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SIMPATIQUÍSIMA.
Doña Violeta Linton, madre de Heriberto, tiene un humor caribeño que le brota en cada instante.

Madre futbolera

Doña Violeta Linton, madre de Heriberto Quirós, es una amante del balompié


Fernando Gutiérrez
Corresponsal de La Nación

Barrio Fátima (Cartago). Sus ocho hijos varones han jugado en el futbol federado. Cuatro de ellos en la Primera División del balompié costarricense. Un caso singular en el país.

Es Violeta Linton Foster, limonense, hija de jamaiquinos, quien se casó en Matina con Heriberto Quirós, oriundo de Cartago, con lo que empezó una historia futbolística singular.

Sus hijos: Luis, Marcos, Heriberto y Carlos, desde hace una década la tienen inmersa en el futbol nacional, debido a su participación en diferentes equipos de la primera categoría.

"Junto a mi esposo, quien jugó en el Orión, en la segunda división, alenté a mis hijos a practicar el futbol en el Barrio Fátima de Cartago, donde vivimos desde 30 años".

Los ojos alegres de doña Violeta y su alegría caribeña dan un marco ameno a la conversación. "Eso sí, nunca les permití que dejaran la escuela o el colegio por el futbol, ya que lo peor de este mundo es quedar burrito".

A sus 59 años, doña Violeta reconoce que afronta un dilema cuando sus hijos son rivales. "Aunque siempre quiero que gane el Cartaginés, donde juega Chimy. Me gusta también, que mi otro hijo juegue bien con su equipo".

Doña Violeta, como la flor que le da su nombre, fue morada; es decir, saprissista. "Al recibir el Cartaginés a la mayoría de mis hijos, soy brumosa y así moriré".

Esta abuela de 42 nietos y ocho bisnietos es ferviente admiradora del futbol y "ojalá que algunos de mis nietos salgan buenos para este deporte, para seguir yendo a los estadios, aunque sea con bordón".

Como buena seguidora que es del Cartaginés, doña Violeta ya hacía planes para ir mañana a Pérez Zeledón, donde el equipo brumoso se enfrentará con el conjunto generaleño.

"Aunque sea en taxi llego".

La madre de los Quirós considera que sus hijos tienen muy buenas condiciones para el futbol, pero que a veces les faltan compañeros que los apoyen en el campo de juego.

"Como los cuatro son delanteros, yo siempre les digo que ningún domingo debo pasar sin que me dediquen un gol", dijo entre risas.

Para ella, la velocidad que ha caracterizado a sus hijos en el futbol "es por mi sangre negra, que es fuerte y veloz".

"Lo que es la vida. La gente dice que mi hijo German era el mejor de todos, pero fue al que menos le gustó el futbol y se dedicó a manejar".

Si usted llega al estadio Fello Meza y se sienta detrás del marco norte, pronto podrá darse cuenta quien es doña Violeta, porque sus risas y su alegría contagiosa, mientras apoya a su hijo, es una escena típica en el estadio brumoso.


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