').

  • Arbitraje: Rónald Cedeño 7, asistido por Erick Mora y Efraín Rodríguez.

  • Estadio: Alejandro Morera Soto, de Alajuela, 8 p. m.


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