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Lunes 1 de febrero, 1999


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Los alemanes en Costa Rica

Elemento importante en la actividad económica del país


Franz Sauter F.

En 1848, recién constituido el país en República, bajo la administración de Castro Madriz, se celebró el tratado de amistad y comercio entre Costa Rica y Alemania, punto de partida de las fecundas relaciones que durante siglo y medio han imperado entre ambos países. La fecha coincide también con el inicio de las grandes migraciones germanas a ultramar y con el arribo de los primeros alemanes a suelo costarricense.

Cierto, el grupo fue relativamente reducido: se estima en unos 750 el número de inmigrantes alemanes que se establecieron en Costa Rica en el período comprendido entre 1850 y 1930. No obstante, 150 años después, visto en retrospectiva, se valora la decidida participación de los alemanes y de sus descendientes en el desarrollo económico e institucional del país.

Los alemanes que tomaron la decisión de abandonar su tierra natal, de atravesar el océano y de emprender una nueva vida en un país lejano, de cultura e idioma distintos, lo hicieron con la firme voluntad de arraigarse en esta tierra y de integrarse a la vida económica y social del país, como lo relata Eugenio Herrera B. en su libro Los alemanes y el Estado cafetalero. Y lo hicieron con tal determinación que, como afirma el historiador Samuel Stone en el prólogo a la citada obra, "compenetraron el sistema económico, político y social, en gran medida por la vía del matrimonio y lo hicieron en las más altas esferas de la sociedad nacional". La integración a las estructuras sociales del país les facilitó, a su vez, el acceso a las esferas de toma de decisión económica y política.

Rendimiento e impulso. Se distinguen principalmente tres tipos de inmigrantes alemanes que en el siglo pasado y principios del presente se asentaron en Costa Rica: comerciantes, artesanos y profesionales. Aun cuando no eran en sí agricultores, los alemanes a través del comercio se vincularon desde un inicio al café y, por ende, al agro. Beneficiándose de sus contactos comerciales en ultramar, especialmente con Alemania, se convirtieron en los principales exportadores del grano y se dedicaron luego a su cultivo. Posteriormente los observamos participando en plantaciones de caña de azúcar y de banano, deviniendo muchos de ellos en prósperos finqueros. Mediante la adopción de métodos más eficientes de producción y la importación de nuevas tecnologías, los empresarios alemanes contribuyeron a mejorar el rendimiento de los cultivos y dieron un decidido impulso el desarrollo económico del país.

A la agricultura en Costa Rica, especialmente al cultivo del café y de la caña de azúcar, se relacionan, entre otras, las familias alemanas Rohrmoser, Niehaus, Kopper, von Schroeter, André, Peters, Seevers, Steinvorth, Zeuner, Stradtmann, Lahmann y Lutz. La exportación del café de Costa Rica estuvo, en medida significativa, en manos de empresarios alemanes; a parte de los conocidos agricultores antes citados, participaron en esta actividad, entre otros, los señores Lohrengel, Fabian, Schönfeld y Kitzing.

Intercambio con Europa. Las casas mercantiles fundadas por alemanes, permitieron el intercambio de productos con el viejo continente, especialmente con Alemania, país que sigue siendo uno de los principales socios comerciales de Costa Rica. Así, los inmigrantes alemanes se convirtieron en elemento importante de la actividad económica del país. Con las firmas comerciales por ellos fundadas en el siglo pasado se asocian los nombres de Knohr, Steinvorth y Assmann, y con la representación de fabricantes y casas exportadoras alemanas los de Fabian y Reimers. Conocidos fueron los establecimientos comerciales que llevaron, o aún llevan, los nombres de Koberg, Siebe, Lehmann, Sauter, Federspiel, Amrhein, Hoepker, Becker, Ossenbach, Miller, Staufer, Bansbach, Vedova y Holst, entre otros.

En el campo industrial, que en el siglo pasado era incipiente y revestía características artesanales, la participación de los alemanes fue modesta. No obstante, en el proceso de refinado de azúcar destacan los nombres de empresarios alemanes y la producción de cerveza está íntimamente ligada al nombre de Traube y recientemente al de Steinvorth. En el círculo empresarial y en las profesiones liberales destacan los nombres de Krogmann, Kruse, Raven, Beutel, Kandler, Lachner, Puschendorf, Hangen, Lohrengel, Dorsam, Dyes, Schmidt, Nevermann, Kissling, von Breymann, Schaer, Lang, Hering, Sandweg, Loser, Steller y Wimmer.

Todos ellos, con notable fuerza de trabajo y disciplina se dedicaron a las actividades mercantiles y agrícolas del país y aplicaron sus conocimientos en un país en proceso de incipiente desarrollo. Limitaciones de espacio, lamentablemente, no han permitido mencionar los nombres de todas las familias que participaron en este proceso, omisión involuntaria que el comprensivo lector sabrá disculpar.

Una próxima contribución permitirá destacar la participación de los alemanes en la vida institucional y cultural de país.


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